“Necesitamos una respuesta social desde la periferia europea” Economistas críticos de Grecia, Portugal, Italia y España comparten en Madrid sus diagnósticos sobre la crisis económica y las alternativas posibles.- Luis Giménez-Público

 

Una organización humanitaria reparte comida en Atenas.

Una organización humanitaria reparte comida en Atenas.- AFP.

“La semana pasada el ministro de Guindos respondió a los huelguistas diciendo que no hay alternativa posible. Y nuestra labor hoy aquí es demostrar que sí hay alternativa”. Así introducía el profesor de Economía Jorge Uxó el encuentro internacional Economy4Youth, ‘Juventud, periferia económica europea y fractura social’, que ha comenzado este jueves en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y que concluirá mañana con la presentación de un manifiesto conjunto. Será redactado por economistas críticos y activistas de movimientos sociales que, invitados por el colectivo EconoNuestra, se han trasladado desde Portugal, Italia y Grecia para tratar la problemática específica de la crisis en los países del sur de Europa.

“El 15-M fue un soplo de aire fresco tanto fuera como dentro de la academia. Y algo teníamos que decir al respecto”, ha explicado Antonio Sanabria en la presentación del acto, quien se ha mostrado convencido asimismo de que “ante la crisis europea se ha de dar una respuesta social desde la periferia”. Y ese es precisamente el objetivo de este encuentro, que ha contado con una asistencia que ha sorprendido a los propios organizadores. Fernando Luengo, el economista que sin duda más se volcado en la preparación, se mostraba orgulloso porque “ha venido mucha gente y las ponencias han entrado en diagnósticos y problemáticas muy actuales”.

“El 15-M fue un soplo de aire fresco tanto fuera como dentro de la academia” 

El primero de los académicos de esta maltrecha periferia europea en tomar la palabra ha sido el italiano Sergio Cesaratto, profesor de Economía en la Universidad de Siena, quien antes de nada ha querido dedicar la conferencia a los jóvenes, los que más que nadie están sufriendo las consecuencias de la austeridad y el recorte de derechos. Y, por si cabía duda, ha dejado claro que su discurso “no es contra Europa”, sino que se trata de “trasladar una voz desde una parte de Europa a otra”, pues igual que ocurrió en América Latina las décadas anteriores, hoy “el FMI vela por los intereses de los bancos del norte imponiendo medidas de ajuste estructural en el sur”.

Una de las conferencias más esperadas era la de Euclides Tsakalotos, profesor de la Universidad de Atenas y parlamentario de Syriza. Como han recalcado varias de las intervenciones, si hoy hay alguna esperanza, ésta se encuentra en Grecia, pues allí con esta coalición “que recoge la indignación del movimiento de las plazas” se ha vislumbrado una alternativa a la senda de la austeridad. “El progreso de la ciencia social hoy pasa por recoger y analizar las preguntas y las respuestas que vienen de los movimientos sociales”, ha comentado. Para este profesor y político, que en los últimos años ha visto cómo su país se empobrecía aceleradamente de recorte en recorte, “tener hegemonía en la crisis significa que tu relato es el que acepta la mayoría y cuando sabes qué economía política quieres para salir de ella”. Y hoy, a su entender, esta hegemonía la tienen los movimientos sociales.

Recogiendo el testigo de Marx y Gramsci ha explicado cómo ésta no es una crisis de la deuda, sino que se trata de “una crisis neoliberal y de reparto de la riqueza, que traslada el riesgo del capital a los trabajadores”. Frente a ello, él y su formación tienen una apuesta clara: más democracia, presupuestos participativos y repensar los modelos de producción y consumo. En resumen, que la economía y la política vuelvan a las manos del ciudadano de a pie, pues éste “puede entender los problemas de su vida, puede buscar estrategias políticas para solucionarlos y puede ponerlas en práctica”. “Como no soy liberal, creo que las personas normales pueden hacerlo.”

