Debate múltiple

El martes no hubo el previsto debate televisivo entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios en este país, PP y PSOE, a las elecciones europeas.

No será hasta el jueves cuando el exministro de Agricultura Miguel Arias Cañete y la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, se vean las caras en el pactado, medido y encorsetado cara a cara que mantendrán en un plató de TVE.

No será hasta el jueves cuando ambos candidatos se repartan 57 minutos para contarnos qué opinan sobre economía y empleo, políticas sociales, políticas sectoriales de la Unión Europea, derechos y libertades y, finalmente, del futuro de la Unión Europea.

Y se ha aplazado porque el lunes fue asesinada a tiros Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León y del PP en la provincia.
Su muerte, a manos de dos mujeres, madre e hija, y provocada por una venganza personal, ha conmocionado tanto a la clase política española que no sólo ha paralizado la campaña electoral sino que, incluso, ha llegado a poner en duda la celebración del debate.

Y ahí, me pierdo.
No se me escapa el impacto del crimen de León.
Ni me muestro insensible ante el dolor de la familia y de los amigos de la fallecida.
Lo sucedido me parece un acto de barbarie absolutamente injustificable, propio de seres carentes de sentido común.

Me pierdo porque, insisto, no entiendo la reacción de la clase política.
Es evidente que el de Isabel Carrasco no es un crimen ideológico.
Una de sus presuntas asesinas es, como ella, militante del Partido Popular.
Es un drama provocado por íntimas sinrazones.

Por ello, además de dudar de que esa parálisis política se diera igualmente si la fallecida fuera, por ejemplo, un cargo de un partido minoritario, no comprendo porqué ahora no toca hablar de qué debemos elegir para Europa.

El próximo 25 de mayo nos jugamos mucho.
Tanto que no solo no creo no toque hablar, sino que creo deberíamos hablar mucho.
Y todos.
Ya que se ha retrasado el debate, se debería aprovechar para que, de una vez por todas, en este país se vea una auténtica confrontación de ideas y propuestas.
De todos.

No sólo de PP y de PSOE.
En estos 57 minutos, deberían entrar también el resto de grupos, a cuyas cabeza de lista y cuyos programas no conocemos tanto como a Cañete y Valenciano.
Sin embargo, mucho me temo que, para ver algo así, un aplazamiento de 48 horas no es suficiente…ese debate múltiple seguirá pospuesto por públicas sinrazones.