UN AEROPUERTO PA’L PUEBLO QUE ES MUY GÜENO

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Para barómetro en este mundo de infamias no hay mejor vista u oído que escuchar las conversaciones de nuestros graciosos vecinos. Este texto tiene su origen en un viejo bar de barrio donde lugareños comparten cafés, partidas y futbol, donde hay mucha sapiencia y verdades como puños, también mucha ignorancia reflejo de nuestros incombustibles medios de comunicación que “sectarizan“ el buen oído del pueblo.

La chispa surgió al encontrarme sobre la barra de dicho establecimiento una hoja, remitida por una plataforma ciudadana que invitaba a firmar la petición para INVERTIR el remanente de tesorería de una diputación en fortalecer al aeropuerto de la ciudad, impulsar su desarrollo, traer muchos vuelos y turismo al pueblo. Señalar cabe que dicho paraje destino de los vuelos tiene la friolera de un vuelo al día y que aumenta duplicando su ámbito de acción en temporada alta de verano, donde nos ofrece un viaje a la semana a una de nuestras bonitas islas del Mediterráneo.

Hablamos del año 2.014.

Y perdonen aquellos que puedan sentirse ofendidos pero hay que ser muy estúpido para no darse cuenta que el coste de dichas inversiones (que entre otras muchas ya nos han llevado a la quiebra) las va a sufragar el impuesto al pueblo llano.

El pasaje más interesante fue el protagonizado por varios clientes que se acercaron a firmar dicha petición y manifestaron su inmensa indignación de tener un aeropuerto infrautilizado, comentaban como la ciudad contigua a esta (a poco más de 100 KM) disfrutaban de un bonito lugar desde donde viajar a muchos destinos. Intentando mitigar tanta indignación lancé la pregunta sobre si conocían la forma de financiar estos pequeños aeropuertos por parte de los ayuntamientos y diputaciones, si sabían que la empresa que operaba los vuelos estaba subvencionada, si conocían que la compañía dejo de volar en el momento que se retiraron dichas subvenciones y para finalizar si entendían que todas esas subvenciones las pagábamos tod@s.

- ¿Y el de nuestros vecinos? – me replicó uno de ellos.

- Lo mismo. Sus vuelos se han reducido a la mínima expresión en el momento que Ryanair no renovó su contrato, es decir, no recibió más subvenciones debido a los recortes.

- ¡Ahhhh!

A donde pretendo llegar es a la falta de interiorizaciónque hay en muchos ciudadanos de las repercusiones directas o indirectas que en sus bolsillos suponen erróneas decisiones “económico-políticas” de nuestros ineptos “(no)representantes”, y que dichas secuelas no tienen por qué ser inmediatas sino que como una lenta enfermedad se hacen visibles años y años después (hablemos de la burbuja inmobiliaria y de donde han quedado en el tiempo sus responsables).

Una medida de choque vendría dada por el impuesto vía factura única, y me explico, del 1 de enero al 30 de diciembre del 2014 no pagas ni un solo impuesto ni directo ni indirecto, el día 31-12-2014 y para que se te indigesten las uvas el ministerio te pasa la factura desglosada de lo que debes pagar en impuestos del año que termina.

Si esta bobada, a modo de proyecto piloto, se implementase en un pequeño pueblo.

¿Quién estaría encantado de pagar 1€ para el cambio del sofá del alcalde del pueblo? Ahora y en crisis. Que responda cada uno. ¿Y de los 10€ para pagar la compra de las farolas del polígono deshabitado que construyó el hermano del alcalde?

Sigan ustedes respondiendo. A esto lo llamo yo, BAÑO DE REALIDAD.

No creo, a modo de conclusión, que sea irrazonable o irreflexivo o imprudente, pensar que el futuro nos debiera llevar a que fuese el ciudadano quién decidiese como gastar sus presupuestos locales, regionales, nacionales e incluso a nivel de barrio. Porque si yo, como pueblo, quiero gastar todo mi presupuesto para abrir una estación híper moderna de AVE a 15 KM de la ciudad, YO HE DECIDIDO PERPETRAR MI PROPIO SUICIDIO. En la forma actual, “ellos nos suicidan”, llamen a esto como bien quieran.