¿QUÉ PASA EN VERACRUZ?

Por: Arturo Rafael Sierra León  

Transcurre en curso la administración del cambio encabezada por Cuitláhuac García, un docente con una breve carrera política que después de haber sido diputado federal se aventuró por la gubernatura del Estado. El actual mandatario no solamente tiene en sus manos el poder estatal, sino una responsabilidad emanada de quienes confiaron en él y ejercieron su sufragio en los 212 municipios de la entidad.  

Hoy con más de cuatro meses y contando, el partido en el poder goza de la mayoría en el congreso local pero tal parece que esto no refleja una ventaja en la toma de decisiones orientada a la eficacia de la gobernanza, ¿por qué? Existen diferentes razones, una de ellas es la rivalidad partidista que ha emanado del poder ejecutivo junto con el legislativo para destituir al fiscal general Jorge Winckler Ortiz,  pero, ¿cuál es el motivo?  
Los legisladores y el mandatario estatal señalan que existe un acto de corrupción tras la designación del fiscal por parte del gobierno anterior para brindar protección ante cualquier investigación que surja para los colaboradores cercanos a Miguel Ángel Yunés de manera que todo quede impune ante la ley, un “fiscal carnal” como mejor se conoce es quien ha encabezado el trabajo legislativo, quedando fuera de la agenda pública temas como seguridad, empleo, educación, salud, infraestructura, etcétera.  

¿Quiénes son los afectados? El pueblo veracruzano, en un choque de fuerzas políticas nadie se percató del alarmante incremento en secuestros de la entidad con 51 casos en el mes de enero de acuerdo con cifras proporcionadas por la organización ALTO AL SECUESTRO, ubicando a Veracruz en el primer lugar a nivel nacional sobre esta incidencia.  

¿Cuáles han sido las acciones? No son claras, pues no existe una estrategia de seguridad aún dada por el titular de la dependencia de la Secretaría de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado, quien por cierto no es veracruzano sino regiomontano, mismo que por medio de un vídeo difundido en redes sociales hace el reclamo a la ciudadanía por no haberse quejado hace 8 años y hacerlo hasta ahora; queda claro que en lo único que se le puede dar la razón es que la seguridad no es un tema económico o administrativo, y si buscara responder al por qué tanta exigencia a este nuevo gobierno, la respuesta radica en que ellos vendieron a sus votantes la opción del cambio, de la transformación, de la diferencia y sin duda alguna, la opacidad pesa más que los resultados esperados.  

¿Y qué hay del gobernador? Él se une al protocolismo que representaba el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Partido Acción Nacional (PAN) al decir que Veracruz bajaba considerablemente sus niveles de inseguridad cuando los hechos reflejaban la paradoja del discurso. El conocido eslogan Veracruz “me llena de orgullo”, lema de esta administración está pasando a ser el “me llena de miedo” por el clima de tensión y angustia que se respira por las calles del Estado que en este año 2019 cumple los 500 años de su fundación.