CONSECUENCIAS DE UNA FALTA DE PLANIFICACIÓN

El comercio exterior y las relaciones internacionales de un país son temas demasiado importantes y ameritan tener políticas de estado, (no de gobierno) y que las mismas deben considerar el mediano o largo plazo en su ejecución. Nuestro país carece de políticas y planificación en ambos sentidos.

Endilgarle esta carencia solamente a la actual administración sería un gravísimo error, dado que en el comercio exterior no ha existido nunca, salvo en el período donde las potencias usurpaban granos y carnes, una planificación seria para potenciar y mejorar el intercambio comercial de nuestro país, y en términos de relaciones internacionales, hubo etapas donde la Argentina estableció ciertos criterios diplomáticos, pero que en los últimos 40 años se han visto derrumbados con un incierto devenir, dando como resultado que nadie puede explicar con cierta coherencia cual es el perfil de nuestro relacionamiento externo.

Más, claramente, si se le puede adjudicar a esta administración que no ha sabido articular un proyecto serio en ambos sentidos, ni desde las ideas como así tampoco de los ejecutores.

Los ejemplos abundan: en comercio exterior, las políticas desarrolladas durante el 2013 cuyo objetivo real fue resguardar el superávit comercial (y por carácter transitivo intentar mantener el nivel de reservas) derivarán en las consecuencias de un 2014 que mostrará a finales de año un déficit comercial externo luego de 14 años.

Dentro del ámbito de las relaciones internacionales, la falta de planificación ha generado, como una muestra, misiones comerciales multitudinarias cuyo objetivo fundamental fue subir a determinados empresarios cercanos a la cúpula del poder, pero no para generar reales ventas externas, por lo que el resultado “comercial” fue escaso, dilapidando los escasos recursos existentes para esos menesteres

Hagamos un repaso por el comercio exterior: a ciencia cierta, no es posible determinar los guarismos finales del año 2013, ya que según la fuente donde se realiza la pesquisa, podemos encontrarnos con superávit o déficit de balanza comercial, y como fue admitido desde los propios organismos reguladores de información del estado, con una corrección en lo numérico de aproximadamente u$s 3.000 millones, existe un monto cercano a los u$s 5.000 millones que no puede atribuirse con certeza a que conformen el monto total de los exportado por Argentina, por lo cual es incierto el real saldo de nuestra balanza comercial.

Con seguridad, el saldo de la balanza de pagos del año 2013 fue negativo, incrementando al nivel comercial de productos, con el saldo de servicios y otros rubros que componen las cuentas de pagos internacionales, donde se verifican claramente más pagos al exterior que ingreso de divisas.

No pretendo aburrir al lector con números estadísticos, amén de la disparidad en la información que mencionaba líneas arriba; empero, quedo demostrado que durante el año 2013 la lucha no era para defender un modelo productivo, la sustitución de importaciones o cosas por el estilo, simplemente se trató de generar (se repite) a como dé a lugar, el mantenimiento del saldo positivo de la balanza comercial, sólo como objetivo primario y no como resultado de una planificación estudiada.

año exportaciones importaciones saldo
2000 26341 25280 1061
2001 26542 20319 6223
2002 25650 8989 16661
2003 29938 13850 16088
2004 34575 22445 12130
2005 40386 28686 11700
2006 46546 34153 12393
2007 55980 44707 11273
2008 70018 57462 12556
2009 55672 38786 16886
2010 68187 56792 11395
2011 84051 74319 9732
2012 80927 68507 12420
2013 81660 73656 8004

Fuente: INDEC, montos en millones de u$s

Considerando los pilares básicos del comercio exterior, saldo comercial positivo se obtiene cuando se exporta más de lo que se importa; para “defender” o tratar de incrementar el saldo positivo que se mantuvo desde el año 2000 hasta el 2012 (13 ejercicios consecutivos con saldo favorable) existen también, desde una lógica primaria, dos herramientas: incrementar las exportaciones o disminuir las importaciones.

En lo efectista y temporal, es más “sencillo” disminuir las importaciones (vía barreras arancelarias o no arancelarias) ya que incrementar las exportaciones es, como mínimo, una consecuencia lógica de un trabajo de mediano o largo plazo, y abrir mercados externos requiere de acciones concretas de análisis de potenciales mercados, preparación de las empresas para abordarlos de modo serio y responsable, y obviamente determinación de una oferta exportable que incluya a estas dos variables.

