¿Es bueno muchos candidatos en el PNP?

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Thomas Jimmy Rosario Martinez

Thomas Jimmy Rosario Martinez

La escritora Esmirna Myrna alborotó el avispero. Como consecuencia, me preguntan si yo creo que el anuncio que trajo Carlos Albelo anunciando su asociación al Vicepresidente del PNP en Vega Baja en la búsqueda de la candidatura a la alcaldía es bueno para el Partido Nuevo Progresista en Vega Baja.

Yo he sido consistente en mi apreciación del Partido Nuevo Progresista. Ninguna candidatura es buena si no sanan las heridas que se autoinfligieron. Tal parece que no hay mucho conocimiento de cómo trabaja la política partidista y más parece una lucha por tener el poder que por llegar al poder y utilizarlo bien. Les diré porqué.

Los penepés en Vega Baja tienden a cancelar muy pronto respecto a gente que expresa otras ideas. Eso es tradición, costumbre. Desde el primer día en que se comenzó a organizar el partido después del plebiscito de 1967, en que los estadistas comparecieron con un visionario Luis Ferré a defender la causa de la estadidad, surgieron las diferencias. Yo recuerdo acusaciones de razón social, como pugna entre pobres y ricos, blancos y negros, de desconfiar de personas que venían de otros partidos, incluyendo Acción Cristiana, Partido del Pueblo y el Partido Popular aunque la mayor parte de los adeptos eran del Partido Estadista Republicano. Se sorprenderían si les dijera que algunos líderes, como Carmelo Bracero y Marrero el de Sabana, venían incluso del Partido Independentista Puertorriqueño. La diversidad es un factor aglutinador, pero es también uno divisor.

Los comités de odio siempre han existido. Unos candidatos han sido muy pretenciosos o arrogantes, otros  no han tenido liderato, algunos por su escasa educación o simplemente porque de ellos decían que era “la yerba que el cabro no mastica”. Se ha usado el término de puro e incondicional como en el Siglo XIX se llamaban a los españoles adeptos, se ha invocado favores personales previos para justificar lealtades y hasta se ha cogido la religión de parapeto para santificar pecadores políticos. A algunos hombres se les ha atribuido homosexualidad, cornamenta, sociedad con el bajo mundo y a las mujeres se les ha dicho que “nacieron en cuna de oro”, que han sido infieles a sus esposos, orgullosas y hasta “parejeras”. Por lo menos uno tenía fama de bruto.

Cuando una persona decide valientemente participar en un evento político, deja de ser una figura privada para convertirse en parte de todos. Muchos de los afectos a una causa política tienen malas costumbres, problemas mentales y hasta intenciones económicas que inciden en su fanatismo a un candidato particular. Otros solamente tienen su fidelidad al partido o al ideal político o meramente se allegan por descontento con otros candidatos o con otros partidos. En un partido, pues, no hay un grupo heterogéneo de fieles, hay diversidad y de tiempo en tiempo, se manifiesta de distintas formas.

El PNP ha tenido muchos distintos presidentes del partido, incluso, más proporcional y realmente que el Partido Popular o el Partido Independentista en Vega Baja, a pesar de que aquellos partidos gozan de una tradición más larga. Generalmente un presidente electo del Partido Nuevo no ha vuelto a serlo en el futuro y cuando lo ha vuelto a ser es por no haber otros candidatos disponibles.Eso viene más de la tradición de Estados Unidos que la de Hispanoamérica, donde se gusta de figuras permanentes de respeto y poder, como el Partido Popular que en los últimos 64 años, ha tenido solo 4 alcaldes distintos de esa colectividad.

Cada vez que ha perdido el Partido Nuevo Progresista en 9 de 12 elecciones se ha hablado del mismo tema de que “hay que buscar una cara nueva”. En estos días, por ejemplo, nadie habla de traer a Edgar Santana, por razones evidentes ni cuentan con Iván Hernández con razones suficientes. El vínculo de José Galán a las administraciones anteriores, su falta de una carrera larga en el penepeísmo local y el vegabajeñismo político causan una falta de respaldo de muchas personas que ven el 2016 como una gran oportunidad local y no encuentran en él un candidato fuerte para oponerlo al candidato eventual de PPD en Vega Baja, que debe ser el actual alcalde Marcos Cruz.

El Comité Local de Vega Baja es un ente virtual. No tiene dirección ni localización, Nadie sabe si se reúnen ni cuando se reúnen. Están dejando pasar el tiempo para no tener que invertir en obligaciones y después quedar mal o tener que sacar dinero personal que tampoco hay. Algunos dicen que no vale la pena invertir.

La labor proselitista, es pues, cero. Dependen de los viejos fieles, algunos entusiasmados con un gobierno central débil, que deja una ventana abierta en el futuro. Los que gozan de cargos públicos no les interesa el liderato político y se limitan escasamente a algún comentario de tiempo en tiempo para no “calentarse” y pasar con fichas.

El resultado de todo esto es lo que les dije al principio. Hay desconocimiento de la política partidista histórica particular de nuestro pueblo y de la ciencia social de la política partidista. No se está haciendo el trabajo institucional, no el de los candidatos ni facciones, que tenían que empezar a hacer desde que perdieron en noviembre de 2012. Hay deseos y reconozco que hasta talento en algunos, pero les falta determinación. Tiene que haber además planes para mejorar a Vega Baja que sean superiores a los del actual alcalde, que hay que reconocer la multiplicidad de tareas diarias que realiza.

Es bueno que haya otros candidatos en el PNP a la alcaldía con dos condiciones: si durante la contienda primarista no bajan a la cuneta y ensucian el agua que después han de beber y si después de las primarias prueban su entereza solidarizándose con el líder que reconozcan los electores penepeístas. Lo que es bueno en lo poco, como son los partidos, es generalmente bueno para el todo, que es Vega Baja. Si los candidatos siguen otra estrategia emocional a lo mejor triunfan, porque nada se ha escrito sobre piedra, pero un buen jugador lo primero que conoce…son las reglas de juego.

Tal parece que esperan un aguacero, pero algunos se conforman con asperjarse.