“Vivimos enjaulados en nuestras propias miserias y no somos capaces de salir de ahí”

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Paradoxus Luporum es Sergio. Ha nacido en Carabanchel y aquí ha vivido siempre. Nos reunimos con él en el parque de La Peseta para hablar de la vida, la música y el barrio. Charlar con Sergio nos ayuda a confirmar que es la vida interior del músico quien se encarga de hacer de espina dorsal de sus canciones. Las inquietudes, los miedos y las dudas propias son siempre las protagonistas de una música que se mueve por Internet llegando cada vez a más rincones.

¿Cómo empiezas con la música?

Empecé porque mi padre y un tío mío tocaban la guitarra. En cierto momento de mi vida decidí probar, a ver qué tal, y al principio se me daba como a todo el mundo, un poco mal, un poco bien, depende del momento. Con el tiempo lo fui cogiendo mejor y ya tiré para adelante con más cosillas, con otros instrumentos.

¿Cómo escribes tus canciones? ¿Tienes algún proceso creativo?

No, escribo cuando me apetece. O bien de repente me entran ganas o porque pienso que llevo mucho sin escribir y tengo ganas de hacer algo nuevo, me lo propongo y lo intento. Otras veces simplemente cuando surge pero, como para mí esto no es un negocio ni nada por el estilo, me dejo llevar.

¿Cómo mueves tu música? ¿Qué haces para llegar a la gente?

Yo nunca he puesto dinero en esto. Simplemente he hecho las canciones y las he grabado como he podido. Hasta hace poco las grababa con un micrófono muy malo del ordenador que tiene todo el mundo y hace poco que conseguí una tarjeta de sonido y está un poco más trabajado. Lo he grabado, lo he subido a Youtube y ahí se ha metido la gente y lo han difundido; al que le ha gustado lo ha enseñado a sus amigos o a sus conocidos pero sin invertir en nada. Alguna vez he hecho CDs pero he sacado una tira de cien porque los hago yo. Imprimo la portada, compro plásticos, CDs y ya está. A veces también, para autogestionarlo, los vendo a dos o tres euros y, con el dinero que voy sacando, puedo hacer más.

¿No te gustaría dar un paso más grande en la música?

Si ese paso más grande se da solo porque gusta lo que hago y llega, pues bien, pero para mí un paso grande no seria entrar en una discográfica. Eso se podría ver desde una visión más comercial del asunto como un paso grande. Pero te estás vendiendo para poder vivir de ello. Para mí un paso sería que se conociese muchísimo más porque se transmite, porque a la gente le gusta. Y eso es lo que está ocurriendo: cada vez hay más gente que lo conoce. Al principio era reacio a difundirlo por otras redes que no fuesen Youtube pero luego pensé que por qué no. Además, antes tocaba sólo en okupas y ahora toco donde me digan, siempre conociendo dónde toco. No quiero tocar en las fiestas del Patido Popular, por ejemplo. Evidentemente, si tocas ahí te conoce más gente pero no me interesa que se beneficien de mi trabajo ese tipo de personas.

Paradoxus-5

Hemos visto que has estado en México. ¿Cómo es el público allí?

Hay mucha gente allí a la que le gusta lo que hago. Fui porque a unos chavales les gustaba muchísimo y decidieron pagar el billete entre todos. El público es un poco distinto. Por lo menos la reacción es diferente. Allí, para la música, cualquier tipo de música, cualquier cantante, son más receptivos. Aquí, de cien personas, cuatro te dicen algo. Allí los cien intentan hablar contigo. También ocurre si ves los comentarios en los vídeos de Youtube: hay muchos más de gente de Sudamérica que de aquí. Aquí parece que a la gente le cuesta más decir lo que siente. Lo cual tampoco está mal; yo tampoco lo hago. De hecho a mí no me gusta demasiado que me vengan a decir nada porque me da mucha vergüenza, no me gustan mucho los halagos pero entiendo que haya gente que quiera manifestar lo que siente porque si tú le has hecho sentir algo en algún momento, sienten agradecimiento y quieren expresarlo.

