¿Y qué pasa con la justicia en Colombia?

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Me ha entrado un sin sabor, una desilusión, una decepción, una tristeza, una impotencia y un poco de ira, al ver como es de injusta la vida. Como son de injustos los gobiernos, las sociedades, las reglas, las normas, los derechos.

Es increíble encontrar cuán injusta son las cosas en hechos como el ataque con ácido a Natalia Ponce, es una maravilla, que hayan capturado a su agresor y que se esté “haciendo justicia”. Pero yo me pregunto ¿qué pasa con otros casos?.

Porqué aún no hay justicia en el caso de Luisa Fernanda Ovalle, la joven de 18 años, porrista de Millonarios asesinada el pasado 1 de diciembre, porqué aún no se conoce o no se han esclarecidos los más de 900 casos de ataques con ácido a mujeres ocurridos en los últimos 10 años, porqué aún no hay respuestas claras y contundentes o recompensas grosas para ayudar a esclarecer los hechos y alcanzar la justicia en casos como los de las madres de Soacha, quienes perdieron a sus hijos luego de ser presentados como “Falsos Positivos”.  O porqué la justicia ha tardado tanto en llegar, en casos como el de Diego Felipe Becerra joven grafitero asesinado en extrañas circunstancias.

Los gobernantes han negado a través del tiempo la existencia de ciudadanos de segunda categoría, pero lo cierto, es que lo hechos demuestran otra cosa. En nuestro país existe una segregación de las minorías, una marginación de la población del campo con respecto a la ciudad, un trato distintivo con personas como las de las comunidades LGBTI.

Yo aplaudo sin duda alguna la celeridad con la que en su momento se empezó a resolver el caso de Natalia Ponce, me solidarizo con su dolor y le envío todo mi buen apoyo para que su recuperación sea pronta y satisfactoria. Pero también espero que esas más de 900 personas que también han sido víctimas de esta práctica macabra, consigan acceso a la justicia, atención médica de calidad, que sus rostros, brazos, cuellos, cuerpos hayan podido ser recuperados de la mejor manera posible, pero sobre todo que sus corazón haya podido perdonar y recuperar lo que algún día alguien les arrebato con ese ácido.

También invito a la sociedad en general entonces, ya que de indignación estamos hablando, a que se indignen todos los días pues el año pasado por ejemplo se registraron cada día 140 mujeres agredidas por sus parejas (Datos de Medicina Legal, informe Forensis). Y también los invito a que se solidaricen todos los días, no sólo en las redes sociales, no sólo como actividades de buen nombre y para tener pantalla en medios de comunicación, como lo hizo una Universidad con el caso de Natalia, sino también en las calles cuando alguien maltrate a otro ser humano, cuando no se respeten las normas de tránsito, cuando la gente robe a otro, porque así también se construye sociedad.  Porque de nada vale los actos de indignación si al otro día se nos olvida lo que sigue sucediendo en nuestro país, como dice la canción de Pablo Milánes “La vida no vale nada cuando otros se están matando y yo sigo aquí cantando cual si no pasara nada”.

A todas estas, en que irán todos los casos de personas quemadas con ácido? En que irá el caso de Natalia Ponce? Cómo estará de salud? De ánimo?. Alguien (institución o persona) de la Sociedad Solidaria por un día ¿podría contarme?