Un día volveré

Susana ha dicho me voy, pero un día volveré. Para esquivar el afán de Pedro Sánchez por liquidarla se ha ofrecido para hacer una oposición responsable a un gobierno de perdedores al que le ha aventurado una muy breve duración.

Hay algo que no deja de sorprenderme del relato que se ha impuesto sobre lo que ha ocurrido en Andalucía, y es precisamente esta autoridad moral que el presidente del Gobierno cree haber obtenido para cobrarse la pieza de la mayor enemiga que tiene en su partido. Es cierto que la campaña de Susana fue mediocre, pero los socialistas han perdido la Junta por la política de Sánchez en Cataluña y porque ni él ni su partido tienen un proyecto político de vocación mayoritaria, vertebrador y nacional, que ofrecer al conjunto de los españoles.

Las elecciones en Andalucía las ha perdido Pedro Sánchez, tal como Pedro Sánchez las perdió en el Congreso en diciembre de 2015 y en junio de 2016, rebajando al PSOE a los peores resultados de su historia. Y del mismo modo, por culpa de Pedro Sánchez el PSOE perderá España si su partido le permite continuar haciendo el ridículo con sus alianzas suicidas con Podemos, Bildu y los independentistas.

Sería más bien Susana quien tendría que cargarse a Pedro Sánchez por el estropicio que ha causado, y sería más bien el PSOE quien tendría que tratar de escuchar y entender a Felipe González para volver a ser de alguna utilidad a los españoles.

Pero para eso haría falta una valentía que no es precisamente la característica de casi ningún dirigente socialista, una inteligencia política que en este partido hace tiempo que ni está ni se la espera, y unas bases que tuvieran algún deseo de mundo mejor y no fueran tan fáciles de engañar con la más baja demagogia y con la más despreciable basura populista. http://bit.ly/2FocEG5 Última Hora