Pero suponemos que es bonito ver que gracias sólo a Internet tu música tiene alcance allí.

Sí, muy bonito. Pero no quiero ni que haya rechazo, ni lo contrario. No busco ningún tipo de halago, ni lo contrario. Quiero difundir una serie de sentimientos o pensamientos que no son para nada novedosos, son cosas que se han dicho muchas veces pero las digo a mi forma y a quien le venga bien y le guste me parece genial pero no espero nada a cambio. Si me dicen algo, claro que me sorprendo y me parece algo bonito. Pero si no, también lo entiendo. No busco nada.

¿Qué crees que le falta y qué le sobra a tu realidad?

A la realidad ni le sobra ni le falta nada. La realidad es la que es, es la que tenemos. Otra cosa es que nosotros queramos crear una imagen de lo que nos gustaría. No creo que tengamos que estar pensando constantemente en qué sobra o qué falta sino ver el mundo como es y, con nuestra actitud, cambiarnos a nosotros mismos de tal forma que eso se manifieste en la realidad. Pensar en ser nosotros mismos el cambio, en que si algo no te gusta, no lo hagas así y si algo te gusta, hazlo. Y eso, con el tiempo, va a transformar las cosas, por lo menos tu entorno. Y si hay mas gente que intenta llevar su vida de ese modo las cosas se transformarán con el tiempo. Tampoco se puede forzar a la realidad, hay que tratar de ser tú mismo, hacer realmente lo que quieres hacer. La mayoría de las personas estamos totalmente condicionados y hacemos lo que nos han dictado, lo que tenemos ahí metido de la mala educación que nos han dado, o la buena educación, y no hacemos lo que queremos. Tenemos que salir de ahí, tenemos que intentar liberarnos, hacer lo que queremos hacer, sentirnos como nos queremos sentir y, una vez consigamos eso, la realidad se transforma. Yo no soy una persona que considere que haya conseguido salir de esos patrones pero sí he tenido ciertos momentos en los que me he comportado como realmente quería y es cuando me he dado cuenta de que la realidad se transformaba a mi alrededor.

¿Qué cosas te preocupan hoy?

Me preocupa que no salgamos del adoctrinamiento interno que tenemos, que no consigamos evitar a ese policía que tenemos en la mente. Creo que es el origen de todo lo que nos puede molestar muchas veces. Me preocupa también el egoísmo que, aunque tiene su parte buena, prima lo peor de él. Me preocupan muchas conductas enfermizas del ser humano: que haya gente que disfrute con la tortura, gente que disfruta haciendo mal a los demás, que se aprovecha. En cierto modo, todos tenemos esa parte de maldad pero hay que saber guiarse más por la felicidad que por todo eso: aprender a ser nosotros mismos. Y no parece que la gente tenga voluntad de hacerlo. Vivimos enjaulados en  nuestras propias miserias y no somos capaces de salir de ahí. Eso es lo que hace que nada cambie; todo se perpetúa y sigue igual y no parece que avancemos. Confiamos en que un partido político o una persona determinada va a arreglar las cosas cuando la jaula está en nuestra cabeza, no está en otro lado. La jaula que vemos exteriormente es una manifestación material de lo que está en nuestra cabeza y mientras no nos quitemos eso que tenemos dentro, esa jaula no va a desaparecer.

¿Hay que hacer, entonces, un ejercicio de autocrítica?

Sí, no sentirse culpable constantemente pero hay que reconocer cuándo uno ha actuado de una forma que no quería y por qué lo ha hecho e intentar analizar por qué hacemos cosas que no queremos y por qué no nos comportamos como pensamos que deberíamos hacerlo, como nos pide el corazón. Eso es autocrítica, más que estar diciendo: “Joder, he hecho esto mal”. No, lo pasado, pasado está y hay que centrarse en que, cuando surja una situación similar, debes actuar como realmente sientes que tienes que hacerlo y olvidarte de lo que hiciste mal. La autocrítica tiene que estar dirigida al momento.

