Juridiciando: Matrimonio Gay, Sesiones Extraordinarias y más.

 

Nota: el siguiente artículo es solo de carácter analítico y se enmarca en cuestiones meramente prácticas sobre el tema. Si buscaba una justificación de un punto u otro, se equivocó de blog; así que le recomiendo que se vaya a leer otra cosa, o lea porque ya empezó y es mejor salir de lo que uno inicia.

 

Matrimonio gay…un término que solo oírlo provoca caos, autos incendiados, que nos ataque Godzilla y que salgan los defensores de la moral a luchar en todos los escenarios contra intelectuales e intelectualoides. El tema genera polémica y, en las postrimerías de su gobierno, nuestro flamante presidente decide incluir lo que parece ser una apertura en el parangón sobre el matrimonio gay. Claro, yo tengo mis reservas y posiciones en el tema en sí; aún más en la forma en que se ha impuesto a rajatabla a un escaso mes para que Martinelli deje el Palacio de las Garzas. Pero hoy no es sobre mí, es sobre si este mamotreto tiene alguna consecuencia legal en el tema y al final les diré algunos consejos que la próxima asamblea debería leer para tratar temas tan polémicos como este.

Empecemos desde el inicio. El matrimonio lo toca la constitución; si bien tiene una idea muy general del tema, no especifica quienes o quienes no pueden casarse, (para eso está la ley; y ciertamente me dejó bastante sorprendido que la carta magna no fuera más específica). Para ilustrarnos, tenemos el Artículo 56 que dice así:

ARTÍCULO 56. El Estado protege el matrimonio, la maternidad y la familia. La Ley determinará lo relativo al estado civil.

El Estado protegerá la salud física, mental y moral de los menores y garantizará el derecho de éstos a la alimentación, la salud, la educación y la seguridad y previsión sociales. Igualmente tendrán derecho a esta protección los ancianos y enfermos desvalidos.

Ven, cero referencias a quienes se pueden casar, y quienes no. Ya muchos cantarán victoria en este punto, PERO; más abajo, en el artículo 58 nos comenta de una figura extraña pero que todos usan, quieran o no; se trata de la Unión de Hecho, pero dejemos que el artículo hable por si mismo:

ARTÍCULO 58. La unión de hecho entre personas de distinto sexo legalmente capacitadas para contraer matrimonio, mantenida durante cinco años consecutivos en condiciones de singularidad y estabilidad, surtirá todos los efectos del matrimonio civil. Para este fin, bastará que las partes interesadas soliciten conjuntamente al Registro Civil la inscripción del matrimonio de hecho. Cuando no se haya efectuado esa solicitud, el matrimonio podrá comprobarse, para los efectos de la reclamación de sus derechos, por uno de los cónyuges u otro interesado, mediante los trámites que determine la Ley. Podrán, no obstante, oponerse a que se haga la inscripción o impugnarla después de hecha, el Ministerio Público en interés de la moral y de la Ley, o los terceros que aleguen derechos susceptibles de ser afectados por la inscripción, si la declaración fuere contraria a la realidad de los hechos.

Señores, básicamente la unión de hecho es por decirlo en cierta forma, lo que hace todo el mundo en este país pero que el estado, por razones obvias, le tocó reconocerlo para darle estabilidad jurídica a los “juntados.” Ahora bien, la teórica legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo dejaría una situación de flagrante desigualdad jurídica. Si bien no hay que reformar la constitución en el tema del matrimonio, no podrían contraer unión de hecho, sino solo el matrimonio ante un juzgado; lo que de por sí es injusto.

Dejando la carta magna, nos vamos a los códigos. El código de la discordia es el Código de Derecho Internacional Privado o; la Ley 7 de 2014. Conseguirla requirió maña, pero lo logramos. De aquí importan dos artículos; el segundo párrafo del artículo 38 y el artículo 40 completo, veamos que dicen:

codigo1

 

 

Como ven, el artículo 38 en su segundo párrafo dice clarito que si un panameño se casa en el exterior y el matrimonio es contrario a la ley panameña, la contravención (el efecto adverso) tiene efecto en Panamá; y no hay peor efecto adverso que la nulidad. En otras palabras, si una pareja gay se casa en Argentina y uno de los dos es panameño, el matrimonio acá vale lo mismo que la constitución para la clase política: nada. Sobre el artículo 40, no tengo que agregar algo, el se explica solo.

