La creciente desigualdad según Thomas Piketty

Que un sesudo y documentado estudio sobre la desigualdad, el contenido en el libro de Thomas Piketty, Le Capital au XXIe siecle, se mantenga por varias semanas como el número uno de ventas de Amazon, el primer portal del mundo de ventas on line, no deja de ser un hecho extraordinario. El fenómeno ha atraído la atención de ilustres articulistas  que han analizado las propuestas del libro desde múltiples y variados ángulos.

No es para menos. En este mundo de información globalizada, la convivencia de la más opulenta riqueza contigua a la más abyecta pobreza debe seguir agitando las conciencias -y sobre todo a las inteligencias- en busca soluciones que las hagan converger; sin que por ello se anulen los incentivos que promueven la creación de riqueza.  Muchos de los comentarios y críticas coinciden en que una de las más eficaces medidas para disminuir la desigualdad debe pasar por  la aplicación universal del impuesto progresivo sobre la renta de las personas. Es más, un reciente artículo publicado en la revista Time cuestiona la evolución negativa del índice de desigualdad postulada por el autor, en base a que los datos usados son previos al efecto nivelador de ese impuesto, en vigor desde hace décadas en la mayor parte de las economías avanzadas. Si se hubiera cuantificado como riqueza los resultados de los servicios financiados por ese y otros impuestos que soportan todos los ciudadanos y en mayor proporción los que tienen rentas más altas, los índices de riqueza y pobreza  serían más convergentes que los que aporta el estudio de Piketty, afirma el artículo citado.

Por otra parte, la proposición de Piketty tiene toda la pinta de ser una re-edición del más clásico marxismo decimonónico, el cual, como es sabido, postula que el capitalismo tiende a formar monopolios en todos los sectores de actividad económica, concentrando la riqueza en unos pocas manos y lo hace a expensas de la explotación, es decir de la pobreza, de las masas. La virtud y novedad de Le Capital au XXIe siecle reside en el intento de probar mediante la aportación de un volumen ingente de datos, nunca antes reunidos, que efectivamente así ha sucedido en la realidad de nuestro tiempo.

Pero ¿es eso cierto?, ¿hay más desigualdad y miseria actualmente que la que había, no ya a mediados del s.XIX, cuando Marx publicó su famoso manifiesto, sino desde 1892, fecha en que Piketty comienza a recoger sus series de datos? Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI y profesor en Harvard,   no está de acuerdo. En su artículo de El País de 18 de mayo 2014 (enlace al pie) rechaza las dos principales medidas propuestas por el autor, una por utópica: un impuesto global  a la riqueza  y la otra por contraproducente: aplicar a las ganancias una tasa marginal de al menos el 80%. Su artículo termina con la siguiente sentencia: “No olvidemos que en lo que respecta a reducir la desigualdad global, el sistema capitalista lleva tres décadas de avances impresionantes”. Y en efecto así es. Cuando el análisis se hace global, se ve de inmediato que las enormes bolsas de pobreza de los países emergentes que constituyen más de la mitad de la población mundial (solo los emblemáticos BRICM: Brasil, Rusia, India, China y México, suma  el 44%) se han reducido y están reduciendo a un fuerte ritmo, debido al capitalismo que rige sus economías. Un capitalismo salvaje en muchas ocasiones, pero que ha sacado de la pobreza a cientos de millones de personas que antes solo mal vivían de las promesas incumplidas que el socialismo (comunismo en el caso chino) les proporcionaba en vez de la comida y medicinas que necesitan.

http://economia.elpais.com/economia/2014/05/16/actualidad/1400239402_116834.html