El Círculo Blanco

En la política nacional se habla del “Círculo Rojo” y el “Círculo Verde”. Al ser unos círculos hipotéticos, cada quien puede añadir o descartar a placer a sus supuestos integrantes.

El “Círculo Rojo”, en teoría, está formado por los opinadotes profesionales, estudiosos, informados, líderes de opinión, similares y conexos. Algunos de los cuales son “descubiertos” por el comunicador de moda y se convierten en “expertos” en un tema, por una verdadera casualidad, pero de ahí en adelante, son los gurús, todos los medios los consultan y podemos escucharlos o verlos “ad nauseam”: las mismas preguntas, las mismas respuestas y la misma opinión sobre un tema, sin importar que medio escogemos para informarnos; hasta pensar que el periodismo ha muerto, nadie tiene preguntas originales, todo es bajo el mismo guión. Obviamente hay sus excepciones.

El “Círculo Verde”, en contraposición y nuevamente en teoría, esta formado por quienes consumen la información, la procesan y forman su opinión, pero en ese círculo verde aunque todos son iguales, unos son más iguales que otros. No todos pueden aspirar a pertenecer, de inmediato se descarta a muchos por sus filias o fobias, su opinión no cuenta por tener alguna afinidad política, por ser beneficiarios de un programa social catalogado como partidista, porque su opinión es “comprada” o por considerar que su I.Q. no les alcanza ni para formar una idea propia.

En ese tenor, debe haber un “Círculo Transparente”, que me atrevo a pensar son la mayoría; engloba a los que en su cotidianidad, la política les es totalmente irrelevante, no saben y no les interesa saber, sus prioridades son su trabajo, su familia, su economía personal, lograr sus metas personales, el gobierno les es ajeno y si fuera posible que no les afectara, se darían por bien servidos. Se quejan de la situación y los malos servicios, pero ya se acostumbraron y aspiran a que por lo menos, no empeoren.

Pero hay un “Círculo Blanco”, que crece día a día, ciudadanos de a pie, apartidistas, que se levantan todos los días con una meta, a cumplir, a buscar un mejor futuro para los suyos, leen, se informan, pero no compran opiniones ajenas, de un comunicador o partido, sólo porque estén de oferta. Tampoco rechazan a un medio “per se”, piensan, analizan, planean, si pueden ayudan a su comunidad, cumplen las reglas y están convencidos que su bienestar requiere de su esfuerzo personal diario. No es voto duro, es voto pensante. Analizan al candidato, no importa el color.

El “Circulo Rojo” salvo honrosas excepciones, es comprable, no siempre en dinero, pero tiene su precio; el “Círculo Verde” depende de que tan buen marketing se utiliza y hacia dónde se encamina; el “Círculo Transparente”, con mantener el “status quo”, no estorba; pero, el “Círculo Blanco” debe ser el target de cualquier político que busque hacer la diferencia.

Un verdadero líder político, que pretenda hacer carrera a largo plazo, no solo enriquecerse y luego esconderse o cobijarse en un fuero o un “chapulinazo” para ser inimputable, tiene que acercarse a ese “Círculo Blanco”, conocerlo, convencerlo, atraerlo y lograr su apoyo, en base a resultados.

Y tú ¿A qué círculo crees que perteneces? ¿O tienes tu círculos personal? También se vale.