Los sondeos de opinión y su publicación en los medios

Los sondeos de opinión son una herramienta para conocer la opinión pública en un momento determinado, sirven como fotografías y termómetro de las intenciones de voto del país, pero en su elaboración, desarrollo e interpretación se observan, y se seguirán observando, diversas consideraciones que debemos tener en cuenta para comprender mejor cómo influye la publicación de dichos sondeos en la sociedad.

imagen: elperiódico.com

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La primera cuestión a tener en cuenta es que, en todo sondeo, sea cual sea su método de muestreo o elaboración, existe un margen de error implícito del 3% aproximadamente. Esto, traducido a votos o respuestas reales significan miles y millones de votos que van a ser interpretadas de una manera distinta a la real, pero como se ha apuntado, es inevitable.

Un buen sondeo puede estar desfasado o llegar con días de retraso. Esto se debe a que, para recaudar la información y “cocinar los datos” hacen falta muchas horas. De esta forma, puede darse la situación en la que los sondeos que dedican más tiempo a esta labor se erijan como más fiables mientras que los que ofrecen conclusiones con poco tiempo de interpretación, a veces en el mismo día, pueden ser puestos en duda más fácilmente.

Los datos nunca son mostrados al público y llevados a conclusión tal y como se han recaudado. Antes de esto, todos los sondeos pasan por un proceso mediante el cual las respuestas recabadas se reinterpretan para aplicar algunas variables que borren el rastro de algunos fenómenos que los especialistas han detectado con el fin de mostrar la verdadera intención de voto. A este proceso es al que llamamos “cocina de datos”, y a continuación se exponen algunos factores que siempre se tienen en cuenta antes de publicar cualquier resultado:

  • En primer lugar, tenemos que tener en cuenta que la gente miente. Mentir es algo habitual en las encuestas y sondeos. Pueden haber miles de razones por las que un encuestado decida hacerlo (temor hacia alguna represalia, para quedar bien con el entrevistador, para esconder su voto hacia alguna opción no tan respaldada por las masas…) pero la cuestión, es que la mentira se produce y hay que tenerlo en cuenta.
  • Por otra parte, cabe destacar que las respuestas emitidas son espontáneas y muchas veces obedecen a prejuicios y cierta desinformación. Esto puede conllevar a que se responda algo que no se ha meditado y que, tras varias reflexiones, puede llegar a ser lo contrario de lo que realmente se piensa acerca.
  • También es palpable el rechazo a admitir que en unas elecciones se vota a uno u a otro partido. Este es el caso de Izquierda Unida, un partido que tiene muchos votantes “escondidos”, algo que quizá no se pueda reflejar en los sondeos si se publicaran los datos “en crudo”. Algo parecido, y también digno de mención, es el voto oculto que existe hacia el Partido Popular en regiones donde no es un partido mayoritario y cuyas ideologías dominantes son adversas a la del citado partido. Concretamente, esto se suele producir en Euskadi y Cataluña, donde el votante del PP puede verse silenciado en las calles por las voces independentistas, pero no en las urnas.

Además, los sondeos de opinión pueden verse también como un atentado contra las esperanzas de las opciones minoritarias. En todos ellos se reflejan como estas opciones apenas tienen cabida en la opinión pública. Esto puede considerarse como una llamada implícita de los sondeos hacia el voto útil, a pesar de que en cuestiones de ideología y personalidad, la opción que más se ajuste hacia la personalidad y valores del votante no sea la del partido que este ha metido en la urna.