Harto de juicios

No me siento libre. Ahora parece que en España sólo hay dos temas. Uno la dichosa Champions y otro las próximas elecciones. Aparcamos unos días todo lo demás, y parece que el mundo se pare.

Leo blogs y opiniones sobre la responsabilidad del voto. En mis círculos cercanos escucho y participo en conversaciones en las que se me dice que no votar es una irresponsabilidad, o que no puedo quejarme luego, o que si soy coherente con mis creencias no puedo hacer tal o cual cosa. Llevo desde mis 18 años participando en lo que comúnmente se llama participación ciudadana, Votando a unos u otros, votando o no. Por mi trabajo también me ha tocado conocer de cerca (muy cerca) los entresijos de los procesos electorales, y también me ha tocado ser presidente de mesa. Tengo casi 45 años, y con mi edad y experiencia creo que tengo un juicio propio y una mirada crítica de la realidad, y que por tanto no soy un insensato cuando actúo según me dicta mi conciencia.

Pero no. En esta España mía, en esta España nuestra, parece que soy un crío que debe ser tutelado. Parece que sólo hay una tendencia política a la que votar; un único modelo de pensamiento, una sólo postura ante la religión o ante cualquier cosa que sucede a diario. Y no me siento libre. No. Y es que en este país, no se puede votar con libertad y decirlo. Cuando eso ocurre, puedes ser juzgado (socialmente), ridiculizado, y eso no me parece ni medio normal.

hasta que una persona no pueda votar hoy A y mañana B porque ha cambiado de opinión, porque desea que se produzca un cambio, o porque quiere, en base a una reflexión personal y no condicionado por presiones, publicidad engañosa, debates de tres al cuarto enlatados o cartas en tu buzón, no es fácil conversar.

Me duele que alguien pueda creer que puede juzgar o valorar mis opciones sin preocuparse de mis motivos, en base a la demagogia. No entiendo que nadie me diga que por plantearme no votar, por hartazgo o lo que sea, sea menos democrático que otro o tenga luego menos derecho a quejarme. Ejerzo mis derechos (como cumplo mis obligaciones) según me permite la ley, y esa es una opción valida. tan válida y tan democrática como las demás. tan seria y razona como otras (que en ocasiones votan por costumbre). Votar a un partido no es dar una carta blanca ni creer que aciertan siempre. Es sopesar, y eso se hace en cada momento. No es como ser hincha de un equipo de fútbol. Se puede cambiar, y no pasa nada. Y que yo sepa, sólo en las dictaduras el voto es obligatorio. Seamos consecuentes.

Llevo meses viendo mareas y manifestaciones. Huelgas de todo tipo. personas que se enfadan si no entiendo que hagan huelga, y soportar que al día siguiente se queje de que el profesor de su hijo ha hecho huelga o que le cambian la cita médica por otra huelga (que ya no es la suya). Si todo el mundo es coherente supongo que ganará con 20 millones de votos una única opción política. pero seguro que no. Seguro que primero protestamos en la calle y luego sale lo de siempre.

Pero si razono recibo rechazo. Así que he decidido callar y actuar por mi cuenta. Y haga lo que haga, NADIE tiene el derecho de cuestionarme. Ya vale. Ya está bien de tanto juzgar.