No preguntes lo que el banco puede hacer por tí, pregunta lo que tú puedes hacer por el banco.

Una y otra vez se nos ha dicho que ayudar a la banca es ayudar a que el país salga adelante, que rescatar a los bancos es en el fondo rescatar a los ciudadanos. La teoría sería más o menos así: se salva el banco, te salvas tú.
Tras unos años años de rescate bancario (o no, o sí) definido como Europa la da dinero a España, España le da dinero al banco, el banco se fortalece y después la nada más absoluta, pues eso, que después de escuchar una y otra vez el mantra de que el rescate al banco es como la lluvia, que se filtra para abajo (nótese que abajo están los ciudadanos, ahí en el suelo) resulta que ni lluvia, ni filtraciones ni nada de nada. Que los bancos bien, que la economía ni bien ni mal ni todo lo contrario (estancada cuanto menos; sí, otra metáfora de agua) y los ciudadanos sedientos.
Veamos, rescatado el banco la economía mejora y si la economía mejora se ayuda económicamente a los ciudadanos que requieren de capital para seguir llevando adelante sus negocios y sus vidas para que éstas puedan seguir participando de una economía basada en el consumismo. Como se diría en El rey león: it’s the circle of life, por lo menos de la vida capitalista en la que estamos instalados. Pero, hete aquí que no, que se ha roto el círculo, que el dinero contradiciendo toda ley física no sólo no acaba de caer como la lluvia sino que permanece suspendido en el aire justo justo en la parte de los bancos y de ahí se evapora otra vez hacia Europa. Vaya vaya que parece que algo no funciona.
La Europa de la austeridad, dicen unos, que hay que frenarla, también dicen que dieron el dinero pero que no era para los bancos exclusivamente sino para reactivar la economía, también dicen que no pueden decirle a Spain lo que hacer con el dinero del rescate, aunque más bien eso huele a excusa porque no puedes estar descontento con alguien que ha hecho lo que le has dicho que haga ¿no?
En cuanto al futuro próximo está claro que en cuanto pase la resaca de las elecciones europeas las tijeras van a volver a salir de los cajones y se van a poner a recortar como locos, salga quien salga elegido. Si los unos, descaradamente, si los otros, con un poquito de vergüenza. No queda otra puesto que política y economía han llegado ya a un punto en el que ya no pueden disimular más su simbiótica relación. La economía usa la política para manipular al ciudadano que, al ser usado por un órgano tan impotente no puede más que convencerse a sí mismo (moralmente) de que está haciendo lo correcto. Pero es inocuo puesto que no la política está a años luz (o a una guerra de distancia) de rebelarse ante la economía.
No digo que ser ciudadano no sirva para nada, digo que se han separado los caminos que interrelacionaban al ciudadano y la política, lo social y lo administrativo y la única unión que permanece (hasta nueva orden) es con la justícia, en parte amputada (las noticias sobre esto no sobran) y en parte inalcanzable.
Lo que sí resulta curioso es ese ensimismamiento que parecen tener otros países que han empezado hace poco a tener los problemas que la “Europa del sur” ya tiene hace años; tras estas elecciones en Spain, que ya tiene el pienso recortado, nos van a quitar hasta las ganas de vivir (à la griega) pero es que Vive la France y UnitedKingdomdouzepoints están ahí ahí metidillos en el fregao también y si estos caen, ¡oh lala! Alemania no va a poder con tanto descontrol. Si bien es cierto que en estos momentos Alemania está con las ganancias de los ríos revueltos, una cosa es río revuelto y la otra un tsunami.
Así que vuelta al principio: ¿el rescate al banco implica el rescate al país?¿Acaso vamos a patentar la lluvia hacia arriba?