Estos lodos

La Fiscalía General del Estado entiende que la gestión de la pandemia por parte del gobierno ha sido la idónea y pide a los tribunales que archiven las veinte querellas que se han presentado desde diversos frentes porque precisamente piensan lo contrario, porque estiman que la mala gestión del gobierno ha provocado daños, pérdida de vidas, mala administración, etc. etc. y quieren que un tribunal lo juzgue.

Yo coincido en parte con la Fiscalía, lo cual supongo que le será de gran alivio, y creo que tampoco es pertinente que nadie se querelle contra un gobierno que hizo una gestión, buena o mala, pero en unas circunstancias que dejaban poco margen para tomar decisiones y que las urgencias eran las que mandaban en todos los ámbitos, sanitarios y no sanitarios, porque el mundo se puso patas arriba (y así está todavía). La gran diferencia es que si yo digo esto, a mí no me ha nombrado el gobierno y a la Fiscal General del Estado, doña Dolores Delgado, sí.

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En una entrevista en RTVE en noviembre del año pasado, el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hablando de las euroordenes para pedir la extradición de los independentistas huidos de la justicia, le decía al periodista: ¿de quién depende la Fiscalía?, e insistía, ¿de quién depende?, a lo que el periodista le decía que del Gobierno, y el Presidente remataba con un ‘pues eso’. Al poco tiempo el gobierno del PSOE-UP nombraba a la exministra Dolores Delgado para dirigir la Fiscalía, lo cual incidía en aquel ‘pues eso’ que dejaba bajo mínimos la credibilidad de la independencia de este organismo que se supone actúa por propia iniciativa.

Todos sabemos que la independencia del sistema judicial en España es muy relativa, pero al menos hay que procurar que no se note demasiado porque luego se van a producir situaciones delicadas que van a poner en tela de juicio decisiones y sentencias que afectan a mucha gente. Estos lodos que ocurren cuando la Fiscalía toma decisiones que favorecen al gobierno vienen de los polvos del nombramiento de la exministra Delgado, cuyas grabaciones del excomisario Villarejo ya habían dejado bastante tocada, y que se agravaron con el desliz del Presidente Sánchez sobre la falta de independencia del organismo. Con lo fácil que hubiese sido nombrar a cualquier otra persona con una apariencia menos pro gobierno y un pasado menos villarejiano … En democracia no todo vale, ‘pues eso’.