Palco de Prensa

descargaLos depredadores políticos.  

Por : Gilberto LAVENANT

En el mundo animal, se da una fenómeno harto interesante, conocido como depredación y que se le identifica popularmente por aquella regla básica, que advierte que los peces grandes, se comen a los más chicos y que estos a su veza se alimentan de microorganismos.

La depredación animal, genera una cadena alimenticia, considerada como natural o normal, además de necesaria, pues permite un equilibrio ecológico. Cuando se extingue o desaparece una de las partes de esa cadena depredadora, se trastorna el mundo ecológico.

Esto se entiende y hasta cierto punto se justifica, en el mundo animal. Lamentable e injustificable, es cuando se presenta entre los seres humanos. No llega al grado de que los individuos fuertes devoren a los débiles, pero casi da lo mismo, porque los poderosos, política o económicamente, abusan de los seres que integran los grupos vulnerables.

Los ricos, explotan a los pobres. Apenas si les permiten subsistir, lo que hasta no hace muchos años era conocido como esclavitud. Ahora simplemente se le identifica como explotación humana. Esto, es la causa de casi todos los males sociales. Algo natural, cuando el salario no cubre las necesidades más elementales de un trabajador, este tiene que recurrir a cualquier cosa, para tratar de subsistir. Roba y asesina o se dedica a otras actividades ilícitas, como el secuestro y el narcotráfico.

Al márgen de esto, existe otra clase de depredadores, los políticos. Algo común en el sistema político mexicano. Los partidos en el poder, abusan de los que no alcanzan posiciones en la administración pública o son de menor nivel de gobierno. Todo, o básicamente, para someter a los más débiles, para hacerlos ver mal, para que aparezcan como ineficientes en la función pública.

La base de todo, es el sistema tributario. La coordinación fiscal entre los gobiernos federal, estatales y municipales, es injusta y dominante. El ganón, que podría considerarse como “el pez grande”, el gobierno federal, concentra la mayor parte de los ingresos, vía impuestos. La mayor parte de lo recaudado, lo aplica en obras para las entidades supuestamente con mayor grado de marginación, aunque su nivel de tributación sea menor.

El resto, lo distribuye entre las entidades, conforma a reglas basadas en el número de sus habitantes. Los Estados, se convierten en “pescados medianos”, los que a la vez distribuyen los recursos entre los municipios, también en base a sus respectivas poblaciones.

En el sistema político, la depredación se dá, principalmente, por la morosidad en la distribución de los recursos disponibles. El gobierno federal, da a “cuentagotas” los recursos, a entidades gobernados por partidos diferentes. Regla esta que a su vez estos aplican a los municipios. Los gobiernos estatales, son generosos y ágiles con los municipios gobernados por gente de su mismo partido, pero retardan al máximo los recursos a municipios gobernados por alcaldes de otros partidos.

Algo similar ocurre con los recursos destinados a obras. El gobierno federal, generalmente, realiza obras cuantiosas, en las entidades cuyos gobernadores tienen afinidad partidista con el Presidente. Caso contrario, con de distintos partidos. Baja California, es un ejemplo de ello, pues siendo priísta el Presidente Enrique Peña Nieto, es panista el Gobernador Kiko Vega.

Lo preocupante, en esta entidad, ocurre en el nivel municipal. Los municipios, además de que están sumamente endeudados, basan su operación en las participaciones federales, que les corresponden, y que en gran porcentaje ya están comprometidas, como garantía del pago de los adeudos contraídos.

En la administración del gobernador José Guadalupe Osuna Millán, los cinco alcaldes priístas de la entidad, soñaban con la posibilidad de que el gobierno estatal les lanzara “un salvavidas”, otorgándoles recursos especiales, para cubrir sus adeudos y poder sanear sus finanzas.

Nunca entendieron, que eso era una falsa esperanza, pues siendo un gobierno panista, de ninguna manera ayudaría a los gobiernos municipales priístas.

En el caso del Gobernador Kiko Vega, “el carismático”, tres de los cinco municipios tienen Alcaldes priístas, Jorge Astiazarán Orcí, de Tijuana, César Moreno, de Tecate y Gilberto Hirata, de Ensenada. En contra de ellos, se está aplicando la política de depredación.

Los alcaldes priístas, están desesperados. Sus ingresos propios, son insuficientes para cubrir las necesidades más elementales de las poblaciones de sus respectivos municipios. Es notoria la inactividad.

El equipo de limpia y seguridad pública, principalmente, además de que es insuficiente, es viejo, casi chatarra, a tal grado que muchos vehículos oficiales, ni siquiera vale la pena repararlos.

La única esperanza para subsistir, son las participaciones federales. Les corresponden, pero conforme a los convenios de coordinación fiscal, el gobierno federal los entrega al gobierno estatal y éste último debe hacerlos llegar  a los ayuntamientos.

En el caso de Tijuana, la situación es sumamente grave. De unos 500 millones de pesos que le corresponden, de participaciones federales, apenas si le han sido entregados un 15%. La estrategia es simple : a falta de recursos, el gobierno municipal priísta, se ve ineficiente y lento, ante el cúmulo de necesidades sociales. Todo, gracias al gobierno panista, encabezado por el Gobernador Kiko Vega.

La única explicación lógica, es que ya está en puerta el proceso electoral del 2015, y los panistas tratan de demostrar, a su manera, que los priístas no saben gobernar, aunque los comicios del año próximo, sea para diputados federales. Por eso la campaña mediática de que los legisladores panistas insistirán en que se dé marcha atrás al asunto del IVA.

No cabe duda, los depredadores políticos, son iguales o peores que los del mundo animal. Se “tragan” a los gobiernos menores, aunque al final de cuentas, los afectados son los ciudadanos en general. Incluso, hasta los que repudian a la política.

gil_lavenants@hotmail.com