Trumperialismo y Bidenperalismo,¿cual será la diferencia?

… el retorno del ex vicepresidente Joe Biden a la Casa Blanca probablemente implicará más continuidades que rupturas con la política de Trump en la región.

La gestión del imperio por parte de Trump es el objeto de un nuevo libro publicado por el equipo de investigación del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG): Trumperialismo. La guerra permanente contra América Latina [*]. Allí, los autores afirman el lugar estratégico que tiene la región en las disputas geopolíticas actuales para un imperio que enfrenta crecientes desafíos a su hegemonía global. Privilegian la noción de «guerra híbrida», mapeando la expansión militar norteamericana y el despliegue del poder blando a través del lawfare y una densa red de agencias estatales, medios de comunicación, ONGs y think tanks.

En la introducción del volumen, Silvina Romano caracteriza al trumperialismo como un «imperialismo recargado»…

…En su análisis de la campaña golpista bipartidaria contra Venezuela, Arantxa Tirado define la guerra híbrida como una combinación de acciones que incluyen la tercerización (uso de contratistas o mercenarios) y el recurso a medios no-militares, como las operaciones psicológicas, el fomento de la oposición y otras medidas de desestabilización económica, mediática o diplomática.

Durante el siglo pasado, la guerra híbrida ha sido implementada en casos notorios como los de Chile y Nicaragua. A lo largo de los últimos veinte años, Venezuela se ha convertido en el «ejemplo paradigmático de una silenciosa guerra híbrida en el este siglo XXI», escribe Tirado. Fue Obama quien declaró a Venezuela como «amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional» de EE. UU., implementando una ofensiva económica y mediática contra el país…

… Hoy, las redes sociales, ONGs, think tanks, académicos y hasta personalidades de la farándula han cobrado protagonismo en estos procesos de desestabilización. Los autores visibilizan el trabajo ideológico de los think tanks estadounidenses para la construcción del «sentido común» neoliberal. Esta tarea que ha procedido sin mayores interrupciones durante la gestión de Trump. Aunque su discurso nacionalista de «America First» contenía una crítica a la globalización y el neoliberalismo, en los hechos no amenazó al orden imperante…

… Los autores identifican ocho think tanks principales en cuanto a su influencia en América Latina: el Atlantic Council, Brookings Institute, Council on Foreign Relations, Inter-American Dialogue, Center for Strategic and International Studies, Wilson Center, Washington Office on Latin America (WOLA) y Cato Institute. Inciden, principalmente, a través de brindar asesoría al gobierno norteamericano y también en proporcionar información «experta» para los medios de comunicación dominantes…

… Otra estrategia central de la guerra híbrida en América Latina es el lawfare como arma del poder blando norteamericano para la «desarticulación de alternativas al neoliberalismo», en el cual las derechas y élites nacionales «son el eslabón fundamental». Romano afirma que el lawfare opera a través del sistema judicial pero también de los medios de comunicación, ya que se trata de una estrategia de «eliminación y desmoralización del adversario político»…

… También se alude a la persecución jurídica de Rafael Correa y su partido por el gobierno de Lenin Moreno en Ecuador como un caso de «criminalización del enemigo». Romano señala, entre otros enlaces, el papel de clave medios financiados por el NED en incitar las acusaciones contra Correa. En Argentina hubo funcionarios norteamericanos íntimamente involucrados en los procesos desarrollados en contra de Cristina Fernández de Kirchner…

… Otro ejemplo de guerra híbrida es, sin dudas, el caso del golpe de Estado en Bolivia. En ese país, la injerencia norteamericana pasó por fomentar los grupos opositores al gobierno del MAS (conduciendo a la eventual expulsión de la DEA y USAID), pero la asistencia económica y —en especial— el financiamiento de la oposición a través del NED ha continuado. Asimismo, los altos mandos militares y funcionarios involucrados en el golpe fueron formados por instituciones militares estadounidenses…

… la extracción de recursos estratégicos como son los hidrocarburos y las «tierras raras», cobra cada vez más importancia en la disputa norteamericana con China.

Durante la gestión de Trump hubo una progresiva agudización de ese conflicto. Las tensiones en América Latina giran en torno a la infraestructura, especialmente en materia energética. Se destaca la creciente influencia del país asiático en Centroamérica y el Caribe.

La «amenaza rusa», por otra parte, es ante todo una fabricación del establishment demócrata, aunque Trump también mantuvo cierta hostilidad frente ese país. Rusia, por defender la multipolaridad y resistir las agresiones militares norteamericanas, tiene coincidencias diplomáticas con Latinoamérica, especialmente con los gobiernos progresistas…

… Como señala García, las políticas más denunciadas de Trump —la construcción del muro fronterizo o la separación, encarcelación y judicialización de familias migrantes— tienen antecedentes en los gobiernos anteriores. Y pocos políticos encarnan el proyecto imperialista bipartidario al nivel que lo hace Joe Biden…

… Tal como Trump representó un cambio más discursivo que material en la práctica imperialista norteamericana, Biden ofrece un retorno retórico a lo que Romano califica como «la doble moral liberal o neoliberal, […] los relatos sobre gobernabilidad, transparencia, eficiencia y buenas prácticas». Ya está ensamblando su gabinete, protagonizado por veteranos del gobierno de Obama, lobbistas del sector privado y profesionales de los think tanks…

… En su desesperación de restaurar la hegemonía norteamericana global, los demócratas podrían adoptar posturas aún más agresivas (especialmente, frente China y Rusia)…

… Pero el gobierno de Biden no será más que un tercer gobierno de Obama. La maquinaria imperialista norteamericana seguirá desestabilizando a los gobiernos inconvenientes, y el gran capital al que defiende seguirá explotando al trabajo y los territorios latinoamericanos.

De un «imperialismo recargado», volveremos a un imperialismo neoliberal. America is back, lema que tuiteó Biden recientemente, no es más que una reformulación del Make America Great Again de Trump.