LAS CALLES MAS FRIAS DE LA LAGUNA

Me decía un antiguo amigo que el polo del frío y la humedad en La Laguna era la trasera del Teatro Leal, a lo que yo le replicaba que efectivamente pero aún más frío y húmedo y ventoso era la subida de la calle Santo Domingo, en su último tramo, pasada la iglesia y especialmente la curva con la Plaza del Adelantado y la siguiente curva con la entrada a la Carrera, especialmente los días de viento y cierzo, y no digamos nada de la procesión de madrugada del Santísimo Cristo de La Laguna.

Por cierto que como Esclavo que soy, desde hace muchísimos años acudía a los actos y procesiones del Cristo, vestido con el riguroso traje negro, incluso de lana, pero uno de estos días de intenso frío, en la madrugada del Viernes Santo, a las 4 horas, me permití por razones de abrigo y de defensa frente a mis continuos catarros, colocarme un jersey bajo la chaqueta, apenas perceptible y menos en la oscuridad de la noche. Pues bien, el Maestro de Ceremonias, con su vara metálica de mando para dar en el suelo, se fijó en mí y me llamó la atención diciéndome que no estaba permitido el uso del jersey, por lo cual estaba condenado a la recaída de una seria gripe con todas sus complicaciones, replicándole que lo llevaba por necesidad. Aún así insistió diciéndome ¡Y que sea la última vez! y creo efectivamente que pocas procesiones después pude hacer, aunque me enteré de un viejo truco, muchos “esclavos” aparte de llevar una camiseta debajo incluso se colocaban el jersey bajo la camisa, pero el hielo y el frío, especialmente en la Cuesta de Santo Domingo, cortaba la cara, los ojos, la nariz y hasta las orejas.

No en vano, justo al doblar la esquina del Ayuntamiento, de siempre tradicionalmente se tocaba por la banda municipal, muy afinadamente, “El adiós a la vida” porque efectivamente pasar esa curva de madrugada con el viento húmedo del Norte y la humedad reinante, era casi el preámbulo de la enfermedad y quizás… de la muerte.

Siempre me viene a la memoria los versos del poeta Verdugo:

Procesión de madrugada
¡Cómo brillan los luceros
Que los ángeles encienden
Por el Cristo lagunero…!

La Laguna de Santa Cruz de Tenerife, a 25 de Octubre de 2013