Por Eusebio y contra el fantasma de Guttman

Bela Guttman debe ser para los niños portugueses seguidores del Benfica algo así como una versión propia del coco. Un fantasma con el que tener pesadillas, un mal sueño que nunca se acaba. Una maldición que no termina. El entrenador húngaro fue el artífice del espectacular Benfica campeón de Europa en 1961 y 1962. En esas dos finales los portugueses ganaron primero al Barcelona (3-2) y luego al Real Madrid (5-3). Probablemente uno de los hombres más misteriosos que ha dado el fútbol. Sobradamente conocida es ya su maldición, a la que los aficionados del Benfica atribuyen parte de la culpa de …


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