Incapacidades políticas

Elecciones Europeas. Esas que son para no sé qué, en no sé dónde, pero que los que van allá se lo llevan calentito y son como unas vacaciones hiper bien pagadas y qué sé yo, la vida padre. Más o menos en España esta es la impresión que la gente tiene del Parlamento Europeo, eso que nos queda tan lejos a los españoles, porque no nos engañemos, Europa empieza en los Pirineos.

Bueno, pues en estas estamos. El domingo que viene elecciones europeas y los candidatos españoles están haciendo campaña como locos. O lo que es lo mismo: se están poniendo hasta el culo porque en la tele sólo salen comiendo en mercados y demás pecados relacionados con la gula. Y es que los pobres están muy nerviosos: tanto PP y PSOE se temen una debacle de votos en sus candidaturas ante esta dispersión del voto que por fin empieza a resurgir en España. Los nuevos partidos les pisan terreno y prefieren que la gente no vote a que voten en masa y no les voten a ellos. Todo muy democrático, no se crea usted.

La cosa está en que esta semana hubo cara a cara entre los dos principales candidatos de los dos principales partidos. Esto lo cuento para que nos comprendan mis amigas y amigos que me leen desde Sudamérica, que sé que son muchas y muchos y a los que les envío un fuerte abrazo. Pues bien estos son el señor del PP (más a la derecha que el agua fría del grifo), señor Cañete, y la señora del PSOE (una cosa similar a la izquierda). Se ve que el debate no interesó a nadie (yo incluída) y que además fue muy sosito. Que si tú, que si yo, que si manzanas traigo, que es lo que hacen cada vez que se juntan: que si tú eres esto, que si tú eres lo otro, que es algo así como un patio del colegio (y sé de lo que me hablo).

Y como se ve que no hubo suficiente, el señor Cañete, en una entrevista posterior, ha dicho (y cito textualmente): “fui benévolo con Valenciano para no parecer machista”. Y es que según él, durante el debate no quiso forzar intelectualmente a la mujer porque “demostrar superioridad intelectual puede parecer machista”.

Muy bien. Con dos cojones. Se queda tan ancho. Pero en el pecado va la penitencia señor Cañete. No sólo ha quedado usted como un machista de pies a cabeza con esta frase, sino que ha reconocido su inferioridad intelectual ante su rival: haber dicho lo que tenía que decir (si es que tiene algo que decir), haberlo defendido, haber sido un hombre y un político y haber hecho lo que había ido a hacer que era debatir. Pero no, es más fácil criticar por adelantado para justificar su incapacidad ante el adversario. Es más cobarde esconderse en que debatir con una mujer es algo inútil y que no se va ni a mover un dedo por enfrentarse a una fémina.

¿Y qué va a votar España? Espero que la gente reflexione...

¿Y qué va a votar España? Espero que la gente reflexione…

Ha quedado a la altura del betún, se ha retratado a si mismo sin que nadie le haya pedido que lo hiciera. Ha hecho flaco favor a su candidatura y a su persona. No supo estar a la altura y si no lo supo, no culpe a nadie. Que yo sepa las mujeres en España llevan mucho tiempo siendo políticas y nadie antes se había planteado que acorralar a una mujer en un debate sea machista. Acorralar a alguien en un debate es demostrar más interés por su causa, es demostrar inteligencia, es demostrar aplomo y capacidad de expresión, no machismo. Porque al margen del sexo, hombres y mujeres tienen la misma capacidad craneal, misma capacidad intelectual, un cerebro que funciona igual y unas cuerdas vocales que pronuncian los mismos sonidos. Así que no achaque a un supuesto machismo lo que usted no ha sabido defender.