¿Otra vez ha subido la luz?

He querido escribir sobre esta noticia desde que mi profesor nos leyó un artículo en clase de Dirección Financiera. ¿Por qué no lo escribí en su momento? Digamos que entre las obligaciones y el poco tiempo de ocio que tenía no se me apetecía sentarme a escribir. Por eso no es una noticia actual puesto que salió en octubre de 2014. El artículo que nos leyó mi profesor  es de Manuel lago. Titulado “Endesa: Anatomía de un escándalo financiero” y publicado en el diario digital Nuevatribuna. Seguramente, esta noticia, haya pasado desapercibido para la mayoría de los españoles. Y los pocos que han escuchado algo relacionado con la misma puede que le haya sonado a “chino”. Sin más procedo a explicarla basándome en dicho artículo.

Endesa, para los que lo desconozcan, es una empresa “española” que opera en el sector eléctrico y gasístico. Entrecomillo española ya que aunque fue creada en 1944 por el Estado y fue privatizada, finalmente, en 1998 mediante Oferta Pública de Venta (OPV). Dicha privatización fue obra de los ex presidentes del gobierno Felipe González, en primer lugar, y José Mª Aznar, en segundo lugar. José Mª Aznar es, hoy día, asesor externo  de Endesa cobrando unos 300.000€/año. ¿Casualidad?

Endesa, pertenece en un 92,06% a la empresa italiana Enel, líder del sector energético italiano. De ahí que Endesa de española tenga poco. Y aquí comienza la noticia. El pasado 29 de octubre de 2014 Endesa repartió entre sus accionistas un dividendo extraordinario de 14.605 millones de euros. Habéis leído bien 14.605 millones euros. Para los que no estén relacionados con los términos empresariales y financieros los dividendos son la principal remuneración que se le da a un accionista, que son los propietarios de la sociedad. En este caso, Enel, es el accionista mayoritario de Endesa con el 92,06%.

Jamás hubo un reparto de dividendos en la bolsa española como el que realizó Endesa hace unos meses. Para los nostálgicos, 14.605 millones de euros equivalen a unos 2.5 billones de pesetas. Esos 14.605 millones euros fueron mayormente a Enel que se endosó 13.345 millones de euros al tener ese 92,06% de las acciones de Endesa. Si tenemos en cuenta que los beneficios de Endesa en 2013 fueron de 2.943 millones de euros llegamos a la conclusión que dicho dividendo supera en 5 veces los beneficios de la empresa. De esta forma Enel recupera lo que pagó a Endesa por la venta de Endesa Chile anteriormente. Es decir, que Enel adquiere una filial de Endesa a coste 0 gracias al reparto extraordinario de este dividendo.

Pero lo más escandaloso, como explica Manuel Lago, es lo que viene a continuación. Para el pago del dividendo Endesa tiene que endeudarse pidiendo un crédito de 6.500 millones de euros ya que no tiene la liquidez suficiente para afrontar el pago total del dividendo. La liquidez no es más que la conversión de los activos, bienes de la empresa, en dinero para afrontar pagos. Al no tener suficiente liquidez, Endesa se endeuda con una empresa financiera propiedad de Enel. Aquí el refrán “yo me lo guiso yo me lo como” viene como anillo al dedo. Esta empresa financiera además, y no por casualidad, tiene su sede fiscal en Holanda que es un paraíso fiscal. Los paraísos fiscales, para los que lo desconozcan, son territorios en los que el porcentaje de tributación para los no residentes es mucho menor.

De esta manera, mediante una elaborada ingeniería fiscal, se descapitaliza y endeuda a una empresa que no hace muchos años era propiedad del Estado español y por ende de los españoles. No os extrañéis al saber que los españoles pagamos la electricidad más cara de Europa.

Manuel lago termina su artículo con estas palabras:

“Cuando pague el próximo recibo de la luz, cuando oiga hablar del déficit tarifario, cuando el ministro de industria y el oligopolio eléctrico le expliquen porque hay que seguir subiendo el precio de la energía, acuérdese de los 14.505 millones de euros del dividendo”.


Cristian RD