Reforma Energética: las promesas se desmoronan

La amenaza está a punto de cumplirse para unos, para otros el compromiso está por cristalizarse (con un ojo en el 2015).

La reglamentación de la Reforma Energética está a la vuelta de la esquina, la cuota de votos está lista y se negocian aspectos técnico-financieros.

De manera inesperada saltó al debate público el asunto de la gestión de las empresas públicas, destapándose sus quebrantos financieros y la influencia de sus gremios de trabajadores.

La solución que se encontró fue nuevamente socializar pérdidas, bajo el signo del Fobaproa.

 

Nuevamente escuchamos cantidades estratosféricas, imposibles de dimensionar para una empresa que fuera viable, y NO, no era viable, la sangría de la renta petrolera iba en buena medida a las arcas del sindicato, bajo el incomprensible arreglo de actuar como dueño despilfarrador. El supuesto siempre fue que la renta petrolera sería infinita, y en cierta manera lo fue (Keynes).

Lo demás lo intuimos siempre: el dispendio sin freno de la renta petrolera en corrupción y la ineficiencia del gastos público… de ahí la imposibilidad de que una de las empresas más productivas del mundo no fuera capaz de desarrollarse más allá del crónico modelo de productor de bienes primarios – importador de bienes elaborados.

¿Dónde están las refinerías de clase mundial? ¿Dónde están las exploraciones de alta tecnología y la extracción eficiente?

Y hoy, ese dispendio irracional (en términos de negocios y económicos) queda al descubierto con la Reforma y pasa factura a la población a través de deuda pública… es lo más estúpido escuchado: una empresa poderosa siempre estuvo quebrada por el régimen fiscal depredador y, ahora lo vemos, el dispendio sindical.

Algo similar ocurre con CFE: una empresa crónicamente subvencionada, distorsionante de los incentivos y también caja sindical… no sólo la CLyFC.

El binomio está claro, una empresa rica por gracia de Dios (Pemex) que subvencionó empresas ruinosas por gracia de la política pública (CFE CLyFC)

 

Los benéficos de la Reforma para la población siguen sin estar claros: la promocionada baja de tarifas es una mentira (así de simple: una mentira)

Lo precios de hidrocarburos dependen y dependerán más del mercado internacional, si allá los precios están en las nubes acá, en este país petrolero, ocurrirá lo mismo; las tarifas del luz subsidiadas según el recibo que nos llega cada bimestre, subirán por ese mero efecto… la apuesta está en el gas natural, hoy por hoy a precio del LP.

También preocupa mucho el régimen fiscal final; ¿Cómo se cubrirá el hueco de la renta petrolera en los ingresos públicos? ¡¡¡Hey!!! ¿Cómo?

Sólo está el camino de sanear los ingresos porque será imposible sujetar a empresas e inversionistas a la depredación que sufrió Pemex; ellos, seamos claros, estarán ansiosos no por desarrollar la industria nacional, sino por obtener ganancias; ¿Qué incentivos tendrán para la reinversión y la creación de empleo?… creación de empleos… me apena decirlo pero esa es otra falsedad para “vender” el proyecto a la sociedad.

 

LA CAMINERA

Entran al debate, como terceros en discordia, los sindicatos, ¿qué se ha escuchado de UNT, de CTM, de los telefonistas, petroleros, electricistas? ¿Por qué tan callados?