Europa del norte VS. Europa del sur

17 de mayo de 2014. Hiroo Onoda

 

El Partido Socialista quiere haceros ver que hay dos Europas, defienden que existe una Europa del Norte que impone sacrificios a una Europa del Sur. Identifica esta Europa del Norte como fruto de nuestros problemas, como causante de nuestros males. La Europa del Norte es, según ellos, el origen y la causa de las dramáticas consecuencias que esta crisis está teniendo sobre nuestro país.

Este falaz testimonio es producto de un viejo argumento socialista, un argumento con el que se podría explicar el origen de todos sus engaños. Un argumento que atenaza y entronca con la visión que tienen de los problemas. Este argumento es el epicentro de lo que nos ha traído hasta esta situación.

Os lo quiero explicar. El Partido Socialista siempre identifica el origen del problema como algo ajeno a ellos, como un patógeno externo, como si el destino inexorablemente se aliara con la historia para engendrar amenazas sobre los más débiles, para destruir el bienestar de las personas. Ellos siempre consideran que las causas son ajenas a su propia responsabilidad, siempre buscarán un factor externo, un enemigo externo y hoy ese enemigo se llama Europa del Norte. Este silogismo está en el ADN del Partido Socialista y es, por definición, lo que me diferencia de ellos.

En primer lugar, la realidad es mucho más compleja que los binomios de buenos/malos, ricos/pobres, norte/sur, poderosos/sometidos. Cualquier político que aborde la realidad desde una óptica tan simple no podrá nunca transformarla ya que desde la miopía política es muy difícil tomar decisiones correctas.

En segundo lugar, este argumento esconde una lógica muy preocupante porque elimina de la ecuación la responsabilidad individual, coloca al ciudadano en una posición de mero espectador, lo victimiza, lo consuela y le trasmite la sensación de que el mal es siempre ajeno a sus propias decisiones. En este caso con Europa intenta hacer lo mismo. Ellos dicen: El problema de España es la Europa del norte. Pero olvidan su gestión durante ocho años. Olvidan el incumplimiento reiterado de los compromisos que España asumió con Europa. Olvidan su propia responsabilidad. En aras de alzarse como paladines de los más débiles olvidan que ellos formaron parte de la ecuación, que son responsables de la situación en la que dejaron al país. Porque no entienden que la solución a nuestros problemas nace de nosotros mismos, que somos dueños de nuestro destino y que cuando España se ha puesto en marcha, hemos demostrado a la Europa del norte, del sur, del este y del oeste que somos capaces de solucionar nuestros problemas. Que somos capaces de cumplir nuestros objetivos. Que somos, en definitiva, dueños de nuestro propio destino.

La solución a nuestros problemas nace de nosotros mismos. Está siendo el sacrificio de los españoles el que empuja a España hacia delante. Está siendo el ingenio de los españoles, su voluntad para trabajar por un futuro mejor, un futuro que solo depende de ellos conseguir. No existen recetas mágicas al igual que no existen problemas ajenos a nuestra voluntad de solucionarlos. No es Europa el problema. Nuestro problema era nuestra incapacidad de influir sobre las decisiones que se tomaban en Bruselas y eso no era problema de otros sino de nosotros mismos.

La solución está en el interior de nosotros mismos. No hay fronteras que el ingenio, el trabajo, el sacrifico y el esfuerzo de los españoles no puedan superar. No hay más límites que los de nuestra propia imaginación. No existen. Esto es lo que estamos demostrando. La Europa del Norte no ha cambiado y hoy la voz de España cuenta en Europa. No son otros los que han cambiado, hemos sido nosotros. Y aquellos que hoy intentan derivar la responsabilidad, diluir el error de sus decisiones y simplificar nuestros problemas lo único que pretenden es huir de su propia responsabilidad. Porque lo malo no es equivocarse, ni tan siquiera cometer un error, lo malo es pensar que el error siempre es ajeno, que no existen consecuencias a nuestras acciones. Lo malo es pensar que España depende de las políticas de otros. España y los españoles dependen de sí mismos. El éxito de España será el éxito de los españoles, que nacerá de los españoles y que será fruto del trabajo de los españoles.

No podemos permitirnos una Europa que simplifique los conceptos, que huya de las decisiones. No podemos permitirnos partidos políticos que busquen en otros la causa de los problemas que ellos crearon. Porque los políticos tienen la obligación de trasmitir a los españoles que el triunfo de este proyecto común es fruto del triunfo individual de cada uno de nosotros. Que todos marcamos la diferencia cada mañana, con cada decisión que tomamos dibujamos nuestro destino colectivo. Que es aquí, en estas elecciones y en el día a día de nuestro país donde se encuentra la respuesta a nuestros problemas. Y que los que nos trajeron la crisis no se encuentran en otras latitudes, no están en Berlín, ni en Bruselas.