PODEMOS y el deseo de cambio

Pablo Iglesias, Secretario General de PODEMOS.

Pablo Iglesias, Secretario General de PODEMOS. Por Monart.

La manifestación, o más bien macro-mitin, de PODEMOS en la Puerta del Sol fue un exitazo. No cabe decirlo de otra manera. Pablo Iglesias logró llenar la plaza y se dio un baño de masas. Desde ahí soltó sus lúcidos mítines, sus consignas en favor de la soberanía política de España y contra aquello que llama casta, a una gente que con muchos motivo desea un cambio para España. Sin duda PODEMOS consigue con esta manifestación tomar iniciativa en la carrera electoral, pero no creo que pase de ahí.

Después de la marcha se han publicado algunas encuestas que dan que pensar y cuestionan algunos mitos que se divulgan desde la formación de Pablo Iglesias. En La Rioja la entrada de PODEMOS no logaría siquiera romper la mayoría absoluta del PP, en Andalucía sería tercera fuerza política y en las generales sería superado por el Partido Popular. Las encuestas han dado a PODEMOS en su momento más álgido un 28% de intención de voto. Creo que debemos tomar conciencia de lo que ello significa.

Creo que hay muchos españoles que quieren el cambio y están hartos del bipartidismo, las medias impuestas por la troika y la corrupción. Pero nos engañamos si creemos que no hay otra realidad en España, mucha gente que está asustadísima y no ve con ningún optimismo el cambio, tienen miedo a las movilizaciones sociales y se aferran a un consenso que de hecho ya no existe porque aquellos que lo crearon decidieron romperlo (paradojas de la vida). PODEMOS suele hablar de “la gente”, pero ese concepto es muy ambiguo. Sin duda que la gente de PODEMOS, ese 25-28% que pueda votarles en las próximas elecciones, está ilusionada con las transformaciones que pueda haber en España. Sin embargo estamos obligados a mencionar a ese 25-30% que puede votar al PP y que ve el cambio como un experimento que puede llevar a nuestro país al caos.

No creo que en España haya una conciencia colectiva nacional en favor del cambio, más bien pienso que hay una desintegración del poder que permite a algunas nuevas élites emergentes (o subélites) encontrar un cierto espacio político. Creo que eso representa PODEMOS, una serie de profesores universitarios ciertamente inteligentes que han sabido llenar el hueco en blanco de un bipartidismo en crisis. Pero no debemos extraer de ahí que PODEMOS tiene la hegemonía o es comparable al PSOE en el 82. Están luchando por ser los más votados y están a mucha distancia de la mayoría absoluta.

Otro problema de PODEMOS es que su discurso “populista” no termina de lograr romper las barreras de izquierda y derecha. PODEMOS es un partido con un programa de izquierdas y con un apoyo que procede sobre todo de la izquierda sociológica, la derecha no está dispuesta a votar a PODEMOS porque los tiene estigmatizados, etiquetados como de izquierdas y por lo tanto descarta darles cualquier tipo de confianza. PODEMOS dirá que no es ni de derechas ni de izquierdas, pero la derecha sociológica ya ha decido que ellos no son de PODEMOS.

PODEMOS es una opción muy inteligente que de momento ha conseguido algo que tiene mucho mérito, llevar la indignación ciudadana a sus consecuencias políticas. Sin embargo creo que éxitos como el de las elecciones europeas, la manifestación del 31 de enero o algunas encuestas muy optimistas, no deben empañar el escenario real en el que nos encontramos: una crisis, un momento donde lo viejo no se acaba de ir y lo nuevo no se acaba de asentar, donde es necesario la gestión de una serie de cambios que no son aceptados por una sociedad conservadora que siempre se encuentra más cómodo en lo que conoce. La tarea de PODEMOS es muy difícil y no hay espacio a que se alegren demasiado de haberse conocido. No hay que llenar solo plazas, también hay que hacerlo con las urnas.