Los clanes de la droga se reinventan

Los escombros se amontonan a ambos lados de la calle de Francisco Álvarez. La otrora vía repleta de edificaciones bunkerizadas, donde viven los «empleados» de los «señores de la droga», se ha convertido en una hilera salpicada de casas derrumbadas y otras en pie, tapiadas por muros de cemento y varios chalés en su interior. Su lugar lo han ido ocupando, paulatinamente, roulottes y casetas de obra, mucho más baratas, según pudo comprobar ABC, que se adentró en las entrañas de Valdemingómez. Los llaman «yankies» y los adquieren por precios que se sitúan entre los 800 y los 2.000 euros, en funció…





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