Participación Política De Las Juventudes En Honduras

Participación Política De Las Juventudes

 En Honduras por tradición se han manejado ciertos niveles, grados o categorías dentro la política nacional, en las que normalmente la Juventud siempre comienza y se desenvuelve en los más bajos durante la mayoría en algunos casos en toda la duración de esta etapa de la vida.

Los roles más habituales son los de pegar publicidad de los candidatos, impulsar el voto y similares en época electoral, limitándose aún más cuando pasa esta última ya que se evita cualquier contacto de aquellas personas que logran ser “ubicadas” dentro el aparato estatal. En ciertos casos en los que él o la joven provienen de una familia con buen estatus político y económico logra ingresar a escuelas de cuadros o líderes en los que se les forma para el manejo de equipos de trabajo o exclusivamente técnicas sobre cómo hablar en público y otros.

La línea de tiempo más común pareciera trastocada tras el Golpe de Estado contra el Presidente José Manuel Zelaya Rosales en 2009 dónde se evidenciaron ampliamente los vicios que atrapan el ambiente político en las instituciones tanto tradicionales como minoritarias.

Lo anterior desembocó en una crisis de valores que llevo a replantear las posiciones, acciones y sobre todo los bandos en los que se ubicaría cada ciudadano y ciudadana según fuera la simpatía con la postura que se marcó ampliamente.

Pudimos ver a un sector de la juventud más involucrada, al frente en las movilizaciones populares contra el régimen de facto encabezado por el golpista Roberto Michelletti Bain que comenzó a reprimir sin cuartel a la población que se manifestó en contra de estas acciones; acuerpando en cada actividad se mostraban destellos de inclusión y apoyo a este sector tan excluido y manipulado en nuestra sociedad.

En contra posición la Juventud que se aglutinaba en el sector conservador y que férreamente defendió el supuesto de “sucesión constitucional” se mantuvo limitada a brindar en algunos casos entrevistas a los medios y esporádicamente poder salir en las cámaras en movilizaciones financiadas por la empresa privada que pretendían hacer creer que en Honduras todo marchaba bien.

Diversos movimientos sociales con trayectoria en nuestro país deciden conformar una organización que aglutine todos estos espacios y otros nuevos que buscan la justicia social como premisa fundamental. De forma paralela se organizó la Juventud como plataforma refundacional, estructurando un espacio con los 18 departamentos de Honduras, abriendo las puertas a organizaciones estudiantiles, jóvenes no organizados y escuelas de formación política.

Con se marcó el inicio de una nueva etapa en las que los jóvenes tomaban sus propias decisiones y trazaban la ruta a seguir para el trabajo a lo interno, implementando estrategias eficientes y que colaboren al fortalecimiento de la democracia y la equidad en una nación golpeada y atentada por intereses imperialistas propias del sistema neoliberal capitalista que busca no más que aumentar la separación entre las clases sociales y crear un súper estructura capaz de controlar todo lo relacionado con el país.

Con la creación de nuevos partidos se brindaron otras opciones para una juventud que por tradición se mantenía anuente a la agenda política del país, que miraba con malos ojos a quiénes se sumaban al trabajo por los antecedentes que mostraban claros vicios en las estructuras de manejo y de toma de decisiones.

Hubo efectos positivos en ambos planos ya que la apertura a sectores de juventud en las emergentes instituciones políticas obligó a las tradicionales a abrir un poco más sus espacios, sin embargo manteniendo ciertas trabas o limitaciones propias de la costumbre y de la manera de trabajo en dichos espacios.

De forma única el Partido Libertad y Refundación incluye en sus estatutos una cuota establecida en cuanto a la participación de juventud en un espacio no menor al 25 % en sus planillas para elecciones internas y primarias, además de estructuras definidas en la conducción de Partido.

Aun cuando estas cuotas no fueran cumplidas en su totalidad, alcanzaron sí cifras muy positivas que por primera vez permitieron que los y las jóvenes se empoderaran y tomaran un proceso como propio además de encabezarlo; dando como resultado que actualmente los cargos ocupados en el Poder Legislativo en tema de Juventud pertenecen tanto a este último como a otros de la oposición.

Vemos ahora una juventud más involucrada pero siempre con un gran reto ya que los índices de abstinencia y apatía son sumamente altos y mantiene a margen a un sector importante de la población.

Sin embargo no se puede negar que en muchos casos el papel de la juventud continua siendo con fines promocionales y de trabajo con la base incluso en estos nuevos Partidos y sigue dominando los apadrinamientos y procedencia biológica sin olvidar las capacidades económicas para poder optar a cargos de dirección y de elección popular.

El horizonte avizora mejores oportunidades a una generación que se está caracterizando por las relaciones interpersonales y las comunicaciones en tiempo real además de una denuncia constante a los hechos que antes ni se imaginaba fueran tema de discusión.

Recae una obligación ineludible a cada joven en contribuir al fortalecimiento de espacios que impulsen la participación de estos en materia de política social y electoral que permita el desarrollo real y que aporte luces para solucionar la crisis que atraviesa actualmente Honduras y que no muestra salida alguna hasta el momento más que la organización y trabajo en conjunto con fines comunes y práctica pronta y precisa.

Definitivamente la participación de las Juventudes en política ha aumentado, tanto en cantidad como en calidad, siguiendo esta ruta podremos ver en un futuro no muy lejano un involucramiento masivo que asegure incluso procesos electorales presidenciales. Siendo un deber como juventud el de heredar una mejor patria a nuestros y nuestras descendientes.