Paradoxus-3Dices que no buscas nada concreto con la música, sin embargo, nos parece que tus letras sí tienen intención.

Yo empecé con esto cuando tenía catorce años. Mis intenciones han variado bastante políticamente. Como digo, mucha gente no reconoce una jaula en sí misma y yo tampoco la he reconocido hasta que me dio por pensarlo, lo leí en alguna parte o alguien me habló de ello. Siempre he visto la jaula exterior, ésa que todos ven y saben que está ahí pero que todos piensan que no tiene nada que ver con ellos, que es algo impuesto desde fuera. En cierto modo es verdad, pero viene por nosotros mismos, porque no dejamos de ser seres humanos igual que aquellos que han puesto la jaula. Mis canciones siempre han hablado de destruir esa jaula y ahora me centro más en destruir la jaula interior porque es una pieza que, si la quitamos de ahí, se derrumba lo demás; es el comienzo. Me parece importante también hablar de la represión exterior y de intentar quitársela de encima pero, si trabajamos por quitar eso,  tenemos que ser conscientes de que no acaba ahí, de que el comienzo está en uno mismo. Mi intención con la música es que nos demos cuenta de que no estamos tan despiertos como pensamos y que empecemos por ahí. Son unas intenciones que van dirigidas desde mí a mí mismo y de mí mismo al resto también, porque yo no me considero fuera de eso. Tengo una vida muy parecida a la de todo el mundo, con los mismos problemas y las mismas contradicciones. Siempre he hecho las canciones para mí pero a la gente le han llegado y se ha identificado. Mis intenciones son liberarme yo y el que quiera liberarse, que lo haga conmigo. De hecho, no me vale de nada liberarme yo y que los demás se sigan sintiendo atados. Lo bonito en el mundo sería que seamos muchos los que nos sintamos libres y podamos construir algo diferente.

¿Qué te gusta de Carabanchel?

Hoy el cielo está muy bonito en Carabanchel y suele ocurrir bastante que el cielo está bastante claro y eso es difícil en una ciudad. Me gusta que, a pesar de la globalización, de todo lo que se va metiendo en el barrio, siempre hay un residuo de pueblo, siempre queda un poco. Me encanta cuando me levanto por la mañana, no tengo nada que hacer y me voy a la calle de la Oca, veo todos los puestos que hay, los que se ponen con el organillo, el señor de los melones de Villaconejos…  Es una sensación que da mucha vida. Se está bien aquí, yo estoy a gusto, me gusta este barrio. Tiene sus pros y sus contras, como todo, pero me gusta más fijarme en lo bonito.

 

Tras hablar con Sergio, pudimos disfrutar de su último tema “Libre”.

 

“Vivimos enjaulados en nuestras propias miserias y no somos capaces de salir de ahí”

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Paradoxus Luporum es Sergio. Ha nacido en Carabanchel y aquí ha vivido siempre. Nos reunimos con él en el parque de La Peseta para hablar de la vida, la música y el barrio. Charlar con Sergio nos ayuda a confirmar que es la vida interior del músico quien se encarga de hacer de espina dorsal de sus canciones. Las inquietudes, los miedos y las dudas propias son siempre las protagonistas de una música que se mueve por Internet llegando cada vez a más rincones.

¿Cómo empiezas con la música?

Empecé porque mi padre y un tío mío tocaban la guitarra. En cierto momento de mi vida decidí probar, a ver qué tal, y al principio se me daba como a todo el mundo, un poco mal, un poco bien, depende del momento. Con el tiempo lo fui cogiendo mejor y ya tiré para adelante con más cosillas, con otros instrumentos.

¿Cómo escribes tus canciones? ¿Tienes algún proceso creativo?

No, escribo cuando me apetece. O bien de repente me entran ganas o porque pienso que llevo mucho sin escribir y tengo ganas de hacer algo nuevo, me lo propongo y lo intento. Otras veces simplemente cuando surge pero, como para mí esto no es un negocio ni nada por el estilo, me dejo llevar.

