¿Por qué le llaman “ley Tigo”?

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Varias personas me han preguntado  por qué la he bautizado ley Tigo y no ley Movistar o Claro. A  ello debo responder que  no fui yo quien la bautizó de tal forma. El apodo ya  circulaba por las redes sociales antes de que yo escribiera el artículo. Ahora bien. Muchos se preguntaran  por qué la alusión directa a la empresa telefónica Tigo.

Al momento de “negociarse” esta ley, como siempre, los intereses de Claro y Movistar estuvieron cuidados como era de esperar.  Tanto Claro como Movistar ya tienen más de 100,000 líneas telefónicas instaladas,  un requisito que exige la ley para gozar del privilegio de no tener que lidiar con  las municipalidades.  Transcribo nuevamente el artículo 4 del decreto:

“Autorización para uso de Bienes Públicos e Instalación de Infraestructura para Transmisión de datos.  Cualquier persona individual o jurídica que preste servicio de transmisión de datos que tenga instalados por lo menos seis mil kilómetros de fibra óptica en la República de Guatemala; o cualquier operador de red local y comercial debidamente inscrito como tal en el registro de Telecomunicaciones que tenga más de cien mil líneas de acceso; o los contratistas debidamente fac ultados por los anteriores mediante carta poder con firmas legalizadas; podrán solicitar a la Súper intendencia de Telecomunicaciones, autorización para instalar antenas… (El subrayado es propio)”

Estoy seguro de que Movistar no tiene seis mil kilómetros de fibra óptica instalada en el país, en el caso de Claro desconozco el dato.  El caso es que los tres colosos de la telefonía quedan en un camino privilegiado mientras que el resto de compañías existentes y la potencial competencia tiene aún que vérselas con la jungla burocrática de las municipalidades y demás entes involucrados en el proceso. Ahora bien, es cierto que las compañías Claro y Movistar fueron cómplices al callar, pero lo cierto es que Tigo fue el autor intelectual, del mismo modo  que el ladrón que reparte parte del motín a los testigos  para comprar su silencio.

Pero, ¿cuál es el móvil del delito? ¿Será que Tigo tiene interés en destruir la madre naturaleza y sitios arqueológicos? ¿Será que Tigo tiene interés en poner un poste en medio de tu sala?  Pues la verdad yo creo que no, el interés de Tigo es la acelerada y masiva expansión de su red para poder prestar servicios de datos tan completos como los que presta Claro. Para esto adquirió  varias empresas de cable locales en distintas localidades y ahora puede iniciar su acelerado crecimiento con la ventaja de los esteroides legislativos que el congreso le  recetó con el decreto 12-2004.  ¿Por qué Claro no se opondría? Pues es bastante sencillo, es más fácil competir contra uno que contra 1,000.    Si solo son dos en la carrera no importa  qué tan malo seas, siempre te llevas la plata.

Termino este artículo como  terminé el anterior: el problema no son las empresas, no es el egoísmo, la maldad ni tampoco la avaricia.  Empresas siempre  existirán, igual que egoísmo, maldad y avaricia,  Los problemas son que el Congreso tiene el poder casi ilimitado de promulgar cualquier ley y la falta de certeza sobre la protección de la vida, la libertad y la propiedad.  Si la constitución protegiera el derecho individual de la propiedad y la libre industria de manera directa y taxativa, ni Claro, ni Tigo, ni Movistar, ni industria, sector o grupo alguno sobornaría diputados porque estos no podrían prestar estos “favores”.

Infórmense, investiguen, lean y compartan.  Sean parte de la discusión e inviten a otros a unirse.

Nuevamente gracias a Edgar Ortiz por la revisión