EUROELECCIONES.

La campaña del Parlamento Europeo continua siendo como un simple concurso en el que se trata de decir la mayor parida posible, aunque en mi caso, de tanto oír estupideces y tonterías empiezo a estar blindado contra las campañas electorales.

Pero ha habido un comentario que aparte no gustarme nada, me ha dejado preocupado. En el debate entre los líderes de los cinco grupos parlamentarios más importantes: Populares, Socialistas, Liberales, Verdes y Nueva Izquierda, el luxemburgués del Partido Popular Europeo Jean-Claude Juncker defendió de forma casi apasionada las medidas de política económica implantadas e impuestas en la U.E. por Frau Merkel y ejecutadas por la Catastroika y garantizó que de ganar su grupo las elecciones por un margen suficiente el Parlamento Europeo pasaría a apoyarlas en vez de atacarlas como hasta ahora.

Por lo visto, y a pesar de que ya no es un clamor, sino que es todo el mundo menos ellos los que están en contra de dichas medidas, son incapaces de enterarse primero que de todos los caminos posibles para sacarnos de la crisis seleccionaron el trayecto más largo, difícil, duro, destructivo, y que más europeos ha mandado a la miseria, y segundo, que una vez la crisis, al menos en apariencia, ha finalizado, nos han metido en un túnel de inmovilidad y estancamiento que además pilla a España con el record de una tasa de paro del 25%, que a menos que se modifiquen las medidas, va a impedir que la mejoría alcance a la ciudadanía más que de manera extremadamente lenta y muy frágil. Tampoco se enteran de que para imponer el orden y la austeridad que garantice que no volvamos a cometer las barbaridades del pasado no es imprescindible hundir la economía del continente y la del mundo; y tampoco son conscientes que cuando diseñaron las medidas a tomar contra la crisis financiera seleccionaron las del FMI, que lleva desde 1945 demostrando que país que toca, país que hunde, desde Chile al Japón, que a su vez estos países han demostrado no haber empezado a solucionar sus problemas hasta que han mandado a los señores del FMI y/o a sus políticas económicas de vuelta a su casa con instrucciones de no regresar jamás, y que para más INRI es objeto de críticas y casi de mofa por parte de la gran mayoría de grandes economistas, con una larguísima lista de lo que los economistas consideran graves errores, que se resumen en que solo saben recortar prestaciones sociales y aumentar los impuestos y en que son el más desastroso prestamista del mundo porque junto con el préstamo imponen unas condiciones que arruinan definitivamente al acreedor. Al menos, si el Partido Popular Europeo gana las elecciones de manera holgada, ya sabemos lo que nos espera.

Sobre la campaña en España puedo decir que finalmente creo que entiendo al PP. Después de la titánica labor del gobierno Rajoy que nos ha llevado heroicamente a la recuperación gracias a su sabia decisión de cargarlo todo sobre las espaldas de la ciudadanía y evitar en la medida de lo posible cualquier reforma o recorte en la Administración Pública Central, es lógico que piensen que siendo ellos el eje básico y excluyente sobre el que gira la ansiada recuperación teman ponerla en peligro por culpa de cualquier cosa que les incomode, llámese Derecho a Decidir, PAH, Twitter, etc. No me extrañaría nada que antes de la final Rajoy nos advirtiese muy seriamente que si el Madrid no gana la décima la recuperación estará en peligro.

No se puede negar que los del PP tienen una habilidad especial para seleccionar sus amigos. A uno de sus mítines de la semana anterior acudió como invitada Elena Salgado, uno de los peores ministros que hemos tenido en democracia, y en mi opinión y de largo, la peor de todas y todos. Será que querían homenajear  a la principal responsable, después de Zapatero, de que ahora el PP pueda hablar de la desastrosa herencia recibida, aunque Rajoy tardase cuatro meses en darse cuenta del desastre.

El jueves La Vanguardia publicaba una referencia a un mitin del PP catalán en Sant Cugat, donde primero se refieren a la demostración de inmensa hipocresía de la Presidenta del PP de Euskadi, Arantxa Quiroga que aparte comparar una vez más la inexistente “crispación” en Catalunya con la que según ella existía, pero ya no existe en Euskadi, a continuación se dedicó a alabar y ensalzar la gloriosa colaboración y solidaridad entre CCAA, de lo que, aunque no lo mencionase, se deduce que  a Catalunya jamás deberá concedérsele un concierto económico como el que disfrutan su Euskadi, su PP Vasco, y ella misma, y además publicaban una foto imposible e irrepetible en que aparecían la misma Arantxa Quiroga, Santiago Fisas y Alicia Sanchez Camacho cada uno con uno de los letreros del “Bring Back Our Girls” , en la que lo extraordinario era que Sanchez Camacho aparecía ¡¡con la boca totalmente cerrada!!. Se ha de ser muy buen fotógrafo y muy, pero que muy rápido para captar tan excepcional instantánea.

Debido a dos demostraciones de que en ocasiones España está muy por debajo del nivel de la peor república bananera, esta semana los independentistas catalanes están de enhorabuena porque el gobierno de Madrid y el PP continúan prestándoles ayudas inestimables para aumentar su ya elevado número. Por un lado el extremeño Monago, después que hace unos meses publicó unas cifras de chiste que según él demostraban que la CCAA con peor trato fiscal era Extremadura, ahora reconoce que Catalunya padece un déficit fiscal cercano a los € 17.000 millones, pero advierte que no es admisible un pacto fiscal para Catalunya porque de no recibir la parte extremeña del pastel catalán Extremadura dejaría de estar entre las CCAA con más presupuesto per cápita. Este señor y la señora Quiroga sí que entiende bien lo que es la solidaridad: algo que les toca practicar solo a los demás.

Además, se ha publicado ya el primero de los informes referidos a la plataforma Castor que ha confirmado la relación directa entre los temblores de tierra y el gas que se inyectó en la plataforma. No hay país civilizado, incluso muy poco civilizado, donde el gobierno autorice una operación de este tipo fiándose de la manifestación del promotor en el sentido que se han hecho todas las comprobaciones técnicas, sin obligarlo a presentar informes independientes como los que ahora empiezan a publicarse, pero encargados y completados ANTES de la aprobación del proyecto y no DESPUES de los temblores de tierra.

No hay país civilizado, incluso muy poco civilizado, donde después de aprobar en precario un proyecto con riesgo geológico el gobierno encima garantice al promotor privado la recuperación de su inversión, beneficio incluido , en caso de fracaso del proyecto.

No hay país civilizado, incluso muy poco civilizado, donde ocurra lo que ha ocurrido con el proyecto Castor y después de una investigación a fondo no acaben varios en la cárcel y haya una larga lista de sanciones y de cabezas cortadas en la Administración Pública.

En España, país incivilizado, incluso muy incivilizado, lo máximo que va a ocurrir es que se cancele el proyecto y se discuta la indemnización, pero acaben pagándola al menos en gran parte, y quién sabe si algo peor como que una vez la noticia haya pasado a la historia sin desmantelar la plataforma, un día nos enteremos que funciona discretamente,

Respecto al crimen de León, creo que cuando la honestidad ha desaparecido totalmente de la política desplazada por la codicia, pueden darse desgracias como esta, que no ha llegado sola, sino acompañada por los desgraciados comentarios de los que dicen que se lo merecía, y los comentarios de los desgraciados que aprovechan la ocasión para cargarse lo que les incomoda.