La vida inesperada real

Sentados frente a frente, con una cerveza en la mano, en un bar ruidoso de la calle 51 con la Segunda Avenida, Luis Carlos de la Lombana y Fran Fernández-Ochoa no parecen tan diferentes. Son dos españoles jóvenes, en la treintena, vitalistas, que han venido a Nueva York a trabajar. Pero les separa algo más que una mesa de madera. Como a los protagonistas de «La vida inesperada» , el último ejemplo del buen momento en la taquilla del cine español, sus razones para venir aquí, sus sueños y su día a día no tienen mucho que ver. La premisa de la película es el encuentro en la Gran Manzana de do…


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