De artistas, egos y política

Recientemente (y gracias a la polarización) hasta los artistas se han dividido al igual que sus seguidores. Y el mejor ejemplo de eso es el “rockero revolucionario” llamado Paul Gillman. Entre sus lemas nos encontramos con perlas tales como si no lo apoyas o al proceso que representa estás matando al rock nacional.

Honestamente, y pecando por inocente, el rock venezolano ya tiene muchos problemas para que venga este personaje y repita el mismo discurso que ha estado usando el gobierno para dividir a los ciudadanos. Da risa ver como los “metaleros”, esos valuartes de la cultura y de la eduación alabando al abanderado de Venevision y de Rodven ahora convertido en héroe revolucionario, lo consideran como un libertador.  Cuando insulta a todos los que no creen en sus notas y que el género que tanto ama fue inventado en la Rusia de algún camarada.

¿Que ha traido bandas que jamás se habría pensado que estarían en suelo venezolano soberano? Pero les pregunto ¿A que costo? Seamos francos más no ingenuos, los metaleros van para ver a las bandas extranjeras, las nacionales les aburren. Y me gustaría ver alguna colaboración revolucionaria entre Gillman y algún otro artista adepto a su mezclote ideológico como no sé, un cantante de rap o “género urbano”.

Y ese es le principal problema, el ego exagerado del criollo revolucionario; sean artistas cambia colores o los políticos cuando estan al poder, si no estas con ello eres un cúmulo de insultos, el enemigo de la patria, el conspirador y demás tonterías. Y eso es lo que pasa, cuando un artista deficiente mezcla lo que hace “con el malvado sistema”.

Personalmente nunca he ido a sus “festivales” y de verdad ni ganas tendré de hacerlo ¿Para qué? ¿Para escuchar a un personaje caído en desgracia cantando sobre rebeldía juvenil? Sí para él, soy el tipo de personaje que “sale sobrando en la Venezuela nueva”, pues gracias; no necesito lecciones de ti o de tus defensores de la historia del rock nacional, de como ser un ciudadano nuevo y del apoyo al talento nacional. Ya que es muy fácil ocultar el pasado que tiene el rockero libertador y llamar traidor al que no piensa igual que él.

Y después de esto, no es de extrañar que este país sea una comedia.