ADVERTENCIA: ¿Cuándo seas millonario cuanto vas a donar?

El hospital central de San Francisco, el más antiguo y conocido de la ciudad, llevará el apellido de Mark Zuckerberg aunque este nunca ha pasado por él, al menos como paciente. Una donación del fundador de Facebook y su esposa, Priscilla, de 75 millones de dólares (66,5 millones de euros), la donación más alta de la historia del centro, lo ha hecho posible.

Zuckerberg y su esposa caminando por San Francisco. / CORDON

Al centro -situado en el barrio latino, Mission, donde los franciscanos comenzaron los asentamientos a mediados del siglo XVIII-, se le conoce como el Central, sin más. Es donde se trata tanto a turistas sin seguro, como a los trabajadores más modestos de la ciudad con un seguro para familias de bajos ingresos, o cualquiera que lo necesitase y no tenga dinero para pagar el tratamiento.
En octubre el inventor de Facebook ya aportó 25 millones a la lucha contra el ébola. En mayo de 2014, puso 120 millones para las escuelas de la zona. Aunque a pesar de su generosidad, al compararle con generaciones previas de millonarios tecnológicos deja claro que tendrá que esmerarse. El máximo exponente tecnológico en proyectos de este tipo sigue siendo Bill Gates a través de su fundación. Gordon Moore, fundador de Intel, cuya fortuna supera los 5.000 millones de dólares, hizo una aportación de 3.000 millones de dólares a su Fundación en 2001. Leonard Bosack y Sandy Lerner, fundadores de la empresa de telecomunicaciones Cisco, dieron el 70% de su fortuna (170 millones) para mejorar la situación de los más desfavorecidos en San José, al sur de Silicon Valley.
Marc Benioff, ex ejecutivo de Oracle, decidió apostar en 1999 por la gestión de ventas en la nube. Su negocio, Salesforce, con varios edificios por toda la ciudad, es próspero pero también peculiar. Pide un compromiso a todos los empleados, entre los que él mismo se incluye: aportar el 1% de su tiempo y salario, en su caso también de sus acciones, a actividades caritativas. Hace dos semanas con sus 200 millones se abrió un hospital infantil con su apellido junto a Soma, el barrio de las startups. Precisamente ahí es donde ahora ya ejerce con todos los honores, sin prácticas ni residencia, la esposa de Zuckerberg.
Solidaridad frente a la desigualdad que reina en una de las zonas más ricas del planeta. No es extraño que se aproveche cualquier acto social, como la semana pasada con los premios Crunchies, considerados los oscar de la tecnología, para protestar por el estilo de vida de los nuevos ricos.

Fuente: http://www.elpais.com