¿Cómo mueves tu música? ¿Qué haces para llegar a la gente?

Yo nunca he puesto dinero en esto. Simplemente he hecho las canciones y las he grabado como he podido. Hasta hace poco las grababa con un micrófono muy malo del ordenador que tiene todo el mundo y hace poco que conseguí una tarjeta de sonido y está un poco más trabajado. Lo he grabado, lo he subido a Youtube y ahí se ha metido la gente y lo han difundido; al que le ha gustado lo ha enseñado a sus amigos o a sus conocidos pero sin invertir en nada. Alguna vez he hecho CDs pero he sacado una tira de cien porque los hago yo. Imprimo la portada, compro plásticos, CDs y ya está. A veces también, para autogestionarlo, los vendo a dos o tres euros y, con el dinero que voy sacando, puedo hacer más.

¿No te gustaría dar un paso más grande en la música?

Si ese paso más grande se da solo porque gusta lo que hago y llega, pues bien, pero para mí un paso grande no seria entrar en una discográfica. Eso se podría ver desde una visión más comercial del asunto como un paso grande. Pero te estás vendiendo para poder vivir de ello. Para mí un paso sería que se conociese muchísimo más porque se transmite, porque a la gente le gusta. Y eso es lo que está ocurriendo: cada vez hay más gente que lo conoce. Al principio era reacio a difundirlo por otras redes que no fuesen Youtube pero luego pensé que por qué no. Además, antes tocaba sólo en okupas y ahora toco donde me digan, siempre conociendo dónde toco. No quiero tocar en las fiestas del Patido Popular, por ejemplo. Evidentemente, si tocas ahí te conoce más gente pero no me interesa que se beneficien de mi trabajo ese tipo de personas.

Paradoxus-5

Hemos visto que has estado en México. ¿Cómo es el público allí?

Hay mucha gente allí a la que le gusta lo que hago. Fui porque a unos chavales les gustaba muchísimo y decidieron pagar el billete entre todos. El público es un poco distinto. Por lo menos la reacción es diferente. Allí, para la música, cualquier tipo de música, cualquier cantante, son más receptivos. Aquí, de cien personas, cuatro te dicen algo. Allí los cien intentan hablar contigo. También ocurre si ves los comentarios en los vídeos de Youtube: hay muchos más de gente de Sudamérica que de aquí. Aquí parece que a la gente le cuesta más decir lo que siente. Lo cual tampoco está mal; yo tampoco lo hago. De hecho a mí no me gusta demasiado que me vengan a decir nada porque me da mucha vergüenza, no me gustan mucho los halagos pero entiendo que haya gente que quiera manifestar lo que siente porque si tú le has hecho sentir algo en algún momento, sienten agradecimiento y quieren expresarlo.

Pero suponemos que es bonito ver que gracias sólo a Internet tu música tiene alcance allí.

Sí, muy bonito. Pero no quiero ni que haya rechazo, ni lo contrario. No busco ningún tipo de halago, ni lo contrario. Quiero difundir una serie de sentimientos o pensamientos que no son para nada novedosos, son cosas que se han dicho muchas veces pero las digo a mi forma y a quien le venga bien y le guste me parece genial pero no espero nada a cambio. Si me dicen algo, claro que me sorprendo y me parece algo bonito. Pero si no, también lo entiendo. No busco nada.

¿Qué crees que le falta y qué le sobra a tu realidad?