“El progreso de la ciencia social pasa por recoger las preguntas y respuestas que vienen de los movimientos sociales”

Una problemática diferente es la de Portugal, según ha explicado José Castro Caldas, profesor de la Universidad de Coimbra y miembro del Centros de Estudos Sociais (CES). Allí llevan más de una década viendo aumentar el paro. Por eso, recogiendo los argumentos de las anteriores intervenciones, él también cree que para salir de “la trampa de la austeridad” es necesario un cambio de dirección política en toda Europa. “Se necesita una protesta internacional coordinada y también un estudio teórico para ofrecer soluciones”.

“El único argumento político que están utilizando los gobiernos para legitimar esta senda de austeridad es que éste es el único camino. Reconocen que no les gusta pero alegan que no hay alternativa”, ha comentado Bibiana Medialdea, economista de la Complutense y miembro de EconoNuestra. Con esperanza en un nuevo horizonte de ruptura, ha añadido que “se nos plantea que el debate de cómo salir de la crisis se escapa del ámbito de la política y lo introducen en el ámbito de la economía, dónde sólo los especialistas pueden decidir. Frente a este engaño, hay que devolver el debate al terreno de la política. Y también es necesario que desde la academia digamos que sí son posibles otras alternativas”. 

 ”Nadie, es perfecto, pero… quien quiere ser Nadie?”

Demasiado poderosos para ir a la cárcel

Publicado en Sistema Digital el 13 de diciembre de 2012

Juan Torres López

Cuando se comprobó que el comportamiento irresponsable de las entidades bancarias más grandes del mundo fue lo que provocó su quiebra y la crisis que ésta llevó consigo, lo lógico hubiese sido dejar que se hundieran y salvar el sistema financiero para que la economía productiva saliera adelante. Sin embargo, los gobiernos hicieron suyos los intereses de los banqueros y los salvaron a ellos, con la excusa de que esos bancos eran demasiado grandes para dejarlos caer.

Con el paso del tiempo se ha podido comprobar que se trataba no solo de un principio fatal para la recuperación económica (porque al salvar a los bancos responsables de la crisis y no al sistema financiero la economía sigue sin disponer de los recursos que necesita) sino también que estaba mal formulado.

Lo cierto no es que los grandes bancos que han provocado la crisis sean demasiado grandes para dejarlos caer sino que los banqueros son demasiado poderosos como para ir a la cárcel.

No pasa una semana sin que tengamos alguna noticia de crímenes financieros cometidos por los bancos o de la impunidad con que siguen actuando sus responsables.

Hace unos días se ha sabido que las mismas autoridades de Estados Unidos que descubrieron que el banco HSBC había permitido que presuntos terroristas y traficantes de drogas usaran sus cuentas para mover dinero han desistido de llegar al fondo para condenarlo en firme.

De nuevo con la excusa de que su condena podría poner en peligro todo el sistema financiero la Justicia estadounidense se ha limitado a aceptar un acuerdo por el cual el banco pagará una multa de 1.900 millones de dólares.

Es la misma estrategia que ya se siguió en 2010 con Goldman Sachs o con otros bancos en otras ocasiones, imponer multas que los medios de comunicación divulgan como si fueran gigantescas pero que en realidad son migajas de sus beneficios para las grandes entidades. La de HSBC equivale a los obtenidos en menos de mes y medio de 2011 (obtuvo 16.800 millones de dólares de beneficio en todo el año), y la de Goldman Sachs (550 millones de dólares) representó en 2010 el 15% del beneficio o el 3% de las primas distribuidas en 2009.

