Nuevas medidas económicas, ¿ni una sola solución?

Hace un tiempo un economista me mencionaba que las devaluaciones eran buenas porque sinceraban el valor de la moneda con relación a la comunidad internacional, pero que había que tener cuidado porque -aunque sinceraba el valor- no significaba necesariamente progreso sino todo lo contrario; ciertamente la devaluación viene a ser producto de muchos factores externos, pero a su vez importantísimo, viene a ser el resultado de las gestiones administrativas y las políticas económicas adoptadas por el Estado.

De acuerdo a Victor Torrealba y Yoskira Cordero, el proceso de devaluación venezolano tiene vieja data; no obstante, es en 2003, durante la gestión del entonces presidente Hugo Chávez, que se instaura un control de cambio en el país. Creando la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI), luego del paro petrolero y buscando evitar una fuga de capitales la tasa queda en Bs. 1.600,00 por US$ 1.

Posteriormente, en el año 2004, es devaluado el bolívar (moneda oficial venezolana), fijándose la tasa en Bs. 1.920,00 por US$ 1. En 2005, la tasa pasa a ser de Bs. 2.150,00 por US$ 1.

Recordemos que en 2007, el poder ejecutivo y el Banco Central de Venezuela (BCV), aprobaron la reconversión monetaria, la cual entró en vigencia en 1 de enero de 2008, publicada en Gaceta Oficial Nro. 38.638 de fecha 6 de marzo de 2007. Esta reconversión cambia la denominación, diseño y valuación del bolívar circulante. Desde entonces el bolívar (Bs.) pasa a ser Bolívar Fuerte (Bs.F.), identificado con el nuevo código ISO VEF.

Dada la circulación simultánea de especies con valores reconvertidos y no reconvertidos, el Banco Central de Venezuela asignó el nombre de Bolívar Fuerte a las nuevas unidades, resultando que la moneda fuese llamada por dos nombres a la vez: “bolívar” (a secas) para los valores no reconvertidos; y “bolívar fuerte”, con código Bs.F, equivalente a Bs. 1.000,00 no reconvertidos. En tal plazo, se retira de circulación (desmonetiza) las monedas y billetes no reconvertidos; y se fijó plazo para el cambio a unidades reconvertidas, de otros títulos y efectos. A partir de enero de 2012, todos los valores se expresan y transan reconvertidos y todo el circulante (monedas y billetes) y cualquier valor en moneda local es tratado en Bolívares Fuertes (Aunque no siempre se use el adjetivo “Fuerte”).

En términos sencillos, el Estado venezolano elimina tres ceros al Bolívar, de modo que Bs. 1.000,00 viene a ser Bs.F. 1,00. En consecuencia, la tasa de cambio dejaría de ser Bs. 2.150,00 por US$ 1, pasando a convertirse en Bs.F. 2,15 por US$ 1.

Es el caso que en el año 2010 es anunciada una nueva devaluación que coloca el Bolívar Fuerte a 2,6 en comparación con el Dólar Americano en sectores prioritarios y a 4,3 para el resto de los sectores económicos. Posteriormente, entra en vigencia el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (SITME) y se fija una nueva tasa oficial de Bs.F. 5,3 por US$ 1 para importaciones no prioritarias. A finales de 2010, el gobierno elimina la doble tasa de cambio (Bs.F 2,6 y 4,3) y es unificada únicamente a Bs.F. 4,3 por US$ 1.

Durante el año 2013, el gobierno devalúa nuevamente el Bolívar, colocando la tasa a Bs.F. 6,3 por US$ 1. A su vez, el SITME es eliminado. A finales del primer trimestre del año, es creado un nuevo sistema de adquisición de divisas basado en subasta tanto para personas naturales como para personas jurídicas bajo el nombre de “Sistema Complementario de Administración de Divisas” (SICAD). A estas alturas, el monto de adquisición de dólares americanos a través del SICAD no es reconocido por el gobierno como una devaluación tácita.

El 2014 sorprende con la eliminación de CADIVI, el cual pasa a ser parte del Centro Nacional de Comercio Exterior (CENCOEX), generando nuevamente dos tasas de cambio distintos: Bs.F. 6,3 por US$ 1 para áreas preferenciales (alimentación y medicamentos por ejemplo) y Bs.F. 11,3 para el resto de los sectores económicos y personas naturales; esta última tasa es variable dependiendo de los montos de subastas.

Un mes después, el gobierno nacional crea el SICAD II con la aparente intención de eliminar el mercado negro de dólares en el país. Con esta nueva medida económica, Venezuela posee 4 tipos de cambio (incluyendo el mercado negro)

Durante la memoria y cuenta dada por el Presidente Nicolás Maduro en 2015, se anuncia la creación de un nuevo sistema de BOLSA, a través del cual el precio del dólar dependerá de la oferta y la demanda.

A este creciente asunto hay que añadirle el desplomo del precio del petróleo que desde 2014 ha venido afectando la economía venezolana.

El día de hoy, 10 de febrero de 2015, Rodolfo Marco Torres, Ministro de Economía, Finanzas y Banca Pública, anunciará nuevas medidas económicas y seremos nuevamente sorprendidos, o no. Esta cronología económica no ha de verse como el relato organizado de lo que ha pasado económicamente en Venezuela la última década, sino más bien como una invitación a la reflexión acerca de como las políticas adoptadas por el gobierno nacional venezolano no han traído -a corto, mediano ni largo plazo- soluciones económicas para el país, sino todo lo contrario, lo han hundido cada vez más en deuda externa, falta de recursos de todo tipo y hasta las reservas están en números rojos. Con un país totalmente controlado por el ejecutivo nacional, no hay manera de escudarse en culpar a nadie más.

Después de los millones de dólares que fueron robados de los bolsillos de la nación en las narices de todos y aún los responsables no comparecen ante la ley mientras los estudiantes están siendo acosados por instituciones como CENCOEX con relación a sus divisas estudiantiles. Después de observar las medidas arbitrarias tomadas contra empresas como FARMATODO, Día a Día, Empresas Polar, entre otras; no es necesario ser economista para sentir las repercusiones que estas decisiones gubernamentales están trayendo al pueblo de Venezuela; tampoco es imprescindible ver tablas llenas de números para percatarse de lo que a diario viven los venezolanos. Basta con poner un pie en la calle y acercarse a supermercados (incluso los manejados por el gobierno como PDVAL por ejemplo), farmacias y locales comerciales para tener una imagen clara de cómo tantas malas políticas de Estado han afectado negativamente a todos; incluyendo a las generaciones futuras, esas que no han llegado aún, porque le tomará años a Venezuela salir de el modelo que desde sus inicios ha mostrado ser un fracaso contundente.

Quizás viene a ser tiempo de que adoptemos nuevas perspectivas. Nuestros hijos, aunque no hayan nacido, merecen un poco de conciencia de nuestra parte, es nuestra responsabilidad brindarles un futuro mejor, y eso incluye el país.


Marialejandra Chuy Silva

marialejandrachuy@gmail.com // @marialejchs

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