A la realidad ni le sobra ni le falta nada. La realidad es la que es, es la que tenemos. Otra cosa es que nosotros queramos crear una imagen de lo que nos gustaría. No creo que tengamos que estar pensando constantemente en qué sobra o qué falta sino ver el mundo como es y, con nuestra actitud, cambiarnos a nosotros mismos de tal forma que eso se manifieste en la realidad. Pensar en ser nosotros mismos el cambio, en que si algo no te gusta, no lo hagas así y si algo te gusta, hazlo. Y eso, con el tiempo, va a transformar las cosas, por lo menos tu entorno. Y si hay mas gente que intenta llevar su vida de ese modo las cosas se transformarán con el tiempo. Tampoco se puede forzar a la realidad, hay que tratar de ser tú mismo, hacer realmente lo que quieres hacer. La mayoría de las personas estamos totalmente condicionados y hacemos lo que nos han dictado, lo que tenemos ahí metido de la mala educación que nos han dado, o la buena educación, y no hacemos lo que queremos. Tenemos que salir de ahí, tenemos que intentar liberarnos, hacer lo que queremos hacer, sentirnos como nos queremos sentir y, una vez consigamos eso, la realidad se transforma. Yo no soy una persona que considere que haya conseguido salir de esos patrones pero sí he tenido ciertos momentos en los que me he comportado como realmente quería y es cuando me he dado cuenta de que la realidad se transformaba a mi alrededor.

¿Qué cosas te preocupan hoy?

Me preocupa que no salgamos del adoctrinamiento interno que tenemos, que no consigamos evitar a ese policía que tenemos en la mente. Creo que es el origen de todo lo que nos puede molestar muchas veces. Me preocupa también el egoísmo que, aunque tiene su parte buena, prima lo peor de él. Me preocupan muchas conductas enfermizas del ser humano: que haya gente que disfrute con la tortura, gente que disfruta haciendo mal a los demás, que se aprovecha. En cierto modo, todos tenemos esa parte de maldad pero hay que saber guiarse más por la felicidad que por todo eso: aprender a ser nosotros mismos. Y no parece que la gente tenga voluntad de hacerlo. Vivimos enjaulados en  nuestras propias miserias y no somos capaces de salir de ahí. Eso es lo que hace que nada cambie; todo se perpetúa y sigue igual y no parece que avancemos. Confiamos en que un partido político o una persona determinada va a arreglar las cosas cuando la jaula está en nuestra cabeza, no está en otro lado. La jaula que vemos exteriormente es una manifestación material de lo que está en nuestra cabeza y mientras no nos quitemos eso que tenemos dentro, esa jaula no va a desaparecer.

¿Hay que hacer, entonces, un ejercicio de autocrítica?

Sí, no sentirse culpable constantemente pero hay que reconocer cuándo uno ha actuado de una forma que no quería y por qué lo ha hecho e intentar analizar por qué hacemos cosas que no queremos y por qué no nos comportamos como pensamos que deberíamos hacerlo, como nos pide el corazón. Eso es autocrítica, más que estar diciendo: “Joder, he hecho esto mal”. No, lo pasado, pasado está y hay que centrarse en que, cuando surja una situación similar, debes actuar como realmente sientes que tienes que hacerlo y olvidarte de lo que hiciste mal. La autocrítica tiene que estar dirigida al momento.

Paradoxus-3Dices que no buscas nada concreto con la música, sin embargo, nos parece que tus letras sí tienen intención.

Yo empecé con esto cuando tenía catorce años. Mis intenciones han variado bastante políticamente. Como digo, mucha gente no reconoce una jaula en sí misma y yo tampoco la he reconocido hasta que me dio por pensarlo, lo leí en alguna parte o alguien me habló de ello. Siempre he visto la jaula exterior, ésa que todos ven y saben que está ahí pero que todos piensan que no tiene nada que ver con ellos, que es algo impuesto desde fuera. En cierto modo es verdad, pero viene por nosotros mismos, porque no dejamos de ser seres humanos igual que aquellos que han puesto la jaula. Mis canciones siempre han hablado de destruir esa jaula y ahora me centro más en destruir la jaula interior porque es una pieza que, si la quitamos de ahí, se derrumba lo demás; es el comienzo. Me parece importante también hablar de la represión exterior y de intentar quitársela de encima pero, si trabajamos por quitar eso,  tenemos que ser conscientes de que no acaba ahí, de que el comienzo está en uno mismo. Mi intención con la música es que nos demos cuenta de que no estamos tan despiertos como pensamos y que empecemos por ahí. Son unas intenciones que van dirigidas desde mí a mí mismo y de mí mismo al resto también, porque yo no me considero fuera de eso. Tengo una vida muy parecida a la de todo el mundo, con los mismos problemas y las mismas contradicciones. Siempre he hecho las canciones para mí pero a la gente le han llegado y se ha identificado. Mis intenciones son liberarme yo y el que quiera liberarse, que lo haga conmigo. De hecho, no me vale de nada liberarme yo y que los demás se sigan sintiendo atados. Lo bonito en el mundo sería que seamos muchos los que nos sintamos libres y podamos construir algo diferente.