Como hemos comentado con más detalle Vicenç Navarro y yo en Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero (Espasa 2012), diversas investigaciones han puesto rigurosamente de manifiesto que HSCB no ha sido el único banco que ha servido conscientemente para movilizar dinero criminal entre Mejico y Estados Unidos. Más o menos lo mismo han hecho otros como Citigroup, Bank of America o Banco de Santander, además de Wachovia o Wells Fargo, por citar a los más conocidos o reincidentes (Michael Smith, Banks Financing Mexico Gangs Admitted in Wells Fargo Deal). Pero ninguno de sus propietarios o grandes directivos ha terminado en la cárcel por haberlo hecho.

Como tampoco han sido perseguidos seriamente ni condenados en otros lugares en donde han llevado a cabo las mismas actividades o donde han cometido las estafas que dieron lugar a la crisis.

En nuestro país, las sentencias que dan la razón a los clientes frente a los bancos en los casos de contratación fraudulenta de swaps y otros productos semejantes van ya por 1.062, al día de hoy y según la web de la Asociación de Usuarios Afectados por Permutas y Derivados Financieros. Es solo una de las estafas, a las que se podría añadir la de las preferentes o las muchas irregularidades que han cometido los bancos en los últimos años (una relación de ellas en mi artículo Banqueros contra la justicia y la democracia publicado en esta misma web).

¿No son suficientes más de 1000 sentencias condenatorias para que los poderes públicos asuman que lo que realmente hay detrás de eso es un fraude organizado, una auténtica pandemia de estafas y engaños que se han traducido en perjuicios gravísimos a millones de españoles? ¿Cómo es que no se investiga la responsabilidad última de quien planificó semejante expolio, cómo es que no se piden cuentas a los dueños y grandes directivos que se lucraron mediante esas estafas y cómo es que no están pagando en la cárcel el daño tan grande que han hecho a la economía española, destruyendo la riqueza de tantos empresarios y familias? ¿cómo es que no han sido investigados los directivos del Banco de España que lo consintieron, los jueces y fiscales que no los han perseguido, o los gobernantes que los han amparado?

La impunidad con que vienen actuando los banqueros es una manifestación palpable de los males gravísimos que afectan a nuestra sociedad.

Hace que la economía se resiente porque dejar en libertad a quienes han actuado como los banqueros implica dar por buenos comportamientos que son destructivos, y por tanto incompatibles con cualquier modo de generación de riqueza, además de producir incentivos perversos: si no hay castigo ¿qué problema hay en repetir lo que se ha venido haciendo?

La impunidad con que actúan los banqueros también debilita la democracia, o mejor dicho, indica qué escasa y falseada es la que tenemos, porque la democracia real es incompatible con la total ausencia de rendición de cuentas con que vienen actuando no solo los responsables de la banca sino la clase política que los protege. Y, por supuesto, echa por tierra la confianza en instituciones básicas para la convivencia ¿Cómo creer en un poder judicial que justo cuando va a llegar al Supremo el caso de las preferentes elige como nuevo magistrado de la Sala que habrá de atenderlo a un asesor jurídico de la banca que las ha colocado a sus clientes y que está siendo condenada por ello? ¿y cómo no repudiar a los gobiernos que indultan a los pocos que eventualmente son condenados?

Es evidente que si los banqueros pueden eludir la justicia prácticamente en todo el mundo es por el enorme poder político que han acumulado y que les permite corromper a gobernantes, jueces y responsables de medios de comunicación en un proceso de desmantelamiento progresivo de la democracia y de los poderes representativos. Gracias a ello no van a la cárcel pero esa es justamente la razón para que quienes de verdad quieran salvar las democracias empiecen antes que nada por perseguir los crímenes de los banqueros y hacerles pagar por ellos, en lugar de darles cada día más dinero y privilegios.

“Precipicio fiscal a medianoche”

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

De conformidad con la información difundida por agencias noticiosas, la noche de hoy 31 de diciembre Estados Unidos caerá técnicamente en el llamado “precipicio fiscal”, una vez que la Cámara de representantes decidió entrar en receso hasta el primer día del 2013. Esto a pesar de que el presidente Barack Obama anunciara que un acuerdo estaba a la vista para evitar un alza de impuestos a la clase media.

