Apatìa y Pasividad

  La apatía es pasividad, es    dejar pasar las cosas sin interesarse en nada. Actualmente vivimos en México un período de apatía en gran extremo. Pero….¡un momento!

No es que los apáticos no se interesen en nada. Realmente no hay nadie con esa característica. Todos estamos interesados en algo y la gran mayoría de mexicanos  estamos interesados principalmente en la subsistencia, en la sobrevivencia. ¡Claro que nos interesamos en algo: qué vamos a comer, cómo nos vestiremos, los útiles escolares, ¡las deudas!, el despido del trabajo, el genio del jefe. Apáticos, apáticos no somos.

No nos interesa eso sí, la política: esa estercolera actividad a la que se dedican unos cuantos que pertenecen al club de la Clase Política. Son los que viven de la política, brincan de un cargo político a otro, no importa que no tengan ni la más peregrina idea del servicio que requiere el país en el área que usufructúan. A la clase política lo único que le interesa es tener a la mano un presupuesto que ejercer, un presupuesto que contiene dinero del pueblo, las contribuciones de los mexicanos. A los políticos los conocemos y sabemos que en campaña ofrecen todo lo imaginable y que a la hora de cumplir simplemente no aparecen. La política es sinónimo de hipocresía, lambisconería, corrupción, artimaña para sacar más dinero del pueblo. No, en eso sí la gran mayoría es apática, no le interesa……pero  ¡Un momento!

La política no eso. Si esa palabra ha llegado a ser sinónimo de ladronería es porque es el estilo que usan la mayoría de los políticos. La política en sí, realmente, es una noble actividad que sirve para solucionar los conflictos que se suscitan en la sociedad. La política es un instrumento del que se dotó la humanidad en su evolución para evitar autodestruirse. Si actualmente la población percibe a la política como una cosa deleznable es porque así la han practicado nuestros políticos. Por eso somos apáticos en política. Simplemente no nos interesa esa mierda. Pero….¡Un momento!

No interesarse en política es precisamente darle todas las ventajas a los políticos que solo  buscan vivir de la política con nuestro dinero, en perjuicio de la sociedad y del país.

¿A quién le conviene que el pueblo permanezca apático, distraído en las telenovelas, en el futbol, ocupado en pensar qué comerá mañana? A ellos, a los políticos parásitos que viven del pueblo. Y para lograr eso cuentan con la televisión y los periódicos que no informan sino que hacen propaganda. Se valen de la tecnología para mantener al pueblo anestesiado, sin educación, pobre.

En estos días se ha cometido una barbarie al aprobarse leyes que perjudican a los mexicanos. Unos cuántos serán los beneficiados: los poderosos de la política y del dinero. Lo han hecho nuestros representantes, los senadores y los diputados. Los partidos políticos (¡TODOS!) unos han impulsado esos atracos y los otros han servido de comparsas. Es que ellos piensan en una sola cosa: obtener y conservar el poder para continuar viviendo del pueblo.

Así que la sociedad está apática en política, anestesiada por la publicidad y la televisión, preocupada por su sobrevivencia. No responde, no se organiza para detener la masacre de que está siendo objeto…pero ¡un momento!

La sociedad sí se está organizando; poco a poco, lentamente, pero sí hay núcleos de ciudadanos que no quieren permanecer apáticos, anestesiados por los medios y avanzan en la construcción de proyectos de la sociedad civil para inmiscuirse en los asuntos públicos, para exigir cumplimiento a las promesas de los políticos.

Y hay también políticos que están haciendo política, una política no nueva sino la verdadera política, están dignificando a esa palabra mediante acciones que no son la política que hemos conocido. Es gente que se está movilizando poco a poco para gestionar sus demandas junto con otros ciudadanos, la sociedad civil, pues.

Hace tiempo, un pensador dijo: “Ustedes son la sal del mundo”, es decir, lo que le da sabor a las cosas. Un poquito de sal sala todo el caldo. Así son estos ciudadanos que se están movilizando para dejar la apatía, para salir de la anestesia, para dignificar la política, para avanzar hacia una sociedad realmente democrática.

Crédito de la imagen: http://psicoblog.com/wp-content/2011/03/como_superar_la_pasividad.jpg