La estafa de La Venezolana

Sebastiana Barráez, Quinto Día

La Venezolana es una concesionaria creada hace un año, en marzo 2013, según se revela en el blog la-tabla.

Su capital: Bs. 300 mil. Sede: un apartamento en el piso 5 del edificio Motatán de La Rosaleda, San Antonio del estado Miranda.

Los socios no aportaron nada en efectivo, sólo inventario de bienes.

Ellos eran: José Ramón Briceño (49 años) y Yesnel Néstor Aceituno (20 años)  quien es jugador de basquetbol en Panteras de Miranda.

Siete meses después eran la gran revelación en Autoshow 2013.

En diciembre cambian de socios. Sale Aceituno y entra Jhon Wilmer Quiroz y la abogado de 24 años Angelis Gibelli Quiroz (en otros aparece como Gutiérrez Subero), quienes asumen el 75 % de las acciones; la directora de Finanzas es: Neisa Castellanos.

La Venezolana tiene sus oficinas en un galpón del km 9 de la carretera Panamericana.

“Allí habían muchos militares, incluso los encargados de organizar a la gente por si había reclamos”.

¿Quién es?

El presidente de la empresa es Jhon Wilmer Quiroz Fonnegra, quien habría metido sus manitos en otros dos casos donde más de uno salió engañado. Pero el abogado de Quiroz es un hombre habilidoso que siempre ha logrado sacarlo airoso.

El 3 de junio 2003 Jhon Wilmer Quiroz Fonnegra llegó al Tribunal primero civil de Apure, cuando tenía 34 años de edad,  y dijo que él dizque nació el 9 de febrero de 1969 en San Juan, municipio Páez del estado Apure. Agregó que sus padres eran Eliecer Quiroz y Virgelina Fonnegra (quien vivía en Antioquia, Colombia, y desapareció en 1986), a quienes dizque se les olvidó asentarlo en la prefectura cuando nació.

El juez notificó el 17 de junio al fiscal tercero.

El 4 de agosto Jhon Wilmer presentó a los testigos Carmen Morelia Cravo Ortiz y Verónica Castro. Y es así como el 3 de septiembre, es decir, en sólo tres meses, sin prueba contundente, la juez Francia Mayela Carrillo Croce ordenó insertar la partida de nacimiento y así un individuo, que no se sabe de dónde vino ni quien es, pasó a ser venezolano.

Y ahora estafó a miles de personas.

Lo increíble es cómo la fiscalía no ha ordenado la detención de Quiroz ni de la directiva de esa empresa.

El consuelo que les da el presidente de la Comisión de Administración y Servicios de la Asamblea Nacional, diputado Claudio Faría, es que los estafados vayan a denunciar en esa instancia. Lo que le queda a Faría es averiguar

quiénes son esos oficiales de la Fuerza Armada  que permitieron que Quiroz Fonnegra con La Venezolana ejecutara una estafa, que los apoyaron, los encubrieron, les facilitaron presencia en instalaciones militares y contribuyeron a que más de un militar cayera como incauto.

Los estafados

Son casi 6 mil personas entre civiles y militares. Desesperados por adquirir un vehículo, creyeron en la oferta de La Venezolana. A finales de marzo 2014 se realizó una exposición caza incautos en las instalaciones del Fuerte Tiuna.

La Venezolana financiaba peleas de boxeo en Meridiano Televisión. Y patrocinaron juegos de playa en La Guaira.

Ahora el Cicpc anda a la caza de los bienes adquiridos con el dinero de los estafados. Han lanzado varios allanamientos.

Los carros

Quiroz declaró en una asombrosa rueda de prensa que no había tal estafa porque ellos tenían 20 contenedores en La Guaira, uno en Puerto Cabello y dos más a punto de llegar. Si eso es cierto, apenas tendrían unos 70 vehículos, porque en cada contenedor no entran más de 2 vehículos. “Tres pequeños”, explicó un importador.

La Venezolana no tiene licencia de importación para traer vehículos. Varios bancos concedieron créditos para la compra de esos vehículos.

¿Cómo es que el Estado no intervino ante el hecho de que un particular estuviese ofreciendo carros de importación?

Los únicos autorizados en el país para traer vehículos son tres empresas del Estado: Suministros Venezolanos Industriales (Suvinca), adscrita al Ministerio de Comercio; la Corporación Venezolana de Guayana (CVG Internacional),  y Veneximca, adscrita a la Vicepresidencia de la República. No le está permito a empresas privadas importar vehículos.

Los únicos carros que La Venezolana trajo fueron los que mostraron en exhibición y los pasaron rodando por la frontera y desde Colombia con visa de transeúnte.

Roberto Deniz, El Universal

El concesionario La Venezolana insiste en defender la transparencia de sus operaciones, luego de que el gobierno nacional los acusara de la comisión del delito de estafa.

El jefe del Órgano Superior de la economía, Hebert García Plaza, aseguró que el concesionario La Venezolana C.A había comercializado 6 mil carros sin poseer permisos para importarlos, por lo cual se presumía la comisión del delito de estafa.

El Ministerio Público acordó congelar las cuentas de la compañía, así como otras restricciones de tipo financiero.

Jhon Quiroz, presidente de la empresa, desmintió que hayan incurrido en una estafa. Sin embargo, ofreció pocas explicaciones y abandonó el salón donde convocaron a la prensa de forma sorpresiva.

La empresa aún no responde si posee las licencias de importación que emite el ministerio de Comercio, requisito indispensable para iniciar la compra de autos en el exterior que luego serán comercializados en el mercado venezolano.

Se desconoce también si las divisas con las que compraría los carros, han sido tramitadas en alguno de los tres mecanismos cambiarios que ofrece el Gobierno nacional.

Tampoco ha aportado información sobre el estatus de las otras dos marcas que ofrece, las también chinas Kawei y Brilliance.