Tal acuerdo en principio incluiría aumentar los impuestos a todas las familias con ingresos de más de 450 mil dólares anuales, 200 mil dólares más alto que el propuesto por la casa Blanca.

Con la caída de Estados Unidos en el “precipicio fiscal” se recortaría el gasto gubernamental, se elevaría el impuesto sobre las nóminas de 4.2 a 6.2 por ciento, se demorarían las devoluciones tempranas de impuestos y se anularía la ayuda por desempleo para dos millones de estadounidenses.

El maratón negociador en el Congreso, sin embargo, continúa, comenta la prensa. El intento “in extremis” sería llegar a una suerte de acuerdo mínimo que afronte sobre todo la parte fiscal, para impedir que el martes se produzca un aumento generalizado de los impuestos.

La Oficina Congresional del Presupuesto (CBO) advirtió al inicio del mes que la caída del país en el “precipicio fiscal” podría empujarlo a una nueva recesión.

En este amenazador escenario que para el presidente Obama anuncia graves consecuencias para la economía norteamericana, inicia el segundo mes y primero del nuevo año del gobierno del Sr. Peña. Considerando el alto grado de dependencia de México en su relación comercial con nuestro vecino del norte, sin mayor análisis salta a la vista la necesidad de ser previsores. Los ambiciosos objetivos y metas por alcanzar plasmados en el llamado “pacto por México”, más los que comprometa la casa presidencial con las entidades federativas, corren el riesgo de quedarse en el tintero.

Si le va mal a Estados Unidos no podemos esperar que a México le vaya bien en medio de una crisis globalizada. El combate a la desigualdad, pobreza y desempleo van de la mano con el comportamiento de una economía que en lo interno depende más de la informalidad y por ende, de restricciones y desequilibrios fiscales de primer orden.

En lo externo, de frenarse nuevamente la economía norteamericana, entrando en una fase más de recesión, en lo que ya de sí es una profunda crisis económica financiera, política y social, la estrategia planteada por Enrique Peña para impulsar crecimiento y desarrollo podría topar con pared. La tesis de libre mercado como paradigma de inserción de México en el mercado mundial, tendría que esgrimirse frente al proteccionismo obligado de nuestro principal socio comercial, con resultados poco probables de éxito.

De ahí que las políticas públicas de déficit cero y congelamiento de los impuestos, de hecho atan de las manos al actual régimen. Sin incremento de la base gravable, aumento de la tasa impositiva y sin endeudamiento público, el gobierno del Sr. Peña tendría que agendar más temprano que tarde nuestra propia versión de “precipicio fiscal”, dejando para mejores tiempos su afán modernizador.

Lo curioso del caso es que gobernadores como el de Veracruz, lejos de asumirse preocupados, salgan a declarar que si el 2012 fue propicio para avanzar en la atención a rezagos económicos y sociales históricos, el 2013 será mejor. Ignorancia o valemadrismo, para el caso es lo mismo frente a una crisis que tiene de rodillas a la primera economía del mundo y que, por donde se le quiera ver, nos afecta poniendo en entredicho el futuro bonancible anunciado.

Y más curioso aún, es el observar que la acción política, sin distingos partidistas,  se pierda en los vericuetos de presuntas “reformas estructurales”, por un lado y, por otro, en construir alianzas en torno al discurso peñanietista, sin parar mientes en que lo prioritario no estriba en buenos propósitos sexenales, sino en atender a una economía que se derrumba víctima de la informalidad y el desempleo en medio de la crisis globalizada.

Pero en fin, estamos en México. Desear con optimismo renovado prosperidad y bienestar para el año que inicia es lo obligado, cifrando las esperanzas en que el PRI si sabe salpicar,  aunque la realidad nos ofrezca lo contrario. Cd. Caucel, Yuc., diciembre 31 de 2012

 

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