En el primero de los casos, (disminuir las importaciones) las medidas que se tomaron son innumerables, (licencias, trabas al giro de divisas, etc. etc. etc.) en algunos casos rayanas con lo grotesco y lindantes con límites de tolerancia internacional, lo cual nos valió varias denuncias desde lo formal (OMC etc.) además de varios inconvenientes con algunos socios históricos de nuestro país. Si bien es válido remarcar que el escenario neoproteccionista no incluye solamente a la Argentina, lo que muchas veces se objetó fue la transparencia de las medidas ejecutadas.

En el segundo de los casos (incrementar las exportaciones) en los últimos 10 años las “medidas” que se tomaron fueron subirse al incremento de precios de determinados productos agrícolas, algunos procesos bilaterales de intercambio en pocos sectores que sufrieron algunas consecuencias de deterioro por las barreras que impone nuestro país al normal proceso de intercambio, y unas 25 filminas de power point que pretenden ser un plan de promoción de exportaciones.

Incluso, la medida devaluatoria de inicios del presente año, que llevó el u$s a $ 8, en la realidad de hoy, al mantenerse el tipo de cambio “anclado” en la realidad ya represente un dólar a $ 7,20, es decir, un 10% menos competitivo. Además, no debemos olvidar la multiplicidad de “tipos de cambio” dependiendo del sector que liquide divisas, que debe restar de su liquidación el pago de las retenciones. Por lo tanto, la gran política es apostar a un incremento internacional de los commodities. No más que eso.

Es probable que desde la ceguera y la falta de proyecto, determinados sectores o personas me pretendan colgar un sayo tipo “aquí alguien que quiere volver a las políticas neoliberales de los ´90”, o “personero de intereses no relacionados con una política nacional productiva”, más en realidad la falta de argumentación no hace más que demostrar que estas decisiones de gobierno (y no de políticas de estado) lamentablemente dañan a nuestro país en vez de beneficiarlo, y seguimos dilapidando tiempo en disputas estériles en vez de sentarnos y discutir seriamente el país de los próximos 20 años.

¿Cuál es la matriz productiva que se pretende defender con las licencias?,  ¿qué sectores de la industria nacional pueden ofrecer bienes con valor agregado para exportar?, ¿cuáles son los proyectos para disminuir el impacto de los costos logísticos de las empresas radicadas en el interior?, ¿es posible tener una política agresiva en exportaciones, cuando a quiénes les queremos vender no les dejamos que nos vendan?, ¿el mantenimiento de las retenciones a las exportaciones de bienes intermedios o MOI, puede ser considerada una medida de aliento?, y así, podría enumerar una larga lista de preguntas, sin respuesta lógica.

Decía Abraham Lincoln que se puede engañar a algunos todo el tiempo, a todos algún tiempo, pero no es posible engañar a todos todo el tiempo. El primer cuatrimestre del año 2014, si bien todavía no fueron revelados los guarismos oficiales, mostrará un saldo de balanza comercial que en la realidad debería ser negativo, más seguramente mostrará un saldo exiguamente positivo. Lo que es inocultable son las razones que llevan a estos datos:

- Las exportaciones cayeron casi un 20%, empujadas más por menores cantidades exportadas que por efecto precio.
- Las importaciones cayeron aproximadamente un 5%, efectivamente por cantidades, dado que los precios se incrementaron.
- El saldo de la balanza comercial del primer cuatrimestre descendió prácticamente un 95%.
- En ambos casos, importaciones y exportaciones, se muestran un marcado descenso del nivel de actividad.
- La relación de productos agrícolas, MOA y productos primarios tiene un 65% del total contra un 35% de las MOI, a pesar de las caídas mencionadas de precios y cantidades.

La presión de demanda de divisas para solventar las compras de combustibles en el exterior, (se prevé que para el corriente año las compras se incrementarán un 40/50% comparado con el año anterior) mostrará a fin de período una continuidad de las políticas intervencionistas tanto a nivel comercio internacional como en el mercado de cambios, si bien se espera cierta “tranquilidad” cambiaria en los próximos 3 meses, (apoyado en el ingreso de capitales del sector petróleo y liquidaciones del sector agrícola) el segundo semestre mostrará matices similares a los presentados en el último semestre del 2013.

Por ello, y a modo de conclusión del presente informe, el 2014 mostrará algunas variaciones respecto de los números, más no se esperan grandes cambios respecto de las políticas de gobierno que se vienen aplicando, claramente se impone una política de transición y hasta el cambio de autoridades en 2015, deberemos esperar para verificar cambios significativos que deriven en una política de estado de mediano o largo plazo.

 

Mg. Néstor Pablo Aleksink
Director Ejecutivo
Programa Argentina Exporta.