¿Nostalgia de la Guerra Fría?

Dotando de significado al título, la nostalgia puede ser un sentimiento de pena producido por ausencia o una tristeza melancólica por el recuerdo de un bien perdido. Por otro lado, la Guerra Fría fue un periodo de la historia donde el mundo se dividió en dos bloques: Estados Unidos como el capitalista y la Unión Soviética como el socialista. Esta partición se materializaba en el muro de la ciudad alemana de Berlín.

¿Habrá una añoranza de aquella época en la actualidad?. Los delirios imperialistas de Putin parecen chocar con la defensa de los Derechos Humanos por parte de Estados Unidos y la Unión Europea. Esta última premio Nóbel de la Paz. Casi nada. En los años 50 cada bloque criticaba ferozmente al otro. Una práctica siempre usada en política. La Guerra era de palabrería, sin conflicto directo. Se escondían bajo los ciudadanos de Corea o Vietnam cuando en estos países se desarrollaban batallas civiles. ¿Alguna coincidencia con la actualidad?. Por si no lo saben, Putin anunció hace poco lo que está ocurriendo en Ucrania llamándolo guerra civil.

Nixon, en el contexto de la Guerra Fría, declaró: “puede ser melodramático decir que los Estados Unidos y Rusia representan el Bien y el Mal, pero si pensamos de esa forma, nos ayuda a clarificar nuestra perspectiva sobre la lucha mundial”. Existía y existe la necesidad de un enemigo ante el que oponerse. Pedimos una división del mundo para saber quiénes son los buenos y quiénes los malos. Exigimos saber si estoy en el lado bueno o malo (apuesto a que siempre estarás en el bueno). Necesitamos tener una simplificación del conflicto para la comprensión por parte de la masa, de la gran mayoría.

En la actualidad, los medios nos pintan (de nuevo) un mundo dicotómico. O eres prorruso o proeuropeo. Cada uno, con sus armas, defiende su modelo y consiguen países afines para la causa. Estados Unidos junto a Europa y una China alineada con Rusia tras el acuerdo de ambas sobre la exportación de gas natural.

¿Qué somos: prorrusos o proeuropeos?. Está claro, somos proeuropeos. En Estados Unidos serán proestadounidenses. Aquí, en este lado del mundo, nos enseñan lo malo que puede llegar a ser los rusos con Putin a la cabeza. Las persecuciones a los homosexuales y la falta de libertad de expresión y manifestación son las características principales. Otro ejemplo lo pudimos ver cuando las Pussy Riot llenaban informativos y periódicos. Allí me imagino (no sé) que nos pondrán verdes con nuestro modelo económico y adjuntarán como argumento la falta de trabajo en una buena parte de los europeos. O se mofarán de que Conchita Wurst haya podido ganar un festival musical, sobre todo con su imagen.

En mi opinión, pienso que se añora una “Segunda Guerra Fría” para saber de forma más radical quién es el malo. La “estabilidad” que proporciona la existencia de un enemigo, de saber que es él y no otro y que estás contra él porque es un canalla. Simplemente espero que, por el bien de los ucranianos, no levanten otra frontera que se convierta en un símbolo histórico.

Aquí venden un mundo libre y con oportunidades… ¿Qué venderán allí?