Estrategia en pro de la paternidad y del derecho a la vida del no-nacido

Después de leer este tipo de noticias, me represento un futuro en el que la imposición del pensamiento único va a ser más evidente. En su faceta denigrante de la paternidad que los hombres tenemos como facultad natural, una variante del feminismo extremo señala el derecho de las mujeres a abortar no solamente en caso de violación sino, simplemente, por voluntad aduciendo que “con su cuerpo pueden hacer lo que quieran”.

Ante la más cercana inminencia de la legalización del aborto seguida de su despenalización, he pensado en dos propuestas de último recurso para defender la paternidad y para salvar del posible aborto a una persona.

En primer lugar, la estrategia legal que sugiero es la siguiente:

  • Es conveniente contraer matrimonio legal en virtud de que a través de tal contrato es posible ejercer el derecho de la paternidad bajo la protección jurídica de la pareja y de los futuros niños concebidos o adoptados. La unión libre no garantiza determinados derechos, según las legislaciones.
  • Es necesario concebirse a sí mismo como una totalidad que encuentra un complemento en otra persona, para de esta manera visualizarse a sí sin necesidad del uso de estereotipos que entorpecen el esclarecimiento de la autoestima personal. El ejercicio de los derechos legales que nacen del matrimonio debe ser tomado en cuenta desde antes de que sucedan los problemas, concretamente los derechos para ejercer de manera individual (disposición de bienes y otras cláusulas) deben de ejercerse con los pies en la tierra y la cabeza en el refrigerador.
  • Antes de contraer matrimonio deben de platicar en pareja cuáles son las condiciones en las que van a fundarlo en relación con la situación patrimonial: separación de bienes o unión conyugal y sobre el número de hijos que piensan concebir.
  • Es el momento de prever los derechos de la paternidad. Me explico: justo cuando se van a hacer la capitulaciones matrimoniales el hombre debe de garantizar la protección al ejercicio virtual del derecho a la paternidad, lo que implica el derecho a tener un hijo, poniendo una cláusula en el contrato de matrimonio, como sugerencia: ” la consorte conviene en que no va a ejercer su derecho a abortar  de acuerdo con la legislación aplicable en el Estado de…, bajo pena de que, en caso de divorcio por incompatibilidad de caracteres u otras causas, no tenga derecho a recibir para sí pensión alimenticia, independientemente de la pensión que se considere para los demás hijos, si hubiere”. “Esta cláusula no sería válida si una vez consumado el aborto la noticia del mismo no fue impugnada dentro del término de 7 días”, por ejemplo, porque implica un consentimiento tácito. “Si la consorte aborta sin el consentimiento del esposo, entonces, tendrá que responder por los daños y perjuicios psicológicos y físicos que hubiere causado al esposo”. ” Los anteriores derechos operan si se reclama el divorcio necesario por la causal referida.”

Para evitar el aborto de manera directa, comprobando mediante una prueba de ADN la relación paterno-filial en caso de unión libre; o, en su caso, exhibiendo el acta de matrimonio, es necesario contemplar en la legislación la objeción de conciencia. Me explico:

  • Actualmente la objeción de conciencia la tienen los médicos y el personal de salud a quienes se les encarga practicar un aborto, en determinados supuestos legales. De hecho, son pocas las Entidades que lo han contemplado (en México)
  • La objeción de conciencia legalmente se desprende de la libertad de pensamiento y de conciencia plasmado por el artículo 24 de nuestra Carta Magna, pero faltan legislaciones secundarias, como mencioné.
  • Independientemente de la existencia de tales legislaciones, es necesario considerar la objeción de conciencia como un derecho o deber ético más que jurídico. De esta forma se pueden contemplar movilizaciones en medios, redes sociales y a través de los grupos de presión pro-vida.
  • Se amplía la objeción de conciencia al aborto a aquellos padres que demuestren tener una relación de pareja con la madre que pretende abortar, si viven en unión libre o, si no, es suficiente el acta de matrimonio.
  • La objeción de conciencia se sustenta en que la persona que está amenazada de perder la vida fue procreada por ambos padres, por lo que no tiene que afectar en menoscabo del hombre el que carezca de la función gestadora que porta la madre. La decisión de abortar, en aquellos lugares en que se permita por consentimiento, no solo le incumbe a la madre sino a su esposo quién también lo ha procreado. Por ello debe de acreditar la vida en pareja.

La protección de la paternidad en los hombres es un derecho humano, así como la protección de la maternidad en las mujeres.

Nadie debe impedirle al hombre el derecho de constituir una familia y en consecuencia el derecho de ejercer la paternidad.

Es totalmente discriminatoria la minimización del rol de padre en el proceso de dar vida a un ser humano, cuando es voluntad y deber ejercerlo.

Esto lo comparto para que pueda ser efectivo en caso de que ya no quede de otra, como hombres debemos también, como lo hacen las mujeres, ejercer nuestros derechos.

Por mientras, quien escribe estas líneas sostiene que el aborto no se justifica ni por violación ni mucho menos por consentimiento sea de quien fuere. Acepto el aborto espontáneo, el no consentido y aquél en el que fehacientemente se demuestre el peligro de la madre.

No al aborto. Pero si llegamos a las condiciones que acabo de apuntar, ni modo, a ejercer los derechos de paternidad y de objeción de conciencia.

De todas maneras, aunque se aprueben reformas como las que vienen, no me cansaré de defender los derechos del no-nacido, no legitimaré las leyes que permitan la supresión de la vida. No tengo porque darme por vencido a pesar de la legislación, al contrario, a como dé lugar es necesario que cambie para que, realmente, con ella se proteja la vida.

Me gustaría que si eres pro-vida, divulgues lo que escribí, lo compartas. Si tienes nociones de Derecho son bienvenidas las correcciones a lo planteado.

Gracias por leerme.