Ahora se llevan los «gefes», no los jefes

¿Tienes a un jefe exigente, que solo sabe gritar y echarte la bronca? ¿Un encargado que no sabe con exactitud el trabajo que desempeñas o los problemas a los que te enfrentas diariamente y solo quiere resultados? Seguro que a más de uno le suenan estas realidades pero, por suerte, el « jefe » con «j» está condenado a desaparecer. ¿Su sustituto? El «gefe», con «g»: el gestor de la felicidad. «Se trata de un ganador y nace de una necesidad humana y empresarial acentuada en los últimos años: es vital mantener la moral alta para crecer y crear algo con valor», explica María Graciani, periodista y …





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