¿Qué te gusta de Carabanchel?

Hoy el cielo está muy bonito en Carabanchel y suele ocurrir bastante que el cielo está bastante claro y eso es difícil en una ciudad. Me gusta que, a pesar de la globalización, de todo lo que se va metiendo en el barrio, siempre hay un residuo de pueblo, siempre queda un poco. Me encanta cuando me levanto por la mañana, no tengo nada que hacer y me voy a la calle de la Oca, veo todos los puestos que hay, los que se ponen con el organillo, el señor de los melones de Villaconejos…  Es una sensación que da mucha vida. Se está bien aquí, yo estoy a gusto, me gusta este barrio. Tiene sus pros y sus contras, como todo, pero me gusta más fijarme en lo bonito.

 

Tras hablar con Sergio, pudimos disfrutar de su último tema “Libre”.

 

“Vivimos enjaulados en nuestras propias miserias y no somos capaces de salir de ahí”

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Paradoxus Luporum es Sergio. Ha nacido en Carabanchel y aquí ha vivido siempre. Nos reunimos con él en el parque de La Peseta para hablar de la vida, la música y el barrio. Charlar con Sergio nos ayuda a confirmar que es la vida interior del músico quien se encarga de hacer de espina dorsal de sus canciones. Las inquietudes, los miedos y las dudas propias son siempre las protagonistas de una música que se mueve por Internet llegando cada vez a más rincones.

¿Cómo empiezas con la música?

Empecé porque mi padre y un tío mío tocaban la guitarra. En cierto momento de mi vida decidí probar, a ver qué tal, y al principio se me daba como a todo el mundo, un poco mal, un poco bien, depende del momento. Con el tiempo lo fui cogiendo mejor y ya tiré para adelante con más cosillas, con otros instrumentos.

¿Cómo escribes tus canciones? ¿Tienes algún proceso creativo?

No, escribo cuando me apetece. O bien de repente me entran ganas o porque pienso que llevo mucho sin escribir y tengo ganas de hacer algo nuevo, me lo propongo y lo intento. Otras veces simplemente cuando surge pero, como para mí esto no es un negocio ni nada por el estilo, me dejo llevar.

¿Cómo mueves tu música? ¿Qué haces para llegar a la gente?

Yo nunca he puesto dinero en esto. Simplemente he hecho las canciones y las he grabado como he podido. Hasta hace poco las grababa con un micrófono muy malo del ordenador que tiene todo el mundo y hace poco que conseguí una tarjeta de sonido y está un poco más trabajado. Lo he grabado, lo he subido a Youtube y ahí se ha metido la gente y lo han difundido; al que le ha gustado lo ha enseñado a sus amigos o a sus conocidos pero sin invertir en nada. Alguna vez he hecho CDs pero he sacado una tira de cien porque los hago yo. Imprimo la portada, compro plásticos, CDs y ya está. A veces también, para autogestionarlo, los vendo a dos o tres euros y, con el dinero que voy sacando, puedo hacer más.

¿No te gustaría dar un paso más grande en la música?

Si ese paso más grande se da solo porque gusta lo que hago y llega, pues bien, pero para mí un paso grande no seria entrar en una discográfica. Eso se podría ver desde una visión más comercial del asunto como un paso grande. Pero te estás vendiendo para poder vivir de ello. Para mí un paso sería que se conociese muchísimo más porque se transmite, porque a la gente le gusta. Y eso es lo que está ocurriendo: cada vez hay más gente que lo conoce. Al principio era reacio a difundirlo por otras redes que no fuesen Youtube pero luego pensé que por qué no. Además, antes tocaba sólo en okupas y ahora toco donde me digan, siempre conociendo dónde toco. No quiero tocar en las fiestas del Patido Popular, por ejemplo. Evidentemente, si tocas ahí te conoce más gente pero no me interesa que se beneficien de mi trabajo ese tipo de personas.

