Reflexión sobre la Revolución de los Claveles

Manifestación del 25 de abril en 1983. Autor: Henrique Matos

Manifestación del 25 de abril en 1983. Autor: Henrique Matos

El 40 aniversario de la Revolución de los Claveles ha abierto un debate sobre el éxito de dicho proceso y el sentido que tienen hoy, en la oleada de recortes que vive Portugal, sus principios. Debemos reflexionar sobre lo que fue la Revolución de los Claveles. Dicha revolución fue en realidad un pronunciamiento militar que se produjo en 25 de abril para poner fin a la dictadura, terminar con el Estado Novo e independizar a las colonias. En este sentido, la revolución fue un éxito. Se puso fin a la dictadura y se hizo con un Golpe de Estado incruento, con imágenes inolvidables como los estudiantes dando claveles a los militares, la liberación de los presos políticos  y el regreso de líderes de la oposición exiliados como Mario Soares o Álvaro Cunhal, todo ello con Grandola vila morena de banda sonora.

Lo que pasó en Portugal fue lo que sucedió en tantas otras revoluciones, nos quedamos con la foto bonita del día de la victoria pero al día siguiente hay un proyecto político que construir (como suele indicar, con acierto, Julio Anguita). Se comenzó un periodo político un poco incierto llamado Proceso Revolucionario en Curso en el cual se negoció la independencia de las colonias portuguesas, se celebraron las primeras elecciones democráticas de la historia de Portugal (con sufragio universal y femenino), se aprobó consensuadamente la Constitución de 1976 (actualmente en vigor en el país) y se estableció el actual sistema de libertades y partidos.

Portugal no siguió un camino predefinido sino que dentro del proceso hubo pugnas entre diversos grupos que tenían una visión diferente de cómo debía ser el régimen que sucediera a la dictadura salazarista. Había un grupo de conservadores, procedentes muchos de las filas del reformismo salazarista, los cuales al ver la inviabilidad de la dictadura optaron por el cambio y finalmente apoyaron el proceso revolucionario. Los socialdemócratas liderados por Soares tenían claro su objetivo, una democracia liberal con Estado de Bienestar homologable a lo que había en Europa. Los comunistas, por su parte, veían la Transición de Portugal como un proceso que debía llevar al socialismo.

El proceso fue complejo y no me voy a meter aquí en detalles sobre él. Se alargó durante dos años (de 1974 a 1976), con tensiones políticas y grandes movilizaciones sociales, terminando al final con la firma de la Constitución de 1976. Hay que decir que esta Carta Magna establecía por fin en Portugal una democracia equiparable al resto de Europa, pero iba más allá, proclamaba la Transición al Socialismo, incorporaba la democracia directa, establecía la nacionalización de la banca y la reforma agraria. El ejército, protagonista importante durante todo el proceso de Transición, sería el garante de que la Constitución fuese respetada y tendría un papel destacado.

Sin embargo las conquistas de la revolución como la nacionalización de la banca o de otros sectores estratégicos se perderían. En gobierno se alternarían socialistas y conservadores, en lo que los comunistas iban perdiendo protagonismo. Con el paso del tiempo los sucesivos gobiernos de PSP y PSD aplicaron una política privatizadora (reformando la Constitución para ello). En el sentido de terminar con la dictadura y establecer una democracia, Portugal tuvo un éxito enorme, pero sin embargo la Transición al Socialismo que algunos deseaban no sucedió. Ahora el Estado de Bienestar de Portugal, siempre débil, parece que no puede aguantar la crisis y ello vuelve a abrir el debate sobre el éxito revolucionario. Hace falta un cambio en Portugal, recuperar algunas ideas que se quedaron colgadas en la transición a la democracia, especialmente la movilización de la sociedad (la cual se fue desmovilizando, paradójicamente, cuando se fue consolidando la democracia).

Con sus límites, la Revolución de los Claveles fue un fenómeno positivo para el país y un éxito (sobre todo si la entendemos en su contexto). Ciertamente se han perdido conquistas revolucionarias, pero ha sido en un proceso de avance del capitalismo neoliberal que es comparable al que hubo en otros países (el neoliberalismo también acabó imponiéndose en los antiguos países comunistas). Portugal lo está pasando muy mal, vive una crisis muy profunda, es normal que la gente critique el sistema y mire al mayor mito de la actual democracia portuguesa: La Revolución de los Claveles. Sin embargo creo que es equivocado buscar los problemas actuales de Portugal en la Revolución de los Claveles, este país tiene problemas muy similares a los que tienen todos los países que sufren la crisis económica mundial. Si hay que hablar de los límites de la Revolución de los Claveles, también hay que hablar de los límites de todos los demás procesos políticos que llevaron a los Estados de Partidos en la Europa Occidental.

Creo que el mejor homenaje a la Revolución de los Claveles no es cuestionarla como proceso, más bien habría que hacer una revisión para ver qué significó como hecho político, social y económico, también para examinar las consecuencias tuvo, sacar conclusiones de ello y comprender lo que está pasando ahora.