Polvorado


Aunque lo parece no es un western: era “Silverado” en realidad. Recomiendo vivamente la escucha de esta canción del último disco de Nacho Vegas: el Dylan asturiano (aunque otros prefieren citar a Leonard Cohen), eternamente cabreado y casi siempre con motivo. Y lo digo para que lo hagan antes de que la escuche el calvo ‘enfadao’ ese que responde por Jorge Fernández Díaz y advierta que en ella no se trata con el debido cariño a la patronal minera asturiana, no queda claro si la actual o la decimonónica. Y es que tiene gracia (maldita gracia, en realidad) que el mismo ‘menistro’ de Interior (el de la mano en el bolsillo del crucifijo, la que da alegría a su vida reglada y de continua oración, no sé si me explico), el mismo que pretende prohibir las diversas apologías a lo que él considera terrorismos, y esto incluye desde la ETA que ya no existe hasta las madres deseosas de quitarse de encima embarazos no deseados, sea el mismo que se pasó ocho años presidiendo manifestaciones -muchas veces acompañado por deliciosas monjitas educadoras y con sus riquísimas alumnas de seis añitos cogiditas de la mano, de la mano de las monjas, no sean mal pensados- gritando desaforadamente (el ahora ‘menistro’ y las delicadas monjitas, todos a una) el inmortal pareado “Zapatero con su abuelo”, apología del golpe de estado, el asesinato sin juicio previo y el abandono de cadáver en cuneta sin localizar, por citar solo tres crímenes sin nombre. Seguro que después de desfogarse entre las crías, se marcaba un rosario. El tío.