¡Que mueran los viejos!

¡AQUÍ SE JUEGA! | Jorge Ley

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EL AGARROTAMIENTO empático y darwinista de media sociedad que salió matizando todo el rato (Y ya hablaremos un buen día de eso del matiz) “es que solo afecta a los viejos” al principio de la internacionalización del virus, prima hermana de la todavía más lisérgica “solo se mueren los mayores”, ha mutado sin remedio al experimento social psicopático por excelencia: “Que se mueran los viejos y que todo siga rodando”. Inauguró el simpático jueguito la amenaza gerontocida Boris Johnson, que a medio camino ha quitado el dedo del gatillo, y va a todo tren, tras la verdad revelada del anciano desechable, la catástrofe social y política que habita la Casa Blanca. Es decir, ya no como un deje de alivio falso e inconsciente, sino como toda una propuesta estúpida, estupefaciente e indecorosa. Es una concepción sintomática de lo que significa “que todo siga rodando” y una frase que solo se puede relacionar con un grupo de CEO nadando en una mar de billetes mientras el resto de la carne sobrante, nosotros, sus empleados, vamos enterrando padres y abuelos sin siquiera podernos despedir. Muy bien vestidos, eso que ganamos.

Los psicópatas con mando en plaza, que ya es mala suerte que con más frecuencia de lo normal aterricen como aún peores noticias en el sillón presidencial, han puesto en marcha la maquinaria de la selección natural para, dicen, salvar al resto de desdichados que después de la purga queden pululando por ahí. Se trata de un proceso ceremonial tan estupefaciente y útil como esas decapitaciones antiquísimas en nombre de imaginativos dioses. Sacrificios humanos que simplemente han sustituido las dádivas precolombinas a las dádivas ofrecidas al gran leviatán de la economía, que debe ser el dios que más ha matado inocentes en los últimos tiempos. Apelando a las creencias no es extraño que sea un republicano texano uno de los más vocales solicitantes de la limpia. Solo le faltaría sentenciar con un meridiano “Y serán los viejos pobres”, que son los que de verdad se irán en masa por el sumidero en favor de las fantasías y el egoísmo de un grupito reducido de la élite, que se basta sola para auto parodiarse como villana de cómic. 

¡Y todavía tienen el descaro de decir que es un sacrificio ritual para salvarnos al resto! Y lo de ritual no puede ser más pertinente. Hablamos de consideraciones propias de chamanes y vendedores de crecepelo semejantes. Que se mueran los viejos, dicen. Esta gente que prefiere sobrecargar las morgues que pasar de ganar 500 millones a ganar 300. El horror (in)humano alimentando el sanitario, el vital. ¡Y esta gente hablando del bien mayor! Como un asesino serial de voluntario en Cáritas.

twitter: @jorgelh