Charla con Xermánico organizada por Ítaca Cómics y La Noche Americana

Xermánico

Los amigos de Ítaca Cómics y La Noche Americana organizaron el pasado sábado día 26 una charla con el dibujante español Xermánico, que ahora mismo tiene notoriedad por ser uno de los ilustradores que han trabajado para DC en Injustice, pero que también ha pasado por títulos como Arrow, Vampire Diaries o los cómics de Kiss. En la charla hubo tiempo para casi todo. Pero empezando por el final, Xermánico confesó qué le gustaría dibujar. Primero, dijo, habría soñado con ilustrar una serie de ciencia ficción europea al estilo Metal Hurlant. “En otra época me hubiera gustado con locura dibujar X-Men, pero hoy por hoy, si me dijeran que escogiera lo que me diera la gana, Superman“, añadió. Eso sí, el número de Injustice que dibujó con Lobo como protagonista ha hecho que el último czarniano esté entre sus preferencias. “Es el personaje más divertido que he dibujado”, confiesa. Así se puso fin a una charla que duró una hora y precedió a una larga sesión de firmas en las que tuvo que dibujar a personajes como Wonder Woman, Zattana, Catwoman y, por supuesto, Lobo. “A mí me gustaría que lo que mejor se me diese fuese el cómic de autor y editar álbumes en Francia. Lo que pasa es que a la hora de dibujar a mñí lo que me gusta dibujar es a gente pegándose tiros”, sentenció.

Xermánico alabó Injustice como serie. “La mayor parte de los productos derivados de videojuegos suelen ser muy flojos. No hay margen de maniobra, no puedes contar historias, no puedes contar una historia que sea tan importante como para que realmente no tendría que haber salido en el videojuego, casi todas son siempre relacionadas con personajes secundarios o historias intrascendentes…”, asevera. Pero en este caso se ha aprovechado muy bien el espacio de cinco años que ofrece el juego para hacer “un cómic en el que suceden cosas con los personajes principales, que tiene humor, acción y drama y a la gente le ha gustado”. El ilustrador no cree que se agoten esos cinco años porque “la vida útil de Injustice como videojuego está ya acabándose”. Pero sí alabó las series digitales como concepto porque “es una parte del mercado que no está sustrayendo lectores al mercado tradicional y que, sin embargo, sigue creciendo”, y aunque, “para cómic de consumo es una gran idea”, todavía “tienen que ajustarle el precio” porque “un cómic que no puedes tener impreso no debería valer lo mismo que un cómic impreso”.

En su carrera, Xermánico ha tenido que hacer frente a series con referentes reales. “Hay casos irónicos, como que en Arrow tienes los derechos de imagen de los actores principales pero no de los secundarios. El actor principal tiene que ser él en todas las viñetas, y y si tu estilo es realista tiene que ser un realismo clavado, pero luego en los secundarios te dicen que se parezcan pero no mucho, no lo suficiente para que no te puedan denunciar por robar derechos de imagen”, explicó. “El cómic es más teatral que cinematográfico a nivel de expresión”, explicó, y por eso se puede sacar partido incluso a actores menos refinados. Así, citó a uno de los dos protagonistas de Crónicas vampíricas, que sobreactúa. “Para dibujarle es una maravilla, porque en veinte segundos pone diez caras”, añadió. Le ha tocado hacer algún cambio por esto, pero no ha sufrido mucha censura. “Puse un bar en un cómic de Arrow, el Bar Rosalía, y yo ponía la foto de Rosalía de Castro, y me lo hicieron quitar”, explica. Y es que hay que tener cuidado. “Copiar la cara de Matías Prats en un cómic probablemente no daría mucho problema y el propio Matías Prats se reiría. Pero en Estados Unidos con los derechos de imagen son muy cuidadosos”, afirma, lo que no le impide colar de vez en cuidado detalles de Vigo o incluso el escudo del Celta.

Habló mucho de la industria, pero siempre desde un punto de vista comprensivo con los demás eslabones. Admitió que, como dibujante, es “frustrante” recibir encargos de números sueltos, pero también dijo que “con los resultados que he tenido en ciertas series de superhéroes, yo puedo entender que un editor prefiera probarme un mes en vez de enviarme tres meses y a ver lo que me sale”. Comparando el mercado francés y el americano, dijo que el primero es “muy bonito” pero “te puedes dormir”. Del segundo, precisamente lo contrario, que “mete caña y al final hay una evolución dibujística por la caña que te meten”. En ese sentido, se mostró muy crítico con su trabajo porque “nunca he conseguido que mis páginas estén al nivel que yo querría”, aunque sí ve evolución en los últimos tres años. Dijo que las mejores muestras para mostrar a editores son trabajos publicados, pero asumió la necesidad de que le sigan pidiendo muestras. “Antes de mandarte Superman quieren saber cómo dibujas a Superman. A mí Superman en un principio no me salía bien. Por una cuestión de carácter y presencia del personaje es bastante más difícil de lo que parece. Tienes que conseguir un Superman que sea icónico pero al mismo tiempo que sea realista, y eso a mí me costaba”, sentencia.

“Las grandes editoriales se quedaron muy escarmentadas en los años 90 cuando crearon a los dibujantes estrella, aunque ya había un modelo de dibujante estrella desde los 70 el momento culminante es en los 90. Creyeron que sa era la gran manera de vender cómics y lo que ocurrió es que un día los grandes dibujantes se levantaron y dijeron ‘ya que somos tan importantes vamos a crear nuestra propia editorial’. Y desde ese momento a la bancarrota de Marvel creo que hubo dos años”, explicó. Una de las faceta de Xermánico es la de portadista, para lo que, dijo, lo ideal es tener “todo el material de referencia posible” aunque no sea así. “La de los Cazafantasmas me dijeron que tenían que salir estos personajes en una escena de acción. Eso es muy abierto”, explicando, recordando que en otra de Kiss “la única indicación fue los Kiss con armaduras medievales, me pasaron unos diseños de personajes, en una escena épica que sea rollo frazzetiano, y eso también es muy amplio”. Y no cree que haya muchos spoilers en las portadas. “hoy en día, aunque la portada te cuenta algo del interior, no es ni la mitad de flagrante que hace treinta años”, sentencia.

Aunque el audio no tiene la mejor calidad (la necesidad del aire acondicionado es lo que provoca ese zumbido de fondo), lo subimos íntegro para quien quiera escuchar toda la charla. Lo podéis encontrar en este enlace.