Editorial: Erre con erre, Europa… ¿rápido corren los trenes por la línea del ferrocarril?

En plena crisis económica Francia encarga 2.000 vagones por un precio de 15.000 millones de euros. Ya el encargo es de por sí exagerado, pero veamos, hay otro detalle: los vagones encargados, una vez terminados, no caben en las estaciones de trenes, no entran, vaya… Ensanchar las estaciones costaría otros 50 millones de euros. ¿No es para arrastrarse de la risa sino fuera sumamente trágico, sobre cuando vemos a tantos mendigos durmiendo en esas mismas estaciones o en las calles de París como en tiempos de ‘Los Miserables’ de Victor Hugo?

Mañana votaremos por las Europeas, se juega mucho, porque la mayoría de esos mendigos que vemos observamos en las calles y en los andenes, que obligan a mendigar a sus hijos pequeños, son europeos de los países del este. Si todo ese dinero se hubiera utilizado en recomponer Europa, y sobre todo en recomponer el estado económico de este país y la vida de esos inmigrantes, ya me dirán ustedes… Pero no le pidan peras al olmo ni honestidad a los políticos.

¿Cómo es posible que se encarguen vagones de lujo que no entran en los andenes cuando tantos jóvenes carecen de casas para vivir y tantos inmigrantes se apilonan en las calles, como es el caso de la Place de Vosges en el Marais donde en las noches bajo sus arcadas se amontonan ya decenas de personas, niños y viejos, en una insoportable promiscuidad, para poder dormir al abrigo?

Esos vagones debieran revenderse y con ese dinero construir casas y regularizar los problemas de los inmigrantes que ya están en suelo francés.

En cuanto a Europa, vi el debate televisivo de la 2 de hace unos días, no me extrañó nada que el ultracomunista esté de acuerdo con la ultraderechista, pero de ahí a ver opiniones tan tambaleantes como las del representante de la UMP y tan mediocres como las del gobierno no me esperaba el corto tramo entre los que cada vez se acercan más a Marine Le Pen y su política antieuropea por ultranacionalista.

Todo perdido. Lo que trajo el barco.

Zoé Valdés.