Reflexiones previas a la Jornada de reflexión

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El lunes cuando regresemos dos cosas sabremos: quién es el campeón de la Champions y quién ha ganado las elecciones al Parlamento Europeo.

En el tema del fútbol nos hemos declarado “merengones”, así que deseamos que el Madrid tenga la décima. Nuestra participación en el partido se limitará a ser espectadores, a gritar con los goles y a vibrar por la victoria de nuestro equipo, lo de ir a celebrarlo a Cibeles lo decidiremos sobre la marcha no vaya a ser que gafemos el partido.

En el tema fútbol somos meros asistentes al show pero cosa distinta son las elecciones, donde tenemos voz gracias al voto.

No sabemos si el domingo hará frío, calor, o tal vez llueva, pero desde luego no vamos a quedarnos en casa a dejar que otros decidan por nosotros cómo es la Europa que queremos. La que tenemos no nos gusta, sobre todo teniendo en cuenta que España está en el furgón de cola por mucho que nos quieran vender que “somos la Alemania del sur”, así que alzaremos la voz para decir lo que queremos.

Esto de conminar a la gente a votar parece un “tú vota que da lo mismo lo que votes”, y no. No, no es lo mismo a quien se vote, porque no es lo mismo jabón que hilo verde aunque todo sea para la ropa.

Podríamos caer en la tentación de convertirnos en asesores y pedir el voto para tal o cual formación, pero ese tipo de asuntos son de conciencia y no somos quienes para meternos en la mente de cada cual, o tal vez sí.

Lo que si vamos a hacer es pedir que el personal acuda a votar. No podemos consentir que el índice de abstención se convierta en una fuerza política más, con poder de decisión.

La falta de educación democrática de la que hacemos gala nos hace utilizar el no votar como forma de castigo contra el partido que nos ha defraudado, y de una vez por todas debemos entender que no votar no castiga al contrario sino que premia a quien no queremos.

El domingo toca votar, sí o sí, no hacerlo es renunciar al derecho/deber que es participar en democracia, y va a ser que vivimos en un país donde para poder tener derecho a voto tuvo que haber muchos muertos, así que si no es por cada uno que al menos sea por los que lucharon para que podamos hacerlo.

Mañana toca jornada de reflexión. Los que lo tengan claro no hay más que decir, los que duden que piensen que su voto es importante, y los que no tenga pensado hacerlo que se lo planteen seriamente.

El lunes veremos si lucimos sonrisa por tener la Décima en nuestras vitrinas o le damos la enhorabuena a los “indios”. Lo de sonreír porque los nuestros hayan ganado lo tendremos más complicado, pero nos daremos con un canto en los dientes con que la abstención no haya sido la protagonista.

Galiana