Ahora la pregunta es, ¿Que “ley panameña” regula el matrimonio? Bueno, la noticia es que sabemos cual es, el Código de Familia. Y este código tiene las reglas claras sobre qué, como, cuando, donde es el matrimonio y más importante, quienes pueden casarse. Para tal efecto tenemos el artículo 26 que dice así:

Artículo 26. El matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre un hombre y una mujer, con capacidad legal, que se unen para hacer y compartir una vida en común.

Claro y lapidario. El artículo no deja espacio para especular que si se puede o no se puede. En fin, finalmente vamos a la última cita de esta noche y es el Proyecto de Ley 718 que presentó Jorge Ricardo Fábrega, Ministro de Gobierno. Como es un proyecto bien corto, me toca citarlo totalmente para que lo lean:

LA ASAMBLEA NACIONAL

DECRETA:

Artículo 1. El artículo 38 de la Ley 7 de 8 de mayo de 2014 queda así:

Artículo 38. El matrimonio celebrado en país extranjero de conformidad a las leyes de este país o con las leyes panameñas, producirá en la República de Panamá los mismos efectos civiles que si se hubiera celebrado en Panamá.

Artículo 2. Se deroga el artículo 40 de la Ley 7 de 8 de mayo de 2014.

Artículo 3. La presente Ley modifica el artículo 38 y deroga el artículo 40, ambos de la Ley 7 de
8 de mayo de 2014.

Artículo 4. Esta Ley comenzará a regir el día siguiente al de su promulgación.

Bien, la reforma crea una situación curiosa. Por un lado, permite el reconocimiento de los matrimonios gay celebrados en el extranjero, no importa si hay panameños involucrados; pero el código y el proyecto cometieron el mismo error jurídico: no incluye una norma que derogue las disposiciones que contravengan el instrumento jurídico y; sí, hay una norma que contraviene la reforma de la Ley 7 que no ha sido derogada y que hasta ahora sigue vigente hasta que se arregle, se trata del artículo 9 del Código de la Familia que dice lo siguiente:

Artículo 9. El matrimonio celebrado en otro país, de conformidad con las leyes de éste o con las leyes panameñas, producirá los mismos efectos civiles, como si se hubiese celebrado en territorio bajo jurisdicción panameña, siempre que cumpla con el requisito de inscripción en el Registro Civil.

No obstante, sí un panameño contrajese matrimonio bajo jurisdicción extranjera, contraviniendo de algún modo las leyes de la República de Panamá, la contravención producirá los mismos efectos como si se hubiese cometido bajo jurisdicción panameña.

¿Les suena la redacción del segundo párrafo? Es la misma que el Artículo 38 de la Ley 7. Por tanto, ni la reforma, ni todos los entuertos que se hagan en esta materia podrán tener efecto hasta que el artículo 9 del Código de la Familia no se corrija, o lo que sea. Ahora que terminamos este largo paseo de leyes, voy a dejar solo algunas consideraciones sobre como realmente deberíamos discutir este tema:

1. Debate Real: No vale solo meter reformas cajoneras en Sesiones Extraordinarias, sino sentar a la mayor cantidad de sectores de la sociedad panameña a debatir, con la seriedad que requiere el caso, sobre este tema. Que sea un debate que no se circunscriba al gobierno, sino a sectores científicos, la Iglesia (sí, esa misma; querramos o no, su papel en la sociedad panameña tiene mucho peso); las otras confesiones religiosas y a todos los sectores que crean tener velo en este entierro. Lo que se decida debe ser fruto del consenso de todos, para evitar crear mayores conflictos y divisiones entre nosotros.

2. Cero Goles: Lo que pasa actualmente en la asamblea es meter una cortina de humo para aprobar con calma lo que realmente le importa al gobierno y son: algunos nombramientos pendientes, el tema de la reforma a la Ley de Servicio Eléctrico; y la ley del SPI, que le daría más guardaespaldas al próximo ex presidente.

3. Reforma Constitucional: la próxima reforma a la carta magna, debe tomar en cuenta el tema de la unión de hecho. De qué vale darle matrimonio a los gays si no pueden formalizar uniones de hecho. Si vamos a dar derechos, que sean los mismos a todos; sino, apaga y vamonos.

En conclusión, espero que esto sirva de algo para aclarar el paronama, ya que el silencio del gobierno no ayuda y menos el enredo que han formado los medios en cuanto al tema.