Paradoxus-5

Hemos visto que has estado en México. ¿Cómo es el público allí?

Hay mucha gente allí a la que le gusta lo que hago. Fui porque a unos chavales les gustaba muchísimo y decidieron pagar el billete entre todos. El público es un poco distinto. Por lo menos la reacción es diferente. Allí, para la música, cualquier tipo de música, cualquier cantante, son más receptivos. Aquí, de cien personas, cuatro te dicen algo. Allí los cien intentan hablar contigo. También ocurre si ves los comentarios en los vídeos de Youtube: hay muchos más de gente de Sudamérica que de aquí. Aquí parece que a la gente le cuesta más decir lo que siente. Lo cual tampoco está mal; yo tampoco lo hago. De hecho a mí no me gusta demasiado que me vengan a decir nada porque me da mucha vergüenza, no me gustan mucho los halagos pero entiendo que haya gente que quiera manifestar lo que siente porque si tú le has hecho sentir algo en algún momento, sienten agradecimiento y quieren expresarlo.

Pero suponemos que es bonito ver que gracias sólo a Internet tu música tiene alcance allí.

Sí, muy bonito. Pero no quiero ni que haya rechazo, ni lo contrario. No busco ningún tipo de halago, ni lo contrario. Quiero difundir una serie de sentimientos o pensamientos que no son para nada novedosos, son cosas que se han dicho muchas veces pero las digo a mi forma y a quien le venga bien y le guste me parece genial pero no espero nada a cambio. Si me dicen algo, claro que me sorprendo y me parece algo bonito. Pero si no, también lo entiendo. No busco nada.

¿Qué crees que le falta y qué le sobra a tu realidad?

A la realidad ni le sobra ni le falta nada. La realidad es la que es, es la que tenemos. Otra cosa es que nosotros queramos crear una imagen de lo que nos gustaría. No creo que tengamos que estar pensando constantemente en qué sobra o qué falta sino ver el mundo como es y, con nuestra actitud, cambiarnos a nosotros mismos de tal forma que eso se manifieste en la realidad. Pensar en ser nosotros mismos el cambio, en que si algo no te gusta, no lo hagas así y si algo te gusta, hazlo. Y eso, con el tiempo, va a transformar las cosas, por lo menos tu entorno. Y si hay mas gente que intenta llevar su vida de ese modo las cosas se transformarán con el tiempo. Tampoco se puede forzar a la realidad, hay que tratar de ser tú mismo, hacer realmente lo que quieres hacer. La mayoría de las personas estamos totalmente condicionados y hacemos lo que nos han dictado, lo que tenemos ahí metido de la mala educación que nos han dado, o la buena educación, y no hacemos lo que queremos. Tenemos que salir de ahí, tenemos que intentar liberarnos, hacer lo que queremos hacer, sentirnos como nos queremos sentir y, una vez consigamos eso, la realidad se transforma. Yo no soy una persona que considere que haya conseguido salir de esos patrones pero sí he tenido ciertos momentos en los que me he comportado como realmente quería y es cuando me he dado cuenta de que la realidad se transformaba a mi alrededor.

¿Qué cosas te preocupan hoy?

