Teatro del Viento Ta’ Bien (+ Fotos)

Camagüey, Cuba, 22 nov.- Desmitificar y desacralizar, subir a la escena la realidad de un país sin maquillaje, regodearse en el recuerdo y jugar con las emociones fue el plato fuerte del espectáculo To’ Ta’ Bien que una vez más saturó hasta el más pequeño de los espacios en alfombras, tabloncillo y escaleras de la sala Rine Leal.

El maestro de ceremonia hizo gala de su histrionismo y desde el propio comienzo marcó las pautas de lo que serían, sin dudas, dos horas llenas de sensaciones, un ir y venir de la risa al llanto, del pasado al presente y por qué no, de un viaje al futuro.

Varias historias trazaron el hilo conductor de la trama, historias que se repiten en cualquier barrio; la tristeza de los que se fueron, el pesar de los que se quedaron y la pachanga de los que siguen respirando aun, en la más profunda crisis de fe.

To’ ta’ bien, fue el mantra que volvía en cada secuencia, el punto de inferencia de la acción dramática, el clímax de cada historia, la catarsis…, que en el cuerpo y la voz de los actores cobra valor agregado, por ser más que una afirmación, una pregunta reiterada.

Parlamentos bañados de ironía y sátira, canciones que apelan, para muchos, a esos años cuando soñar no costaba, al tiempo mental, a través de la banda sonora de animados como Voltus V o El Rey León y su inmortal hakuna matata, “una forma de ser”.

Energía contenida, sobresaltada, energía de cuerpos que contagian la ansiedad y te aprieta el pecho, en ocasiones hasta energía que agrede, pero de igual forma libera al romper los estereotipos de lo que está socialmente construido como correcto.

La cuarta pared calló en el Teatro del Viento, la fuerza de sus miradas la derribó aun antes de iniciar la función, la emoción surcó la estancia y gracias a la valentía de su director, la juventud regresó a la sala, guardó los celulares y encontró en la puesta, lo que muchas veces piensan, pero siempre callan.

Tocar células sensibles queda corto para lo que realmente sucede con To’ Ta’ Bien, quizás va más allá a un distanciamiento brechtiano, ese que busca calar hondo, remover cimientos y hacer que una vez que atraviesas la salida del teatro tu vida cambie, y seas tú el que decida a qué hacer, a dónde ir. (Por Claudia Artiles Díaz/Radio Camagüey) (Fotos tomadas del perfil de Facebook)