Palabras más o menos

Hablaba el otro día del capitalismo de Arthur C. Brooks, el capitalismo es, como otras tantas, una de esas palabras que ha perdido el valor de tanto usarla.

En origen el capitalismo tenia un objeto, acumular la renta para destinarla a fines productivos para invertir y ser más competitivo que la competencia. Esta opción era preferible a repartir el excedente con los trabajadores y que lo destinaran a sus vicios, lo cual aparte de satisfacer el adn cancerígeno del sistema de producción venia a asegurar el mantenimiento del negocio.

El capitalismo se sustentaba en normas que pocas veces o nunca se han cumplido, como puede ser libre competencia, no injerencia del estado, libre circulación de información etcetc. Además hace tiempo que el capitalismo no es productivo, cuando Amancio Ortega anuncia 2377 millones de beneficios podemos estar seguros que no va a comprar maquinas de coser nuevas a su voluntariosa mano de obra India, ni una fabrica donde puedan respirar todos a la vez, ni un cojin para la silla. Esos beneficios no tienen nada que ver con la producción, iran a un paraiso o a otro o a especulaciones inmobiliarias varias. El capitalismo, ahora mayormente especulativo, ha cambiado su significado para abarcar una situacion que puede abarcar desde el jugar con las cartas trucadas a casos de explotación, pura y dura.

Estamos como al princpio

Lo mismo sucede con la austeridad. Austero era mi abuelo, el día que cobraba la pensión y dependiendo del número de días del mes sabía cuantos ahorros le quedaría con una desviación mínima (y generalmente causada por sus nietos). Eso es austeridad, gastar en lo necesario, escatimar en lo accesorio. Recortar beneficios sociales, aumentar impuestos a clases trabajadoras mientras que se mantienen otras partidas sin una lógica aparente, bueno, eso no es austeridad, eso es apropiarse de las rentas de las clases con menos capacidad de defensa, en definitiva, esquilmar al indefenso.

O democracia, sin caer en perroflautismos, la democracia es la elección de un candidato basada en el programa de medidas que este presenta. Cuando el elector no tiene manera de discriminar ni siquiera entre delincuentes a los candidatos a votar, el candidato elegido se pasa de manera impune las medidas propuestas por el arco sin que haya manera de sancionarlo o las políticas vienen impuestas por poderes económicos externos a la voluntad popular, bueno, entonces no es democracia, se puede llamar de la manera que se quiera, pero democracia… hum, democracia no.

Vivimos rodeados de términos que no significan una puta mierda, y lo peor de este doublespeaking que causaría poluciones al mismo Orwell es que denunciarlo te ponga en el lado de los antis. No solo pervierten el significado, además tratan de convencerte de que ellos son los depositarios del sentido original. Citemos a Orwell para recordar que volvemos a vivir tiempos de infamia, en tiempos de mentira, decir la verdad (o llamar a las cosas por su nombre) se convierte en un acto revolucionario.