Me preocupa que no salgamos del adoctrinamiento interno que tenemos, que no consigamos evitar a ese policía que tenemos en la mente. Creo que es el origen de todo lo que nos puede molestar muchas veces. Me preocupa también el egoísmo que, aunque tiene su parte buena, prima lo peor de él. Me preocupan muchas conductas enfermizas del ser humano: que haya gente que disfrute con la tortura, gente que disfruta haciendo mal a los demás, que se aprovecha. En cierto modo, todos tenemos esa parte de maldad pero hay que saber guiarse más por la felicidad que por todo eso: aprender a ser nosotros mismos. Y no parece que la gente tenga voluntad de hacerlo. Vivimos enjaulados en  nuestras propias miserias y no somos capaces de salir de ahí. Eso es lo que hace que nada cambie; todo se perpetúa y sigue igual y no parece que avancemos. Confiamos en que un partido político o una persona determinada va a arreglar las cosas cuando la jaula está en nuestra cabeza, no está en otro lado. La jaula que vemos exteriormente es una manifestación material de lo que está en nuestra cabeza y mientras no nos quitemos eso que tenemos dentro, esa jaula no va a desaparecer.

¿Hay que hacer, entonces, un ejercicio de autocrítica?

Sí, no sentirse culpable constantemente pero hay que reconocer cuándo uno ha actuado de una forma que no quería y por qué lo ha hecho e intentar analizar por qué hacemos cosas que no queremos y por qué no nos comportamos como pensamos que deberíamos hacerlo, como nos pide el corazón. Eso es autocrítica, más que estar diciendo: “Joder, he hecho esto mal”. No, lo pasado, pasado está y hay que centrarse en que, cuando surja una situación similar, debes actuar como realmente sientes que tienes que hacerlo y olvidarte de lo que hiciste mal. La autocrítica tiene que estar dirigida al momento.

Paradoxus-3Dices que no buscas nada concreto con la música, sin embargo, nos parece que tus letras sí tienen intención.

Yo empecé con esto cuando tenía catorce años. Mis intenciones han variado bastante políticamente. Como digo, mucha gente no reconoce una jaula en sí misma y yo tampoco la he reconocido hasta que me dio por pensarlo, lo leí en alguna parte o alguien me habló de ello. Siempre he visto la jaula exterior, ésa que todos ven y saben que está ahí pero que todos piensan que no tiene nada que ver con ellos, que es algo impuesto desde fuera. En cierto modo es verdad, pero viene por nosotros mismos, porque no dejamos de ser seres humanos igual que aquellos que han puesto la jaula. Mis canciones siempre han hablado de destruir esa jaula y ahora me centro más en destruir la jaula interior porque es una pieza que, si la quitamos de ahí, se derrumba lo demás; es el comienzo. Me parece importante también hablar de la represión exterior y de intentar quitársela de encima pero, si trabajamos por quitar eso,  tenemos que ser conscientes de que no acaba ahí, de que el comienzo está en uno mismo. Mi intención con la música es que nos demos cuenta de que no estamos tan despiertos como pensamos y que empecemos por ahí. Son unas intenciones que van dirigidas desde mí a mí mismo y de mí mismo al resto también, porque yo no me considero fuera de eso. Tengo una vida muy parecida a la de todo el mundo, con los mismos problemas y las mismas contradicciones. Siempre he hecho las canciones para mí pero a la gente le han llegado y se ha identificado. Mis intenciones son liberarme yo y el que quiera liberarse, que lo haga conmigo. De hecho, no me vale de nada liberarme yo y que los demás se sigan sintiendo atados. Lo bonito en el mundo sería que seamos muchos los que nos sintamos libres y podamos construir algo diferente.

¿Qué te gusta de Carabanchel?

Hoy el cielo está muy bonito en Carabanchel y suele ocurrir bastante que el cielo está bastante claro y eso es difícil en una ciudad. Me gusta que, a pesar de la globalización, de todo lo que se va metiendo en el barrio, siempre hay un residuo de pueblo, siempre queda un poco. Me encanta cuando me levanto por la mañana, no tengo nada que hacer y me voy a la calle de la Oca, veo todos los puestos que hay, los que se ponen con el organillo, el señor de los melones de Villaconejos…  Es una sensación que da mucha vida. Se está bien aquí, yo estoy a gusto, me gusta este barrio. Tiene sus pros y sus contras, como todo, pero me gusta más fijarme en lo bonito.

 

Tras hablar con Sergio, pudimos disfrutar de su último tema “Libre”.