El día 25 de Mayo, también contra el paro, precariedad y pobreza.

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El alto nivel de desempleo que cada Encuesta de Población Activa (EPA) nos confirma es descorazonador.

Pero hay otros datos que nos hablan permanentemente de los destrozos que la crisis  produce y que la negligente gestión política impulsada desde Europa por la Troika y practicada por los gobiernos nacional y autonómicos del Partido popular, amplía en sus efectos. Es lo que se viene haciendo durante años, con sus consecuencias inmediatas que afectan negativamente a la vida de millones de personas.  Pero también el modelo que se va imponiendo para que a la salida de la crisis no quede nada del estado e bienestar. Se conseguiría así, si no le ponemos remedio, una vieja reivindicación de la derecha radical, la política y la económica.

La gravedad del desempleo se intensifica con la decreciente tasa de protección para las personas paradas,  que ya solo alcanza al 37% y cada vez en cuantías económicas más bajas. La dimensión del mayor peso de la crisis para las mujeres, nos la da el dato de que tan solo el 32,3% de las que no tienen empleo cuentan con algún tipo de protección, mientras que la de los hombres se sitúa en el 41,9%; con ser esta última escasa, supera en diez puntos  a las de las mujeres. El factor género también cuenta en la protección social, discriminando a las mujeres. Si fijamos la atención en la edad, constatamos que entre los más jóvenes, a pesar de sufrir unas tasas de desempleo muy superiores a la media, tan solo el 16,56% tienen algún tipo de cobertura protectora. Todavía habrá quien se extrañe y se pregunte sobre la razón del cabreo y desafección que hacia el sistema se extiende con mayo intensidad  entre los más jóvenes.

Aquellas personas que encuentran trabajo lo suelen hacer por períodos cortísimos de tiempo, volviendo al paro de forma rápida. Esto explica que en una comunidad autónoma con menos de 650.000 personas activas y en la que se pierde empleo de forma constante, se registren al año la friolera de casi 400.000 contratos, de los cuales no llegan al 10% los que son indefinidos.

Más de una tercera parte de los contratos son  a tiempo parcial, una modalidad que se incentiva oficialmente y gana terreno.

Con todo esto la pobreza se extiende.  Sufrimos las consecuencias de decisiones políticas. Sabemos quien las induce y quien las practica.

El día 25 hay elecciones europeas. El voto también es una herramienta que hay que movilizar por el empleo y la dignidad.  A través de las urnas, los ciudadanos y ciudadanas tenemos la oportunidad de ser consecuentes con nuestro cabreo, con el esfuerzo en las movilizaciones y huelgas.

Los milagros no existen. Las cosas no cambian de la noche a la mañana.  Pero del resultado de las elecciones del próximo día 25 de Mayo se pueden acabar consolidando las tendencias austericidas, o se puede marcar un punto de inflexión desde el que la tendencia cambie en una dirección hacia el bienestar de las personas.  Ni un solo voto trabajador debe quedarse en casa. Abandonemos el desánimo.  No hay cansancio ni resignación que valga. Hagamos saber en nuestro entorno, en nuestro centro de trabajo,  que cada voto progresista, de izquierdas, que se queda en casa, se convierte un voto a favor de los banqueros,  a favor de todos aquellos empeñados en ampliar sus riquezas a costa de la miseria de los demás.