LA GUERRA VERDADERA

¿Y qué tal si el golpe es diferente?

Hay que saber mucho de política para referirse al respecto, y poder describir con excelencia la demagogia a la que estamos expuestos constantemente, porque cuando se habla desde el mero corazón, no mucha gente presta atención o la opinión es pisoteada; por tanto, es claro que no hay juicios de valor para los ideales ni para los versos, y por el contrario sí está claro el sentir y las distintas realidades, depresivas de por sí. Muchas personas me castigarían por hablar de esto sin tener experticia, o por ser tan obtuso de pensar que las ideas triunfarían en un régimen de tanta opresión y me llevarían la crucifixión por soñar tanto.

La gran división y el desbarajuste que denota la sociedad colombiana son los grandes triunfadores del diario vivir y sentir de nuestra nación, que se construye a raíz de parafernalia, decepción, farándula, smog, corrupción, imposición, poder adquisitivo, ultra derechismo (protegido por una especie de reyes feudales que viajan constantemente en el tiempo), negligencia, pereza, envidia, sarcasmo, desdoblamiento, amnesia, injusticia, y fracaso como triunfo totalitario. Sin dejar de lado, por supuesto, a la abstención.

¿Qué pasa si tanto indignados como opositores y abstinentes se unen para darle el triunfo a ese 60% de la población electoral con un voto en blanco, por más farsante que parezca el mismo? ¿Qué pasa si deciden cambiar de opinión y ninguno de esos maquiavélicos sobrantes individualistas y repulsivos candidatos entre los que debiéramos decidirnos, cayera ante la demostración total de un pueblo cansado con el cuentico ese de que el voto en blanco no sirve o no contaría en el futuro cercano? ¿Serían los políticos capaces de cambiar el resultado y evitar la guerra y/o el posterior triunfo de un secreto a gritos? ¿Serían los políticos tan cínicos de cambiar y manipular sus porcentajes para evitar el inminente triunfo de ese 60% que les golpea tanto el ego como su ansia de poder? ¿Sería la población que mutó de abstinente a votante considerada la nueva guerrilla, o el nuevo objetivo militar?

Sea lo que sea, el golpe está listo para darse. Viene con invitación incluida, ya sea para que los sucios controladores de nuestra nación, unidos con la pericia de los medios, nos demuestren su verdad (una verdad en la que somos débiles y explotados sin tener voz ni voto), o sea para que triunfe ese 60% sobre la imposición, para que se descubra que sí podemos ganar la guerra verdadera con la mejor arma de la humanidad: el pensamiento.

¿Serían los jerarcas absolutistas capaces de maquillar su derrota hurtando también la razón al pueblo?