Porque un tiempo pasado, parece que fue mejor

La decepción tras los cambios de 2015

He decir que el post de hoy va terminar siendo bastante agresivo, pero es algo de lo que llevo mucho tiempo con ganas de hablar. A estas alturas, yo ya estaría pensando “dilo ya, pesada, de que vas hablar”. Queridos impacientes, hoy vamos a hablar de política. Los aplausos o los abucheos los recojo al final del post. Lo sé, es amplio, muy amplio el campo de la política, pero lo haré desde mi punto de vista, y de todo lo que está rodeando ahora mismo ha dicho tema.

No voy a entrar en temas escabrosos ni posicionarme en políticas concretas, voy a hablar en general, en esta nueva política a la que yo llamo “y tú, más“. Yo no se como será la de vuestros pueblos/ciudades/provincias/comunidades pero la que yo estoy viendo por estos lares de la Costa Blanca, es agüita. Agüita en el sentido de que, a todos se nos llenó la boca (me incluyo, perdonad mi inocencia de aquella época) “Si se puede“. Cantico que se escuchó de Norte a Sur, y de Este a Oeste. Esa nueva política que llegaba iba a ser la hostia (perdonad el término), pero lo único que han conseguido, bajo mi humilde punto de vista, es dejar claro que el refranero español es muuuuy sabio. Elegiré uno que, desde hace bastante tiempo, me ronda la cabeza cada vez que veo algo sobre el tema que hoy tratamos, “Más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”. Y que verdad es, señor@s.

La política del y tu más porque lo dejaste todo manga por hombro

Estamos antes las políticas de “hacerlo todo correcto y legal, con contrato“, cuando se sabe que , cuando hay terceras personas de por medio, eso es imposible. Esta frase es de mi padre, que siempre tiene razón. Hablando de Juan (mi padre) un día le diré que se pase por aquí, que el también tiene un blog (olvidado por él mismo) pero que nos haría aprender a muchos, entre los que me incluyo, pero vuelvo al tema que me disperso. Las palabras que más se escuchan entre los políticos ahora mismo, y en estos lares concretame son, “estamos limpiando la mierda de los otros“, “contratos“, “reparos“. Me paro aquí en reparos, porque yo no sabía que era, y cuando me lo explicaron me dejaron muy muerta.

Los reparos, que muchos habréis oído hablar, es la manera “polite” de decir “pues no me sale de ahí que esto salga adelante”. Porque, que no os engañen, hay un ente en cada ayto que considera que eso no lo quiere o que no le apetece, y sin él no hay nada que salga adelante, porque manda más que el rey. Y esto lo he podido comprobar de primera mano, no preguntéis como (una que tiene sus recursos). La cuestión es que el alto funcionario de turno, de estos que se pasan media vida preparando la oposición por lo exigente que es, considera que eso no lo quiere hacer, y no lo hace. Algo así como “mi nombre es la ley”.

Volviendo a los términos, y para ir terminando, que esto está cogiendo espesor. Estamos ante la era política de que ahora las cosas no se hacen, se limpian. Que todo tiene que ir con contratos (de trabajo no serán, porque las listas del paro siguen siendo largas), y del “y tú más“. Yo no se vosotros, pero yo echo de menos lo de antes. Y lo de antes me refiero a ver cosas en todos los sitios, pueblos/ciudades/capitales/provincias. Echo de menos esa programación cultural y de entretenimiento que tanto me alucinaba en mi adolescencia, que soñaba con disfrutar en mi juventud y que, por desgracia, veo que no va a volver, hasta que el río vuelva a su cauce natural.

Porque, bajo mi punto de vista, los tiempos pasados siempre fueron mejor. Que ingenio o chanchullos los hacemos todos para conseguir lo que queremos. Y si lo que vamos a conseguir es que la población se divierta, independientemente de la edad que tiene, porque que salga el Sol por Antequera. Pero que la gente no se quede sin su entretenimiento. Las próximas elecciones están a la vuelta de la esquina, y siendo realista, esto volverá a ser como era antes, pero aprendiendo de los errores que se cometieron en el pasado.

Los que perdieron tienen buenas cartas en esta partida, solo tienen que saber jugarlas bien. El que se arriesga pocas veces pierde, porque casi siempre gana. Los que perdieron han aprendido la lección, y este tiempo en el banquillo no les está yendo nada mal. Han podido ver como son las cosas desde un punto de vista diferente, y confío en que haya sido revelador y de aprendizaje.

Al final no he sido tan agresiva, ¿no? Aquí ya es vuestro momento, abucheos y aplausos, es vuestro turno.

¡Hasta la próxima #indecisos!

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