La locura en España (seguimos en 1986 parte II)

Hace unos días escribí una entrada sobre la situación de las personas con enfermedad mental con una introducción histórica.
Hoy quiero profundizar un poco más en el tema, gracias a una entrevista que he leído sobre Juan Sánchez Vallejo, un prestigioso psiquiatra. Que ve la necesidad de mostrar al mundo su experiencia como psiquiatra en el ya inexistente manicomio de Miraflores (Sevilla).

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Últimamente se oye mucho el tema de la memoria histórica sobre la guerra civil, pero ¿qué sabemos sobre la memoria histórica de la locura en España? Veréis que tiene cierta relación.
Resulta que en los manicomios españoles ingresaban a personas cuerdas que tenían ideales contrarios a la dictadura porque el castigo era peor que la cárcel. Personas como Juan descubrieron que existían fichas médicas que tenían el diagnóstico sin determinar, por lo que así descubrieron que había personas internas que no eran enfermas
Haciendo referencia al Manicomio de Miraflores, existían 1.200 personas oficialmente registradas del cual Juan afirma que entre un 5% y un 10% eran personas que realmente no estaban enfermas.

Miraflores 01
Esos internamientos eran posibles por una ley republicana llamada “Gandula” del 31 julio 1931 que permitía preventivamente ingresar a gente con mala imagen, y que en 1956 se amplió a los homosexuales. Posteriormente, se le cambió el nombre a “Ley de Peligrosidad pública” y, añadieron el requisito que permitía ingresar a alguien con la mera denuncia de un tercero, un vecino por ejemplo.
En la década de los 60, el 80% de los ingresados en manicomios ya llevaban más de diez años, por lo que sufrían una fuerte desconexión de la sociedad exterior. Muchas veces asumían las veces de celadores, basureros, higienistas y hasta desarrollaban cierto síndrome de Estocolmo.
Vista la degradante situación que sufrían los pacientes (se fumigaba a pacientes o se les aislaba en sótanos llenos de excrementos) sentían la necesidad de ayudarles, pero vivían en una época dictatorial y aunque dieran parte de tratamientos inadecuados a la cátedra de Medicina o a la dirección del manicomio, nadie actúo.
No por ello pararon, hicieron fotografías ilegalmente y los mostraron por toda la universidad dando lugar a “la movida de Miraflores”.
Sin embargo, hasta 1983 la ley no cambió. Fue entonces cuando los internos pudieron salir a la calle.

¿Pero es realmente la nueva situación mejor que la anterior?

Como bien os comenté en una entrada anterior y, estando de acuerdo con el Doctor Juan Sánchez Vallejo. Quiero aclararos la idea de que a pesar de que la situación de las personas con enfermedad mental haya mejorado (comparándolo con lo que os he comentado anteriormente), realmente la situación está camuflada. Ya que es casi imposible que uno vaya con esperanza a una entrevista de trabajo con antecedentes de esquizofrenia, bipolaridad o depresión crónica.
Y eso por un prejuicio terrible muy extendido en la sociedad:

la equiparación de enfermedad mental y violencia.

En resumen, recordaréis que os comenté que el anteproyecto de reforma del código penal no es un adelanto sino un retroceso. Que sólo pretende prevenir el acto delictivo, y por eso muchas veces la ley determina que si existiera una posibilidad de cometer un delito se le pudiera ingresar por 5 años prorrogables.

¿Alguna diferencia con la antigua ley de peligrosidad? ¡Ninguna!